¿Comer sano puede volverse perjudicial si genera culpa o ansiedad?
Consultorio de nutrición
Nuestro nutricionista Aitor Sánchez resuelve las dudas de los lectores
¿Qué pequeños cambios puedo introducir en mi dieta tras la Navidad para volver a la rutina?

No podemos contemplar una conducta como sana o saludable si nos está generando un malestar psicológico.
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¿Por qué seguimos obsesionados con contar calorías cuando cada vez hay más evidencia de que la calidad de los alimentos, la inflamación y la respuesta hormonal del cuerpo son igual o más determinantes para la salud y el peso? (Sara Díaz, lectora)
Sin duda, contar calorías es algo completamente accesorio e innecesario dentro de un abordaje dietético para los pacientes.
No es necesario hacerlo como persona que sigue un plan, ni tampoco preocupar a la población general con ello. Pero eso no quiere decir que sea una cuestión a ignorar, será algo que tenemos que considerar y calcular los profesionales de la salud para que esa dieta sea adecuada a la persona. Pero las cantidades no necesariamente hay que recomendarlas y adaptarlas en base a conteo de calorías, existen otros métodos mejores como las medidas caseras o las aproximaciones.
El hecho de que los pacientes no tengan que estar contando calorías no debe restarle importancia a su cálculo. De la misma forma que alguien ha calculado las cargas y la resistencia del edificio de nuestra casa, pero como usuarios y habitantes de ella lo desconocemos, y nos centramos en otros aspectos más domésticos.

También es cierto lo que comentas que la calidad de los alimentos tiene muchísimo más impacto en nuestra salud global que la ingesta calórica, pero específicamente hablando del peso o de la pérdida de grasa, el balance energético sí que es la variable más importante. Últimamente encontramos algunos discursos en redes sociales que sobreestiman el papel de la respuesta inflamatoria y la respuesta hormonal en la pérdida de grasa, y por supuesto son elementos clave que hay que tener en cuenta, pero la variable más determinante siempre será la ingesta calórica.
No podemos tener una ganancia de peso si estamos en déficit calórico, al igual que si buscamos perder grasa no podremos hacerlo si nuestra ingesta supera a nuestro gasto. Es pura termodinámica. Es fantástico que incluyamos nuevas perspectivas dentro de la salud global, pero con las prioridades que le correspondan. En este caso: la inflamación o la endocrinología son claves para la salud, pero más secundarias para la pérdida de grasa.
¿Comer sano puede volverse perjudicial si genera culpa o ansiedad? (Clara Vendrell, lectora)
Sin duda, es más, no podemos contemplar una conducta como sana o saludable si nos está generando un malestar psicológico. No deberíamos diferenciar la parte física y la parte psicológica como si existieran dos tipos de saludes aisladas, somos un todo.
Tampoco podemos olvidar que la alimentación es disfrute. Seguir un plan de alimentación que nos hace sentir mal es sinónimo de que no es un buen abordaje. Por mucho que siga las directrices de alimentación saludable, lo que nos está indicando esa situación es que o no son los alimentos, las preparaciones, las frecuencias o los objetivos que le hacen sentir bien a esa persona. Es igual de ineficiente que hacer deporte que no disfrutas.

En dietética muchas veces destacamos que la mejor dieta que se puede seguir es aquella a la que te adhieres, y por lo tanto, tiene mucho más sentido bajar la “exigencia” de ese plan (si es que ese es el factor que nos hace sentir mal) y optar por un modelo de alimentación más llevadero y progresivo.
No se trata de hacer una dieta en una ventana temporal, se trata de acometer cambios que nos permitan tener rutinas saludables de por vida.