Cultura

Irán, una revolución cultural y en femenino

Talento y astucia contra la opresión

Escritoras, historietistas, fotógrafas, actrices, cantantes y hasta caligrafistas denuncian, a través de su arte, el actual régimen

Una promesa de libertad, por Deepa Parent

Un grupo de mujeres cruza la calle bajo una pancarta que muestra manos que sostienen banderas iraníes en señal de patriotismo, mientras una de ellas hace el signo de la victoria, en Teherán 

Un grupo de mujeres cruza la calle bajo una pancarta que muestra manos que sostienen banderas iraníes en señal de patriotismo, mientras una de ellas hace el signo de la victoria, en Teherán 

Vahid Salemi / Ap-LaPresse

Hace tres meses que la escritora Mahsa Mohebali huyó de Irán. “He vivido allí la mayor parte de mi vida, pero carecía de libertad de expresión”, confiesa por correo electrónico. Aunque ahora reside en Catalunya y se podría organizar un encuentro presencial, prefiere medir sus palabras con la calma que le garantiza la palabra escrita. 

Todos los participantes de este reportaje han optado por esta opción. Algunos, incluso, han pedido solo aparecer con su nombre de pila pues, aunque se encuentran fuera de su país, temen represalias a sus familiares por hablar públicamente en contra del régimen de los ayatolás en la República Islámica. 

“Se pueden ver las capas de la sociedad entre las líneas de los libros, por eso nos temen”, dice Mohebali

A Mohebali no le importa darlo, pero, precisamente por ello, se decanta por la prudencia, pues recuerda que “tras las masacres de la década de los 80, la primera matanza organizada del gobierno fue el asesinato selectivo de escritores e intelectuales” y sospecha que ahora volverá a ocurrir lo mismo. Ella podría estar en el punto de mira, pues el gobierno prohibió cuatro de sus libros. Eso no la desanimó a seguir escribiendo y publicar un quinto, aunque fuera del país. “Se pueden ver las capas de la sociedad entre las líneas de los libros de escritores de este período. Por eso el régimen impone una censura tan severa a la literatura y al arte. Nos temen”.

Su marido, el periodista, dramaturgo y actor Hossein Zoghi, le da la razón. De hecho, comparte con este diario uno de sus reportajes sobre el teatro subterráneo en el Irán actual que, a diferencia de hace unos años, estaría atravesando una situación “compleja y contradictoria”, ya que, “por un lado, surge como respuesta a la censura ideológica y política, pero, por otro, corre el riesgo de reducirse a una mera evasión”. 

Pese a todo, persiste, como también lo hacen el cine underground, los murales o la literatura autopublicada y clandestina, de la que no se desprendió Azar Nafisi durante sus años en Irán, antes de exiliarse en Estados Unidos. En su obra autobiográfica Leer Lolita en Teherán (Duomo, 2014), llevada a la gran pantalla en 2024 por el cineasta Eran Riklis, explica cómo se las ingenió para organizar un club secreto de lectura para siete alumnas en Teherán, donde discutían novelas prohibidas de autores como Nabokov, Austen o Fitzgerald. 

La actriz Golshifteh Farahani, que da vida a la protagonista, es muy activa estos días en redes y comparte poemas que invitan al cambio, además de reflexiones, tanto suyas como de otros intelectuales. En una de ellas dice: “Si eres iraní, eres prisionero de la República Islámica. No importa si vives dentro o fuera”.

Si eres iraní, eres prisionero de la República Islámica. No importa si vives dentro o fuera”, opina Farahani

El trasfondo de Leer Lolita en Teherán recuerda al de otra novela: El libro de mi destino , de la superventas Parinoush Saniee y cuya reedición acaba de llegar a las librerías este mes de enero. La protagonista, Masumeh, ve como los planes que tenía antes de la Revolución Islámica se hacen añicos por las distintas transfiguraciones de un país cada vez más arrojado a la intolerancia. Guyana Guardian ha tratado de contactarla para este reportaje pero, tal y como recuerda su editorial española, Alianza, la autora se encuentra en estos momentos en Irán, donde, a raíz de las protestas, ya llevan una semana desconectados de Internet. 

Este hecho preocupa a los que están fuera. Tanto, que más de un artista se disculpa por no participar en el reportaje, al menos hasta que tengan noticias de los suyos, pero no dudan en avisar a otros contactos para animarles a colaborar. Así se llega a la caligrafista Pouran Jinchi, que opina que el arte “es una forma de resistencia que se nutre del alma de una nación. Los artistas se sitúan en la vanguardia del progreso y, por ello, a menudo se les considera precursores de los cambios culturales, políticos y económicos, capaces de impulsar transformaciones”

Esto se puede apreciar en sus obras, ya sea de forma indirecta, como es su caso, o más evidentes, como ocurre con Soheila Sokhanvari, cuyos trabajos abordan abiertamente el panorama político contemporáneo. Tanto es así que para sus dibujos emplea petróleo crudo, un material generalmente no artístico que recuerda que “los países ricos en petróleo como Irán siempre tratan de luchar por la democracia y la libertad, pero a costa de las vidas humanas”. 

'La conquista del jardín'
'La conquista del jardín'Soheila

Pese al terror, esta artista logra encontrar inspiración en sus compatriotas, especialmente en la Generación Z, “que creció con teléfonos inteligentes pero sin la experiencia del Irán prerrevolucionario. Pese a ello, están traspasando los límites luchando por los derechos humanos y tratando de expresar su identidad cantando y bailando en público y abandonando el hiyab”.

A algunas de estas jóvenes que se esfuerzan por hallar futuro en un ambiente de opresión lleva desde 1999 retratándolas Zanas (nombre ficticio) en su serie Iran revisited. La artista y fotógrafa se niega a romantizar la cultura iraní dentro de una narrativa occidental, tanto con sus instalaciones artísticas como con sus instantáneas, por lo que se esmera por alejarse de clichés, como la mujer velada o el desierto. “El arte crea libertad y es un medio para compartir nuestras experiencias, tanto visceral como intelectualmente”, recuerda. 

Viñeta de 'Mujer. Vida. Libertad'
Viñeta de 'Mujer. Vida. Libertad'Marjane Satrapi

Y eso mismo es lo que lleva años haciendo Marjane Satrapi, con novelas gráficas tan icónicas como Persépolis , que cuenta la revolución islámica iraní vista desde los ojos de una niña, o la reciente Mujer, Vida, Libertad , un volumen colectivo que conmemora el inicio de la revolución del velo. 

El mismo lema, pero en inglés, Woman Life Freedom , utilizó el cantante de ópera Cameron Shahbazi para su concierto benéfico en apoyo a los derechos humanos en Irán y que le llevó en 2023 a ganar el premio Opus Klassik en la categoría de concierto innovador del año. El contratenor, que debutó la pasada temporada en el Liceu y que asegura admirar a todas sus compatriotas, explica a este diario que viaja por el mundo “interpretando obras desde el Barroco hasta la modernidad, incluyendo personajes heroicos de la antigua Persia. Ahora bien, ¿cómo iba a cantar sus historias y no hacerme eco de las voces de los verdaderos héroes: el pueblo iraní?” 

El cantante de ópera Cameron Shahbazi en el backstage del Teatro Nacional de la Opéra-Comique
El cantante de ópera Cameron Shahbazi en el backstage del Teatro Nacional de la Opéra-ComiqueAnja Rubik

Para Shahbazi, “lo que está sucediendo ahora no es una protesta más; es una revolución, un grito por la vida misma. Hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, religiosos y laicos, se unen valientemente en las 31 provincias del país, enfrentando las balas del régimen debilitado que está recurriendo a armas de guerra, incluidas ametralladoras, para masacrar a masas de civiles. Para quienes estamos en la diáspora, la distancia duele. Observamos con angustia, intentando comunicarnos con nuestros seres queridos a través de conexiones frágiles y casi inexistentes. Nos sentimos orgullosos, desconsolados, esperanzados y lidiamos con la culpa de no haber estado allí para marchar junto a ellos, todos a la vez. Incluso para quienes nacimos en el extranjero, el dolor es heredado y vive en nuestros huesos”.

Algo que también siente Jafar Panahi, el cineasta al frente de Un simple accidente , una fábula moral con la que ajusta cuentas con el régimen. “Mi deseo es que la gente se cuestione si tenemos necesidad de seguir o no con la violencia”, aseguró a este diario tras ganar la Palma de Oro en Cannes. Ahora, encabeza su camino hacia los Oscars con el mundo muy pendiente de Irán.

El arte iraní como reivindicación en las redes sociales

Contar al mundo qué sucede bajo la sombra de la República Islámica liderada por Ali Jamenei no es sencillo. Las redes, no obstante, están poniendo de su parte. Se cuentan por centenares los vídeos y las fotografías antiguas que, con nostalgia, muestran cómo era vivir en el Irán previo a 1979, año en el que se derrocó la monarquía del Sha Mohammad Reza Pahlavi, marcando un punto de inflexión radical en la historia política, social y religiosa del país. Reportajes de moda de revistas como Vogue, en las que las minifaldas son protagonistas, o instantáneas familiares, que se comparten en su gran mayoría desde el exilio, pues las comunicaciones están intervenidas.
Populares son también estos días en la red las viñetas. Las de Marjane Satrapi, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, son de las más compartidas. Especialmente dos escenas de su novela gráfica Persépolis, que dibujó hace ya 26 años y que fue llevada al cine poco después. Una de ellas muestra a una joven fumando, mientras reflexiona: “Nada había cambiado, y aun así, sabía que nada volvería a ser como antes”. La otra presenta a una niña bailando y gozando de una libertad imaginada mientras recita: “Es solo el comienzo. Liberaremos a Irán de la dictadura”. 
Una proclama que cobra fuerza estas últimas semanas, sobre todo entre las nuevas generaciones, que lideran las protestas contra el régimen ante las pocas expectativas de futuro. Lo hacen tanto hombres como mujeres. De hecho, son ellas las que, más allá de las calles, se movilizan más en redes. Aunque el grueso lo hace desde el exilio, el mensaje cala tanto dentro como fuera de sus fronteras. Tanto es así que los vídeos de chicas fumando con la foto de Jamenei se han convertido en todo un símbolo de las protestas y quien sabe si en inspiración para futuras viñetas.

Lara Gómez Ruiz

Lara Gómez Ruiz

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Lara Gómez (Barcelona, 1993) es licenciada en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y está especializada en cultura y género. Aunque lo intentó, nunca llegó a aprender alemán. Su gran pasión es escribir, por lo que todo aquello que ve es material sensible para transformarse en un pequeño relato o en un guion. Sueña con cubrir los Oscars in situ.

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