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Beatriz Cazurro, psicóloga: “Si obligamos a los niños a dar besos y abrazos que no quieren, no les estamos haciendo un favor. Decir 'no' también es aprender”

EDUCACIÓN

Reconocer y respetar las emociones de los niños cuando comienzan a relacionarse les ayudará, en la edad adulta, a establecer y defender sus propios límites

Un niño después de recibir la reprimenda de sus padres

Un niño después de recibir la reprimenda de sus padres

Getty Images

Enseñar a los niños que pueden decir “no” es uno de los aprendizajes más valiosos que podemos ofrecerles de cara a su vida adulta. Reconocer y respetar sus límites desde la infancia contribuye a formar personas más seguras, capaces de expresar lo que sienten y de proteger su bienestar emocional.

Beatriz Cazurro es una psicóloga y psicoterapeuta especializada en crianza, apego y trauma. En una intervención en el podcast 'Queridas hermanas' reflexiona junto a  Sindy Takanashi e Yvonne Laborda sobre la influencia de la infancia en la vida adulta y en la forma en que criamos a nuestros hijos.

Niño triste
Niño tristeGetty Images

“Tienes que estar dispuesta a parar los pies algunas personas hasta que los más pequeños pueden expresar sus sentimientos”

Beatriz defiende la importancia de que los niños no ignoren su incomodidad para agradar a otras personas: “Cuando vas a casa de algún familiar y se sienten obligados a dar un beso es fácil ver una cara de incomodidad”, explica. Ese gesto, que debería ser espontáneo, se convierte en una obligación que transmite confusión y malestar, mostrando que la afectividad forzada no genera vínculos auténticos, sino tensión y dudas sobre sus propios límites.

Es muy difícil enseñarle a un niño a calmarse si no podemos manejar nuestras propias emociones
Es muy difícil enseñarle a un niño a calmarse si no podemos manejar nuestras propias emocionesGetty Images/iStockphoto

En estos momentos, la simple mención de las emociones puede resultar una herramienta muy potente. Preguntarles si quieren dar un abrazo o un beso sirve para validar lo que están sintiendo en esos momentos que marcarán la diferencia en su vida adulta: “Te ganas enemigos familiares momentáneos. Tienes que estar dispuesta a parar los pies algunas personas hasta que los más pequeños pueden expresar sus sentimientos”, comenta. La experta recuerda que los algunos niños mayores son capaces de anteponer el deseo de contentar a otras personas, recibiendo muestras de afecto físicas con desinterés.

Como adultos, validar las emociones de los chicos es crucia
Como adultos, validar las emociones de los chicos es cruciaGetty Images/iStockphoto

Si persistimos en la dinámica de validar sus emociones preguntando si querían ese gesto, el pequeño terminará interiorizando que tiene la posibilidad de marcar límites: “Luego son mayores y se atreven a decir que no porque tienen el permiso y se les ha quitado el peso de decir que no como si fuera algo horrible”, termina diciendo. 

La ausencia de normas claras o el no reconocimiento de las emociones y necesidades del niño puede generar dificultades para poner límites propios, conflictos en las relaciones y problemas de autoestima en la vida adulta. 

Un estudio sobre Experiencias Adversas en la Infancia demuestra que la negligencia emocional durante la infancia está asociada con una menor autoestima en la adultez, así como con sentimientos de soledad y desafíos en las relaciones íntimas, lo que refleja cómo experiencias tempranas de falta de apoyo emocional afectan el bienestar posterior. Además, la psicología del desarrollo también señala que la ausencia de límites claros y consistentes en la infancia dificulta la adquisición de habilidades sociales y la regulación emocional, que son clave para establecer relaciones saludables en la adultez.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento