
La presentación de 'Lux': una noche exclusiva pese a todo
Primero fue México DF, luego Nueva York, y ayer le tocó a Barcelona escuchar Lux , el nuevo álbum de Rosalía, en una fiesta de preescucha antes de su publicación oficial este viernes, urbi et orbe, tras una larga y extenuante campaña de marketing que ha tocado prácticamente todas las teclas.
Video La presentación de 'Lux', el nuevo álbum de Rosalía

La cita, en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, llegó para los invitados con petición de máxima discreción, lema que los responsables de Columbia han grabado a fuego en su frontispicio para lograr el efecto contrario: máxima expectación en cada uno de los pasos dados por Rosalía desde la publicación en la madrileña plaza Callao el 20 de octubre de la partitura de Berghain. El de este miércoles fue el broche final compartido con otras 18 capitales de Europa, América y Asia, donde se celebraron fiestas similares.

Entre los 900 asistentes a la sala oval del museo se pudo ver a conocidos de todo pelaje, desde el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, hasta la princesa del pueblo , Belén Esteban. También Sílvia Pérez Cruz, presente en Lux, entre músicos como Guitarricadelafuente, Ralphie Choo o Amaia Romero, además de Alexia Putellas, Rossy de Palma, Ibai Llanos o la influencer Roro. Todos tuvieron que tapar la cámara de sus teléfonos móviles antes de acceder al espacio, envuelto para la ocasión entre sábanas blancas, al que se accedía a través de un pequeño túnel negro, viaje de la oscuridad a la Lux.
Rosalía optó por no decir nada, llevándose consigo su silencio y dejando su música en el ambiente
La propia Rosalía aguardaba al otro lado del túnel, tendida sobre un escenario convertido en enorme cama de sábanas blancas arrugadas. De blanco ella también, con la coronilla dorada que luce en el pelo en estos días, permaneció tumbada, sentada o recostada, sin comunicarse con el público, envuelta siempre en blanco seráfico y concentrada en sus pensamientos durante la audición de Lux, convidada en cuerpo y sobre todo en alma a su obra.

“¿Cuándo fue la última vez que estuviste completamente a oscuras y en completo silencio?”, pudo leerse sobre un lienzo antes de que la música comenzara a sonar. “A veces estar a oscuras es la mejor forma de experimentar la luz”. Y a oscuras arrancó la música, que se adueñó del espacio durante una hora y dos minutos, 18 canciones acompañadas por las letras que se proyectaban, con traducción al castellano cuando éste no era el idioma utilizado, sobre una lona blanca ubicada al fondo del escenario que fue creciendo en altura conforme avanzaba el disco hasta el techo.


Los cortes, divididos en cuatro movimientos, arrancaron al piano en Sexo, violencias y llantas, expresando el deseo de vivir amando al mundo terrenal, carnal, y a Dios al mismo tiempo, como expresa la artista envuelta por la London Symphony Orchestra. Una sonoridad que la acompaña hasta la coda de Magnolia, partitura celestial que Rosalía utiliza para hablar de su propio funeral, en el que se reúnen amigos y enemigos mientras una moto quema rueda sobre su ataúd y se baila con amor “encima de mi cadáver”.

Focos de colores y luces estroboscópicas colorearon el lienzo del escenario entre uno y otro extremo de este álbum conceptual, que los asistentes al evento siguieron al comienzo con venerable silencio, como si de una liturgia se tratase, hasta que la exhibición sonora de Mio Cristo arrancó los primeros aplausos, repetidos en la ya conocida Berghain, y de allí en adelante con el flamenco de De madrugá o la balada Sauvignon blanc, e incluyendo risas al escuchar las pullas de La Perla o la crítica afilada a las mujeres objeto de Novia robot.
También hubo alguna risa con la alarma de lluvias de la Generalitat, que sonó a las 21.45 horas para añadir un toque mundano a lo espiritual de la velada, como el que añadió el abogado que defiende la entrega de las pinturas de Sijena al reclamar que se anulara el evento. Aplausos y vítores cerraron la noche, en la que Rosalía optó por no decir nada, llevándose consigo su silencio y dejando su música en el ambiente mientras se retiraba feliz, camino del disco con el que lo cambiará todo una vez más.



