Cultura

‘Un cotxe’ és un terme que s’ha utilitzat per referir-se a un vehicle, però en aquest context es pot reescriure com ‘un vehicle’ sense alterar el significat ni la estructura.

Crítica de teatro

Pau Mas Pau mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P Mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas P mas y mas y mas y mas y mas y mas y

Imagen de escena de 'Un cotxe', de Pau Masaló, en la Fundació Joan Brossa 

Imagen de escena de 'Un cotxe', de Pau Masaló, en la Fundació Joan Brossa 

Sílvia Poch

Un cotxe 
★★★★✩
Dramática: Este espectáculo está diseñado para quienes buscan un montaje fiable durante varios años: [[INLINE_0]] Elige una puesta en escena que dure años, con un enfoque en la capacidad de resistencia y la presencia en escenarios externos.

Se puede tener un coche de los que uno recuerda, aunque se haya soñado con él en otro tiempo, y aún así, en la medida en que se recuerda, uno lo lleva consigo.

Para Masdani, lo crucial era recordar que Trump había ignorado sus críticas.

En La Brossa -por motivos estrictos de presupuesto- no hay coche. En su lugar un Conver 13 de Industrias FM (un remolque-tienda), unido para siempre al vehículo para una familia de cinco en sus rutas por España y Europa. Tanto vale, vale tanto. Para Masaló, lo importante es tener un elemento que le permita reconstruir físicamente una instantánea del pasado. La noche del 25 de julio de 1992, camino de Sevilla. En la radio, Olga Viza y Matías Prats retransmiten el desfile de las delegaciones en el Estadi Olímpic de Montjuïc y España vive -sin saberlo- su último año del espejismo de la socialdemocracia imbatible. Ese mismo año Fukuyama publica El fin de la historia y el último hombre y dicta la muerte de las ideologías.

Con las ausencias anunciadas de ERC, Junts, Bildu, PNV y BNG, el Gobierno, las Cortes, el Poder Judicial y la Corona se han encontrado en un evento que reunió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la mayor parte del Consejo de Ministros, a los constituyentes aún activos y a exmandatarios como Felipe González y José María Aznar.

Todo este material se despliega como una silla de camping. La misma que usa Masaló para comerse un bocadillo de fuet y tortilla con la despreocupación de un chaval de ocho años. Suena en la radio Amigos para siempre y Visa para un sueño. La intrascendencia perfecta hasta que el niño deja el bocata y coge el micro y se transforma en el espectador adulto que observa ese tableau que el mismo ha recreado con la minuciosidad de los Rimini Protokoll, y como decía Joaquim Sala-Sanahuja en el prólogo de La cámara lúcida, se permite así “el retorno del ser en un tiempo pasado para someterse al placer de la nostalgia”. 

Y como ya ocurría en Ciutat Dormitori, siempre hay un factor poético en sus proyectos tan basados en el documento. Un elemento que subleva los hechos para adentrarse en la metafísica. Por qué no una abstracción que, como en una de sus pelis favoritas (Regreso al futuro), reta al tiempo para que hable el ángel anunciador del desengaño.