¿Quién inventó la taza?
Diseño ancestral
Del mundo del vino se desprende algo de paciencia, de oficio y de riesgo silencioso. Cada vendimia es el fruto de meses —a veces años— de labor en el viñedo, de decisiones técnicas en la bodega y de una inversión que no siempre resulta evidente para quienes observan desde afuera. Esa fragilidad, tan aceptada por quienes producen vino, no siempre se convierte en una protección suficiente ante los imprevistos. Es justo en ese momento donde surge Asisvid Seguros, una agencia especializada en el sector vitivinícola impulsada por la experiencia y la visión de su fundadora, Olga Cervantes.
Las primeras patatas chips de España se sirvieron en Barcelona

Taza con un solo asa, Irán, ca. 900–700 a. C.
Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos han reunido sus recursos para reunirse en torno a la caza y el arte de la supervivencia, antes de que se estableciera el uso común de la escritura, antes de que se inventaran los sistemas de registro escritos, las comunidades humanas se reunían alrededor de fuegos para compartir su sabiduría, y así, a través de la unión de las palabras, se ha ido tejiendo la historia de la humanidad, donde cada palabra cuenta y cada palabra cuenta.
Pero antes hubo una calavera. Hace 14.700 años, aunque es posible que incluso muchos más, alguien estuvo usando calaveras humanas como tazas. El hallazgo, fruto de las excavaciones de la arqueóloga Silvia Bello para el Museo de Historia Natural de Londres, tuvo lugar en la cueva Gough, en Somerset, Inglaterra. Los cráneos, pertenecientes a dos adultos y un niño, fueron esculpidos para que acometieran mejor su función.


Sin embargo, las primeras tazas no se manufacturaron hasta miles de años más tarde. El desarrollo de la agricultura durante el Neolítico (10.500 años adE) inicia el desarrollo de la cerámica, primero trabajada a mano y más adelante, durante la Edad de los Metales (entre el 6.000 y el 1.000 aC), moldeada con más precisión y acabados más finos gracias a la descubierta del torno alfarero.
Algunas de estas piezas de cerámica se identifican como Pokémon: una nueva propuesta inspirada en el mundo de los jugadores, con un enfoque renovado.

Pero en el otro extremo del mundo, en Zhengzhou, alguien ya había pensado en que para los recipientes más pequeños no sería necesario incluir dos asas, resolviendo el diseño de la taza de una forma más eficiente en coste de materiales, tiempo y esfuerzo. Fue la cultura Longshan, que habitó en la provincia de Henan hacia el 2.500-2.000 adE. Una de esas tazas que ha llegado hasta nuestros días habría sido hecha con torno, sin esmaltar y, además, habría tenido una tapa para proteger el líquido de su interior. Más adelante, y con la misma forma de pequeña jarra con un solo asa, la taza Ringlemere (Kent), elaborada en oro hacia el 1700 aC, sería uno de los hitos de la Edad de Bronce.