Un autónomo español advierte sobre el negocio de montar un estanco: “Llegas a facturar 1 millón de euros, pero el problema son los beneficios”
NEGOCIO
El experto analiza los datos y advierte de la realidad de este tipo de negocios

Fachada de un estanco en Madrid

Montar un estanco en España siempre ha tenido fama de ser un negocio seguro, asociado a ingresos estables y a un modelo protegido por concesión administrativa. Durante décadas, la venta de tabaco se percibió como una actividad con demanda constante, baja competencia y márgenes previsibles, lo que convirtió a los estancos en una opción atractiva para quienes buscaban estabilidad económica. Sin embargo, los cambios en los hábitos de consumo, el endurecimiento de la regulación y el aumento de los costes operativos han empezado a cuestionar esa imagen de rentabilidad garantizada, obligando a revisar una idea que durante años se dio casi por sentada.
La cuenta @autonomosesp de TikTok comparte información práctica, experiencias personales y críticas sobre la realidad laboral de los autónomos en España. En uno de los vídeos publicados recientemente, el propietario del canal analiza cómo funciona el negocio de los estancos en nuestro país: “Tengo aquí delante el informe de cuánto costaría montar un estanco en este país. Tengo aquí todos los datos, la ficha, el entorno, el modelo de negocio, porque era un tipo de negocio que siempre me había parecido interesante”, empieza diciendo.

“Cuando te pones a ver los números es un autoempleo, no haces un buen negocio, y esa es la realidad”
Inversión mínima. Con los datos en la mano podemos comprobar que la inversión mínima es de 200.000 euros. A esta cifra falta añadir los gastos de notaría, los permisos, los horarios que no se pueden modificar y muchas normas por cumplir.
Concesión. Los estancos funcionan bajo una concesión del Estado, y esa concesión tiene fecha de caducidad, ya que no es un negocio que pueda mantenerse de por vida sin revisión. Aunque durante años se ha percibido como una actividad estable y casi heredable, la realidad administrativa es distinta, ya que la titularidad está sujeta a plazos, renovaciones y condiciones que pueden cambiar. Este matiz, a menudo pasado por alto, introduce un factor de incertidumbre que obliga a replantear la idea del estanco como un activo permanente, recordando que incluso los negocios tradicionalmente considerados seguros dependen de decisiones públicas y marcos regulatorios que no garantizan continuidad indefinida.

Beneficios. Para el creador de contenido el dato más sorprendente son los beneficios finales: “En este caso, por ejemplo, de un municipio cercano llega a facturar un millón de euros, pero el problema llega al ver los beneficios porque se quedan con 37.000 euros después de impuestos. Cuando te pones a ver los números es un autoempleo, no haces un buen negocio, y esa es la realidad”, termina diciendo.
Datos. En España existen cerca de 13 000 estancos y, aunque el volumen de facturación es elevado, la rentabilidad real del negocio es más ajustada de lo que suele percibirse. Un estanco medio puede facturar entre 500 000 y 2 millones de euros al año, pero el margen directo del tabaco ronda apenas el 8 % del precio de venta, lo que limita el beneficio por unidad. En términos generales, los beneficios mensuales suelen situarse entre los 3 000 y los 6 000 euros, dependiendo en gran medida de la ubicación, el volumen de ventas y la diversificación hacia otros productos como lotería, recargas o accesorios. A ello se suman costes fijos elevados y el hecho de operar bajo una concesión administrativa con fecha de caducidad, factores que matizan la imagen tradicional del estanco como un negocio seguro y garantizado.
