La felicidad sigue siendo una de las grandes aspiraciones del ser humano, pero también una de las más malentendidas. En un contexto marcado por la hiperconexión, la prisa y la exigencia constante, Álex Rovira propone una mirada diferente: menos acumulación, menos ruido y más atención a lo verdaderamente importante.
El escritor y experto en desarrollo personal defiende que la felicidad no es un destino al que se llega de golpe, sino un proceso que se construye día a día a través de la conexión con lo esencial. Para Rovira, la clave está en lo que él denomina conectar con lo elemental.
Álex Rovira y Enric Sierra, en una edición anterior del ciclo “Cuida tu mente, cuida tu salud”, impulsado por la Fundación AXA y Guyana Guardian.
Volver a lo básico para vivir mejor
Según explica, lo elemental no es algo pobre o insuficiente, sino todo lo contrario. Se trata de aquello que no necesita añadidos para tener valor por sí mismo. Gestos cotidianos como beber un vaso de agua, encender una vela o comer una fruta fresca son, en sus palabras, mucho más que acciones rutinarias: son experiencias que nos devuelven al presente y nos ayudan a tomar conciencia de lo que realmente necesitamos.
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Rovira sostiene que en esa simplicidad se esconde una belleza profunda, capaz de generar calma, gratitud y bienestar emocional. No se trata de renunciar al progreso ni a la tecnología, sino de aprender a usarlos sin que nos devoren la atención y la energía vital.
/content" src="" width="100%" height="800">La desconexión como acto consciente. Uno de los conceptos clave en su reflexión es el llamado arte de la desconexión. En un mundo dominado por pantallas, notificaciones y demandas constantes, el escritor afirma que saber desconectar se ha convertido en una forma de resistencia saludable. “No es aislamiento”, matiza, “sino un retorno consciente a lo esencial”.
Desconectar, en este sentido, implica crear espacios de silencio y pausa donde la mente pueda descansar y reencontrarse consigo misma. Es una decisión activa que permite recuperar el control sobre el tiempo y la atención, dos de los bienes más valiosos en la actualidad.
Verano desconexión
Los pequeños rituales que sostienen la felicidad. Rovira invita a prestar atención a los rituales sencillos del día a día: preparar un café por la mañana, observar un atardecer desde la ventana, cocinar con las manos o detenerse unos minutos a respirar con calma. Para él, cada uno de estos momentos activa los sentidos y abre la puerta a una alegría serena, lejos de la euforia pasajera.
Estos gestos, aparentemente insignificantes, funcionan como anclas que nos conectan con el aquí y el ahora. Son oportunidades constantes para cultivar paz interior y una gratitud más profunda hacia la vida cotidiana.
Una felicidad que se entrena cada día
Lejos de fórmulas mágicas, Álex Rovira insiste en que cada jornada ofrece múltiples ocasiones para reconectar no solo con objetos o experiencias simples, sino con uno mismo. La felicidad, concluye, nace cuando dejamos de buscarla fuera y empezamos a construirla desde dentro, a través de la atención, la coherencia y la sencillez.
En tiempos de saturación y exceso, su mensaje resulta claro: simplificar no es renunciar, sino elegir con conciencia aquello que realmente nos hace bien.
