Cultura

Casa Butterfly, la segunda residencia que busca el exterior (★★★✩✩)

Crítica de arquitectura

El diseño arquitectónico utiliza la vegetación autóctona como filtro contribuyente a la climatización de la casa

Imagen de Casa Butterfly, en Gaüses (Girona) 

Imagen de Casa Butterfly, en Gaüses (Girona) 

REDACCIÓN / Terceros

Casa Butterfly ★★★✩✩ 

Arquitectos: Bernat Llauradó Tallerdarquitectura

Ubicación: Gaüses (Girona)

Esta vivienda unifamiliar en Gaüses recibe el nombre de Casa Butterfly por sus techos a dos aguas invertidos, inspirados en las obras que autores norteamericanos como William Krisel y Dan Palmer popularizaron en Palm Springs (California) en los años 50 del siglo pasado. Pero quizás sea su rasgo más característico la constante búsqueda del exterior, que se concreta en una planta alargada y trabajada, con numerosos retranqueos y pequeños patios, en la que las estancias disponen de considerables vidrieras enfrentadas a la vegetación circundante, generadoras de ventilación cruzada.

Esta querencia del interior por el exterior obedece, por una parte, a la condición de Gaüses, entidad de población de Vilopriu (Baix Empordà), como foco residencial en un entorno campestre; y, por otra, al deseo de utilizar la vegetación autóctona como filtro contribuyente a la climatización de la casa: las plantas de hoja caduca la protegen del sol en verano, y lo dejan pasar en invierno. La mencionada querencia se expresa también en el zócalo de losetas que abraza la casa, mediante jardineras, parterres o pérgolas con trepadoras u otras plantas que ayudan asimismo a la climatización natural, como lo hacen, artificialmente, los porticones de librillo y los screens , todo ello en apoyo de un suelo radiante.

Bernat Llauradó ha buscado un eco clásico para su obra, evocando la secuencia basamento-columna-capitel mediante su trabajo en zócalo, cuerpo de la casa y cornisa. Con el zócalo, que es cerámico, se acerca el verdor a la casa; con su cuerpo, revestido con mortero de cal, se apuesta por la sostenibilidad; y con su cornisa se sugieren los cambios de alturas interiores que genera la cubierta invertida, dando cierto dinamismo a la configuración de la vivienda, tanto dentro como fuera de ella.

De estructura muy ligera –con prefabricado de madera para sostener el techo-, esta casa apuesta por unos pocos materiales: la cerámica en los muros y en sus revestimientos y pavimentos exteriores; la madera en puertas y armarios; el cemento en el suelo; y la vegetación alrededor, que la abraza.

En resumen, se trata de un proyecto adecuado al lugar, con atención al detalle, discreto y confortable. Es decir, lo que muchos esperan de una segunda residencia.

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