Un negocio de restauración carga contra los clientes y establece pautas de comportamiento: “No somos los mecánicos de la Fórmula 1”
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Este suceso ha provocado una intensa discusión acerca de las fronteras entre la cortesía elemental, las prácticas de la industria y la forma adecuada de brindar servicio al público.
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Foto de archivo

Existen situaciones en las que diversos comensales descuidan las reglas fundamentales de urbanidad en un establecimiento, lo que motiva a algunos empresarios del sector a actuar. Esto se evidencia en un aviso con directrices de conducta para los usuarios, el cual ha ganado gran notoriedad en X al ser difundido por @SoyCamarero, un espacio digital con numerosos seguidores entre los profesionales de la restauración.
La fotografía ha provocado una fuerte controversia acerca de las fronteras entre los modales elementales, la postura del gremio y la manera correcta de tratar a los usuarios en un establecimiento abierto al público. De acuerdo con lo que indica el creador del post, estas reglas no son recientes. Él personalmente las escribió hace tiempo, agotado por ciertos comportamientos que ocurren cotidianamente en los locales de hostelería de nuestra nación. En la actualidad, dicho escrito ha motivado a otros empresarios del sector que afirman estar a disgusto con la conducta de ciertos comensales.

El letrero es sumamente explícito y emplea un estilo tajante para fijar restricciones. Entre las directrices se observan enunciados como: “Si usas servilletas, el suelo no es el lugar para dejarlas”, “Sé paciente, no somos los mecánicos de la Fórmula Uno” o “Devolver los buenos días al camarer@ es bien, no hacerlo es mal”. Del mismo modo, se subraya lo relevante que es verificar si un sitio está apartado antes de tomar asiento, para eludir inconvenientes con los trabajadores.
Las gratificaciones, un asunto complejo en el propio ámbito hostelero
Una de las cuestiones más debatidas es la que trata sobre las gratificaciones: “Si dejas propina que no sea un céntimo o dos, es ofensivo y puede que nos caguemos en todo tu árbol genealógico”. Justamente ha sido esa terminología la que ha provocado la controversia.
Aunque bastantes internautas han celebrado la propuesta al mostrar una situación que experimentan cotidianamente los empleados del gremio, diversas personas opinan que el estilo podría parecer intimidatorio. “Cuando escribes insultos, amenazas y enseñanzas de primaria en un local público, no estás dando un servicio, estás creando una cárcel”, comenta un internauta, afirmando que esta clase de comunicados son capaces de perjudicar la reputación del establecimiento.
