Los valores de Europa (★★★★✩)
CRÍTICA DE MÚSICA CLÁSICA
La Orquesta Sinfónica de la SWR de Stuttgart interpreta un programa con Debussy, Mozart y Ravel

La Orquesta Sinfónica de la SWR de Stuttgart con Emmanuel Pahud a la flauta y dirección de François-Xavier Roth, en el Palau de la Música

Orquesta Sinfónica de la SWR de Stuttgart (★★★★✩)
Intérpretes: Emmanuel Pahud, flauta
Dirección: François-Xavier Roth
Lugar y fecha: Palau de la Música (20/I/2026)
Alemania ha desarrollado una importante política orquestal a partir de la reunificación, y las de las radios están desarrollando una importante labor, en un nivel de gran calidad, como la Deutsche Radio Philharmonie, con Josep Pons como titular que comienza oficialmente este año su trabajo sistemático. Ahora nos ha visitado la Orquesta de la Radio de Stuttgart, de mucha consistencia y de gran capacidad de trabajo estilístico, con un muy buen director al frente, el señor Roth, de muy reconocida trayectoria en el mundo sinfónico francés y gran especialista en los repertorios del programa.
Una magnífica y flexible versión del Prélude à l’après-midi d’un faune de Debussy abrió exhibiendo a su excelente flauta solista –fue jornada de lucimiento de este instrumento– y buen cuarteto de maderas, con un trabajo de dirección muy acertado con la cuerda que en ningún momento tocó suelo, sutiles violoncelos y bajos, y un fraseo justo, nunca exigido por el color romántico, sino aceptando la sugerencia de cierta inmaterialidad y profundidad a la vez.
Cerraron el programa –dejo para el final el Mozart central– los tres actos de la segunda parte de Daphnis et Chloé, música de Ravel en principio para ballet estrenada en 1912 que –como muchas obras escritas para ese escenario– perdura como magno sinfonismo haciendo –en el caso de esta partitura al menos– un verdadero tratado de composición de necesario estudio. Ravel se toma su tiempo, obra larga, exhibe en ella una dosis de creatividad asombrosa, de muy sutiles matices, monumento al color, la tímbrica, los contrastes, con un trabajo asombroso de vientos madera y con momentos sugerentes de la cuerda que desarrolla más tarde en La Valse. Una orquesta en movimiento, en momentos cumbres del sinfonismo tardoromántico, que revela las claves de aquella empresa comenzada con la fantasía de Berlioz el siglo anterior. Todo perceptible a través del trabajo de maestro de Roth, que hace fluir con naturalidad este maravilloso enjambre de ideas sonoras.
En medio del programa, el Concierto para flauta n.º 1 de Mozart por un virtuoso como Pahud. Difícil de digerir en un contexto tan evocador Debussy-Ravel. Gran instrumento, la flauta, aquí en registro positivista, es decir, sin muchas posibilidades ni intentos tampoco, de matices. Virtuosismo sí, y buen acompañamiento orquestal, pero ya conocemos la gran capacidad de este flautista, a quien el adagio mozartiano le dio ocasión de un fraseo con gracia y sensible. No merecíamos la ostentosa propina sinfónica final; un guiño para un público que no es el caso.

