Targa: ha nacido una estrella

Targa: ha nacido una estrella
Escritor y enigmista

Paro en un semáforo tras un bus de TMB que lleva cuatro chefs estampados que me miran desafiantes. Es el anuncio de una conocida marca de turrones que ilustra su campaña navideña con cuatro apellidos ilustres –Adrià, Dacosta, León y Roca– que elaboran las recetas que transforman los turrones en postres sorpresa. Me imagino, por un instante, que una marca de la competencia hace una promoción similar con cuatro poetas en activo. Cada lector pondrá sus candidatos. Entre los míos no faltarían Enric Casasses, Josep Pedrals, Àngels Gregori o Dolors Miquel, pero desde hace pocas semanas no dudaría en añadir a Adrià Targa (Tarragona, 1987).

 Targa, formado en clásicas, ya había publicado cuatro libros desde su debut en el 2008, pero este año ha eclosionado. Primero, ganó los Jocs Florals de Barcelona 2024 con su quinto poemario, Acròpolis (Godall Edicions), y ahora publica Arnau (Proa), un libro extraordinario que también merece ganar premios, de poesía o de narrativa, porque es una novela en verso. Virtuoso de las formas, Targa se nos muestra como un transeúnte capaz de hacernos practicar steps en todo tipo de escaleras. 

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Adrià Targa en la presentación del libro “Arnau” 

Andrea Martínez / Propias

En Acròpolis ,topamos con “Llenties”, que empieza así: “Baixeu per les escales del vostre propi cor, perdeu-vos entre l’aurícula i el ventricle. Extraieu del sac aquestes fulles seques, esmicolades, que diuen que són llenties”. La primera sección de Arnau se titula “Escales” y arranca: “Com algú que baixa les escales / i de sobte el llum s’apaga i es queda a les fosques; / per un moment el lloc de cada dia / es torna misteriós, i darrere les portes / se senten olles, radiadors, converses de veïns”. No son las mismas ollas que impregnaban el ambiente con su chup chup en la Barcelona de postguerra que relata Míster Folch (Empúries, 2019) de Adrià Pujol Cruells, sino las de sus nietos, “la más perdida de las generaciones perdidas”.

El Arnau a quien Adrià Targa dedica su novela en verso es el hombre contemporáneo

Arnau nace de la tradición universal tejida por la reescritura de los traductores, bebe de la obra de David Vilaseca y se inscribe de manera explícita en la tradición poética catalana, pero sobre todo relata el final de la juventud del grupo de poetas que campa por la sección homónima del libro, la central, en una alternancia de prosa y verso que recuerda Els límits del Quim Porta de Pedrals (LaBreu, 2018). El Arnau a quien Adrià Targa dedica su novela en verso perdurará porque es el hombre contemporáneo, hijo directo de Protágoras de Abdera: “¿No és un desvari / de la raó? ¿Pots viure en pau / i en harmonia amb tu mateix / si, quan vols carn, demanes peix, / si engegues lluny allò que estimes, / si vols fer prosa, et surten rimes, / i dius que sí quan vols dir no?”. Tal vez por eso se obstina a escribir “en una llengua que es moria” una obra perdurable que transita entre géneros con una desacomplejada complejidad.

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