¿Casas sin cocina? Así están cambiando los platos preparados los hogares y rutinas del país
Consumo
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Platos preparados en el supermercado.
Hace un tiempo el presidente de Mercadona vaticinó que para 2050 ya no habría cocinas en muchas casas de España. No es que Joan Roig sea experto en tendencias de decoración o pretendiera denunciar la crisis de vivienda y la reducción del tamaño de los hogares, es que sabe mejor que nadie que la comida preparada es un sector en auge. Y si cada vez se cocina menos, este espacio de las casas empieza a no tener mucho sentido. Un tema tan actual como poco habitual en congresos gastronómicos, pero que esta vez sí ha tenido un hueco en la agenda de la última edición de Madrid Fusión dentro de su espacio Dreams.
“El 100% de las casas en España tienen cocina”, nos tranquiliza Manuel Delgado, responsable estratégico de Interiorismo de IKEA en el país. Habría que matizar a qué se puede considerar cocina y si un simple rincón con fregadero, nevera y microondas cuenta como tal. Pero el caso es que parece que esa previsión de Roig todavía no ha empezado a cumplirse.

¿Una buena noticia? Tampoco hay mucho margen para el optimismo. Así lo recuerda la pregunta que formulaba en alto Raúl Martín, máximo responsable de Familia Martínez: ¿Qué porcentaje de la población sería capaz de hacer una tortilla de patata como la del supermercado? Difícil de concretar y duras de asumir las posibles respuestas. Más teniendo en cuenta que la pregunta la hace una empresa que no suele salir en los medios, pero es clave en este asunto: el proveedor de platos preparados de Mercadona.
No es casual que esta cadena de supermercados se cite siempre como uno de los epicentros del cambio de hábitos a la hora de comprar y cocinar en el país. Su creciente oferta de comida ya lista para comer y los supermercados con un espacio pensado para poder consumirla allí mismo con mesas, sillas y microondas son ya el menú del día de muchas personas. Casi un restaurante con el que resulta imposible competir en precio o en localizaciones. La amenaza es evidente, pero pese a ello no parece ser un tema de preocupación o queja habitual de los empresarios hosteleros.
Cuestión de tiempo
Lo que es evidente es que cada vez se consumen más platos preparados. Así lo confirman los datos que manejan en WorldPanel by Numerator, empresa especializada en paneles de consumo y que pone números a eso que cualquiera puede ver en los lineales del supermercado: el 98,6% de la población compra alguna opción “RTE” (ready to eat, comida preparada) a lo largo del año y la media es que esos platos listos se cuelen en nuestra dieta una vez por semana.
El 98,6% de la población compra comida preparada al menos una vez al año y estos platos ya se consumen, de media, una vez por semana
“Todo el mundo consume platos preparados, es una tendencia consolidada en España”, resume Laura Gil, Senior Client Director de esta compañía. Un negocio que crece al doble de velocidad que el gran consumo y que mueve 10 mil millones de euros. El delivery y la comida para llevar siguen liderando el sector (24%), pero muy de cerca le siguen ya los platos refrigerados (28,6%) y los listos para comer (13%), que sumados se convierten en la nueva opción favorita del consumidor.
Y aunque seguramente hay muchas variables que explican este auge, la falta de tiempo para cocinar se señala como el principal argumento. ¿Falta de tiempo o es que se prefiere dedicar esas horas a otras cosas? Seguramente, pero no hay datos al respecto en los paneles que se manejaban para esta mesa redonda. Tampoco sobre cuánta gente sabe hacer o no una tortilla, pero, al parecer, el “no tengo tiempo” ha sustituido al “no sé” como pilar de este cambio de costumbres.

Desde Familia Martínez apuntan más razones y ventajas de los platos preparados como los que ellos preparan. Las personas mayores que viven solas y no pueden cocinar o quienes comen cada día fuera de casa y no quieren comer un menú del día de bar porque buscan algo más saludable se señalan también como parte de sus clientes.
Mayores que viven solos y trabajadores que comen fuera a diario suponen parte del auge de los platos preparados
“Mi abuela se pasaba el día comprando y cocinando, pero el sonido de la olla exprés se acabó, es lo que hay. Es un cambio y hay que saber gestionarlo”, apuntaba Juanlu Fernández, chef de Lú Cocina y Alma. Precisamente ese “alma” es lo que resulta complicado de replicar en un plato envasado y refrigerado.
No se trata sólo de una percepción romántica, sino que, volviendo de nuevo a los estudios de mercado, el propio consumidor de platos preparados parece asumir con cierta resignación que el tiempo que gana por no cocinar hace que pierda otras cosas: sólo el 8% cree que esos platos preparados son mejor que los caseros y menos del 20% confía en ellos. Pese a ello, las ventas no dejan de crecer.
800.000 gratinados por semana

“Creamos soluciones sabrosas y sencillas”, defiende Raúl Martín. En su centro de producción son capaces de elaborar 800.000 gratinados a la semana y 250.000 pollos asados. Pero más allá de las cantidades que manejan, asegura que la clave está en la calidad: “si no está bueno nadie lo va a comprar, de ahí la caída de la proteína vegetal”, explica.
La lasaña es uno de sus productos estrellas y posible gracias a la tecnología actual, apunta. “Un producto fresco sin pasteurizar y sin colorantes ni aditivos” y del que están especialmente orgullosos porque se trata de un invento de la compañía.
“No queremos que desaparezca la gastronomía y la experiencia, pero hay que aportar soluciones”, reivindica, recordando que la calidad y el precio son los dos motores del mercado. Pragmatismo y bofetadas de realidad en formato supermercado que son poco habituales pero muy saludables en un congreso donde parece que sólo cuentan la alta gastronomía y su particular burbuja.
Daría para otro largo debate preguntarse si no cocinar es causa, consecuencia o sólo un factor más en los cambios socio-económicos. Pero el caso es que sus efectos se traducen también en esas casas sin cocina que acechan a, por lo visto, sólo décadas vistas.
“La cocina es el espacio que más ha evolucionado. Ha pasado de ser un sitio escondido a abrirse con el salón para ser el corazón de la casa”, señalan desde IKEA. Curiosamente, la cocina es más bonita y luce más que nunca, aunque cada vez se use menos para cocinar.