Cultura

Bombas en la caja fuerte del conformismo literario

NARRATIVA

Josep L. Badal ha escrito un tríptico sobre el mundo enfermo a partir de tres fábulas, que interpreta con libertad total: caperucita, la flor romanial y la bella durmiente

En catalán

Josep L. Badal, autor del tríptico ‘Bosc, balena i boira’

Josep L. Badal, autor del tríptico ‘Bosc, balena i boira’

REDACCIÓN / Otras Fuentes

Autores como Josep L. Badal, Maurici Pla y Enric Virgili han introducido en catalán el género de la literatura poética combinatoria. Han escrito historias a partir de elementos de la tradición cultural –en el caso de Maurici Pla, el arte y la literatura de vanguardia– que se remontan como las piezas de un mecano pensadas para hacer un puente que acaban siendo un pájaro. La idea es: los mitos nos explican y no nos explican. Tienen un potencial imaginario que nos ayuda a enunciar lo que no sabemos decir. No podemos utilizarlos de manera convencional. Tenemos que voltearlos, recortarlos, recoserlos, sacar nuevos patrones, combinarlos con otros mitos y en el caso de Josep L. Badal (Ripollet, 1966), que es físico y escatológico, sudarlos, digerirlos y vomitarlos si es necesario. Los libros de Badal, Pla y Virgili son bombas que estallan en el interior de la caja fuerte blindada del conformismo literario. Producen un estallido muy potente que a penas se oye desde el exterior.

La cita de Solitud de Víctor Català que encabeza el tríptico Bosc, balena i boira de Josep L. Badal es una declaración de intenciones. Es una comparación sobre el efecto de la luz de la luna sobre el mar, que la autora relaciona con una tela de araña. Estos hilos –dice Víctor Català– son hilos de la madre de Dios que embellecen la quietud de la gran soledad que los hombres no han logrado deshacer con sus quimeras. ¿Me siguen? Un efecto óptico y la impresión que produce tienen una repercusión en la moral –dejemos de lado el elemento religioso de época–. Es fascinante y sugerente. 

Y puede entenderse que un autor sensible, que tiene la capacidad de observar y de transformar las observaciones en lecciones morales, tenga ganas de hacerlo él también intensivamente. No como una pincelada de un cuadro narrativo, en el que Víctor Català o Joaquim Ruyra deslizan una imagen poética, si no como el motor de una especulación de segundo grado en el que el juego de equivalencias sensuales y morales, narrativas y ensayísticas forman un todo abigarrado y matérico.

⁄Se agradece cuando en el conglomerado, que arrastra materiales diversos, sobresalen elementos pop

En la primera historia del tríptico, “Bosc”, el referente es el cuento de Caperucita Roja. Con los personajes tradicionales, modernizados y combinados con otros actuales –un Guarda Forestal, un Concejal que ha aprobado una operación urbanística que terminará con un bosque de castaños ancestrales-. Además de diferentes animales que son como las cabritas y los cerditos de los belenes. 

Los elementos psicoanalíticos se mezclan con la trama ecológica, en cada párrafo suena el eco de imágenes y lecturas, como series de puñetazos directos de un combate que vas perdiendo. Si el Concejal se quiere tomar una Voll-Damm, Badal habla “d’una cervesa amb el doble de malta i un parell de graus de més, daurada com una pruna”. En el bosque las caracolinas empiezan “a comptar el temps en espiral fins a la molla” porque confían en el movimiento natural de la vida. ¿Me siguen? Está todo muy bien escrito, suntuosamente escrito diría yo, con una lengua que, a diferencia de la de otros libros de narrativa poética que han triunfado últimamente, no es forzada ni se salta las normas gramaticales.

El lector sigue su ruta por este mundo de sonidos, de sensaciones y de violencia amplificada, se detiene aquí o allí, algo saturado de tanta intensidad y belleza abstracta. Y agradece cuando en el conglomerado, que arrastra materiales muy diversos, sobresalen elementos más pop. Es decir, cuando la pincelada no es tan visible, la representación es más plana, y el juego con los referentes toca a los cuentos populares, en las versiones directas e ilustradas de la tele y de los dibujos animados.

Badal describe un mundo enfermo en el que la literatura es una flor salvadora.

Josep L. BadalBosc, balena, boira Lleonard Muntaner, 144 páginas, 16 euros

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