Intrusos en la nutrición: cuando los falsos expertos ocupan el espacio de la ciencia
Nutrición
La frontera entre el consejo sanitario y el mensaje pseudocientífico se ha vuelto cada vez más difusa
¿Cómo reconocer a los falsos expertos?

Un hombre pesándose en una báscula
Dietas alcalinas, planes detox, promesas de ‘limpieza’ o desintoxicación del organismo, psiconeuroinmonología, dietas macrobióticas y un sinfín de soluciones rápidas para perder peso o, incluso, para curar enfermedades graves. En el terreno de la alimentación, la frontera entre el consejo sanitario y el mensaje pseudocientífico se ha vuelto cada vez más difusa. Mientras crece el interés social por la nutrición y el bienestar, proliferan también perfiles que, sin la formación adecuada, prescriben pautas dietéticas y suplementos al margen de la evidencia científica, ocupando un espacio que corresponde legal y sanitariamente a los dietistas-nutricionistas.
Desde el Col·legi de Dietistes-Nutricionistes de Catalunya, su presidenta, Roser Martí, advierte de que el intrusismo no siempre es fácil de detectar, pero existe y preocupa. “Cuando los colegiados detectan un caso de intrusismo nos lo comunican y activamos el procedimiento correspondiente, trasladándolo al departamento legal”, explica. Martí recuerda que la capacidad para ejercer como profesional sanitario en el ámbito de la alimentación recae exclusivamente en quienes cuentan con la titulación oficial en Dietética y Nutrición Humana. “Con la salud no se puede jugar”, insiste, subrayando que en otras profesiones nadie cuestiona la necesidad de una formación reglada, mientras que en nutrición “parece que todo el mundo cree que sabe”.

Uno de los problemas, señala, es la proliferación de cursos breves, a veces incluso subvencionados, que prometen una supuesta “titulación” en nutrición tras 15 o 30 horas de formación. “Eso no acredita para ejercer como dietista-nutricionista”, denuncia, al tiempo que muestra su malestar con las administraciones por permitir este vacío. Al no poder utilizar la denominación oficial, muchos de estos perfiles se presentan como coaches, asesores o expertos en bienestar, una ambigüedad que dificulta tanto la actuación legal y como la detección por parte de la ciudadanía.
Uno de los problemas es la proliferación de cursos breves que prometen una supuesta “titulación” en nutrición
El fenómeno se ve amplificado por las redes sociales, donde influencers sin formación sanitaria recomiendan dietas milagro, planes extremos o suplementos con mensajes simplificados y promesas de resultados rápidos. “Cuando alguien promete perder ocho kilos en un mes ya tenemos que empezar a dudar”, apunta Martí. También cuando aparecen palabras recurrentes como “desintoxicación”, “químicos” o “limpieza”, conceptos que, recuerda, no se sostienen desde el punto de vista fisiológico: “El organismo ya está preparado para desintoxicarse por sí mismo”.

Las consecuencias no siempre son inmediatas, pero sí profundas. Dietas desequilibradas e insostenibles pueden derivar en déficits nutricionales, caída del cabello o malnutrición, además de favorecer trastornos de la conducta alimentaria, cada vez más presentes entre jóvenes. “A menudo los efectos aparecen a medio o largo plazo y la persona no los asocia a la dieta que siguió”, explica Martí, alertando también del riesgo de que estas prácticas retrasen o sustituyan tratamientos médicos adecuados, especialmente en enfermedades graves. “Se han visto casos de personas que han abandonado la quimioterapia siguiendo recomendaciones de supuestos expertos en psiconeuroinmunología”, afirma.
Dietas desequilibradas e insostenibles pueden derivar en déficits nutricionales, caída del cabello o malnutrición
Desde la práctica clínica, la médica y nutricionista Nuria Monfulleda, del centro Love Yourself, en Barcelona, coincide en que el mayor perjuicio no lo sufren los profesionales formados, sino los pacientes. “A los profesionales de verdad no nos afecta, sabemos cuál es nuestro valor y tenemos una clientela fiel”, asegura. “Quien sale perdiendo es la gente que paga, que se esfuerza y que acaba sintiéndose engañada cuando comprueba que todo era una tontería”. Para Monfulleda, estos discursos venden una ilusión cómoda: adelgazar sin esfuerzo, a base de pastillas, terapias alternativas o productos milagro. “Adelgazar es moverse más y comer menos. No hay magia. Eso es lo que dice la ciencia, aunque no nos guste oírlo porque resulta dificultoso llevarlo a cabo”, resume.

Ambas expertas coinciden en la importancia de reivindicar el método científico como base del asesoramiento nutricional. “La ciencia funciona porque se basa en miles de repeticiones que dan el mismo resultado”, recuerda Monfulleda. Según ella, frente a una sociedad cada vez más impaciente y frustrada, los mensajes que prometen soluciones rápidas encuentran terreno fértil, aunque no estén avalados por ninguna evidencia. “Preferimos pagar a esforzarnos”, apunta, estableciendo un paralelismo con la industria cosmética y las cremas antiedad.
Frente a una sociedad cada vez más impaciente y frustrada, los mensajes que prometen soluciones rápidas encuentran terreno fértil
Desde el Col·legi de Dietistes-Nutricionistes de Catalunya, además de actuar ante casos de intrusismo, se trabaja en la autorregulación de los propios colegiados. Existe un sello para las webs profesionales que certifica que no se publicitan productos, suplementos o terapias sin evidencia científica, y que se respeta el código deontológico. “Si un colegiado no cumple, se le puede incluso descolegiar”, señala Martí, recordando que estar colegiado no es solo una garantía para el profesional, sino también para la ciudadanía.
El mensaje final es claro: ante cualquier problema de salud relacionado con la alimentación, el interlocutor debe ser un dietista-nutricionista titulado, “igual que se acude a un neumólogo por un problema respiratorio”, apunta Martí. Una buena manera de detectar a los profesionales cualificados es, por un lado, comprobar que tienen una titulación oficial en Dietética y Nutrición y, por el otro, que no ofrecen ninguna de las prácticas consideradas como pseudoterapias por el Ministerio de Sanidad. Este organismo trabaja con informes, que se actualizan periódicamente, en el que se señalan todas esas terapias que no cuentan con el suficiente respaldo científico que avale su eficacia. Algunas de ellas, con notable arraigo en nuestro país, son desde la dieta macrobiótica –que propone, a grandes rasgos, una alimentación basada en los conceptos del Ying y el Yang–, la hidroterapia del colon, la medicina antroposófica o la medicina ortomolecular, entre otras.
