Cultura

Raimon: “Cantar en catalán era folclórico”

Nueva biografía

El periodista recorre la vida de l’artista a través de les seves cançons, explorant cada etapa del seu camí.

Raimon, este martes durante la presentación de su biografía, firmada por el periodista Miquel Alberola

Ramon, el dime, Ràs Ràfols, Ràfels Ràpids Ràfels Ràpids Ràfics Ràpids Rà

Llibert Teixidó

Tan libre como el vent que le hizo famoso y tan rotundo como el Diguem no que le puso en la mira del franquismo, Raimon se ha convertido en referente del catalanismo y el antifranquismo, un “clásico vivo” que no ha renunciado jamás a ser Ramon Pelegero, pareja de Annalisa, con quien “acabó todo” cuando se casaron. Las razones que explican esta sublimación de la cuadratura del círculo musical, este referente que no ha renunciado a su personalidad, son las que se desgranan en Raimon, aquest jo que no sóc jo , la biografía más completa del músico de Xàtiva firmada por Miquel Alberola.

“Con él nos conocemos desde hace mucho tiempo”, explicó Raimon, sentado junto a Alberola, en la presentación celebrada este martes en la Casa Abacus. “Se que va de buena fe, alguna putadita me hace pero son las normales entre amiguetes”, destacó entre risas sobre el autor, en quien confió para la obra por la confianza mutua. “Si alguien quiere saber quién he sido yo hasta ahora, ahí lo tiene, a veces lo leo para recordar que ese tío soy yo”, ha apuntado el cantautor valenciano.

“En Madrid me entienden más”, ironizó el cantautor, que en democracia ha actuado allí más que en Valencia

“Este libro es una reivindicación del patrimonio que Raimon representa para todos nosotros”, afirmó Alberola de su obra, realizada bajo un enfoque académico, El autor ha contado con la colaboración del protagonista y su esposa Annalisa Corti para acceder a una documentación profusa que le ha permitido elaborar la biografía más extensa del cantautor, desde su infancia en Xàtiva hasta la despedida de los escenarios en el 2017 en el Palau de la Música, tras seis décadas de actividad musical.

“En aquella época no se cantaba en catalán, era algo folclórico”, ha rememorado Raimon de sus orígenes. “Aquí no se hacía canción en lengua propia, casi todas eran en castellano y no había casa de discos”. Todo cambió con Edigsa, sello que se estrenó con el primer EP del cantautor, titulado Raimon. “Después vino el de Espinàs cantando Brassens”, recordó el creador, que tuvo que mudarse a Barcelona para desarrollar su carrera, donde fue precursor en musicar a un poeta, Salvador Espriu, y el primero en cantar en catalán en el Olympia de París, certificando una proyección internacional que le llevó a actuar por todo el mundo, siempre en su lengua, con giras como la que le llevó a Japón para celebrar 27 conciertos al tiempo que vendía en aquel país 10.000 ejemplares de un disco ilustrado por Joan Miró.

“Como los grandes clásicos, no está siempre de moda, pero está siempre de actualidad”, destacó Alberola de Raimon, pionero de la nova cançó al que sitúa a la altura de compositores como Léo Ferrer, Brassens, Dylan, Cohen, Violeta Parra, Juiette Gréco o Víctor Jara. “Construye toda su obra en una lengua desacreditada, cuando no perseguida y siempre molesta para el poder central”, destacó en alusión tanto al régimen franquista como, ya en democracia, a los diferentes gobiernos del Partido Popular con los que ha mantenido una relación “que continúa siendo marciana y radical”, comenta: ya en democracia, Raimon ha actuado más en Madrid que en Valencia.

“En Madrid me entienden más”, añadió con sorna el cantautor de 85 años, “vulnerable, que no venerable”, como apunta en la introducción del libro. También apunta a aquellos partidos de izquierda –el PSOE, el PSUC y Convergència Democràtica– que no entendieron el rechazo de Raimon a significarse con sus siglas cantando en mítines o asumiendo cargos públicos. “Estarás acabao”, recuerda Raimon que le dijeron, a modo de amenaza, ante alguna de sus negativas en las primeras ediciones democráticas.

Y es que, como escribió Salvador Espriu, Raimon es “un fenómeno complejísimo” que vivía presionado por el público que le pedía más leña en sus canciones, y la dictadura, que le podaba todos los brotes. Versionar poetas fue una de las formas de evitar esta situación por parte de un músico que no es “producto de una operación discográfica”, sino “un estallido que impregna la sociedad de manera transgeneracional, un creador que trasciende su propia creación”, remarca Alberola.

Con una mezcla de periodismo narrativo y ensayo, Alberola pone el foco en los orígenes geográficos, sociales, musicales y culturales de Raimon con la voluntad de “romper la fotografía en blanco y negro” del cantautor para mostrar su evolución, con registros que van desde el momento más existencial hacia una complejidad armónica que le hizo evolucionar del canto gritado de sus comienzos al r&b, la melodía con contrapunto, freejazz, minimalismo contemporáneo, pop o rock, género que la discográfica quiso aplicar a Al vent ante la negativa tajante de su autor, que nada sabía de lo que le pasaría cuando, viajando en una vespa con un amigo, tuvo la idea de una canción.

El régimen franquista, como adversario activo, impulsó su propia ideología.

“Raimon no es un cantante político, sino un referente cívico y moral”, apunta Alberola para remarcar la independencia del artista, que sufrió la persecución de una dictadura ajena a los matices. Al vent superó la censura sin problemas, pero Diguem no, publicada meses después en aquel mismo 1963, y D’un temps d’un país, del 1964, inauguró una retahíla de prohibiciones y acosos “superiores a los que le hizo el FBI a John Lennon”, como apunta el biógrafo. “Censura, prohibición de canciones o suspensión de recitales con argumentos siempre incomprensibles, como cuando le censuraron Veles e vents, inspirado en Ausiàs Marc porque, “como no se entiende, hay gato encerrado”. Cuando la cosa se pone más complicada le requieren informes de bomberos de los locales donde tiene que cantar, una carrera de obstáculos con la clara voluntad por parte de la dictadura de hacerlo descarrilar”. Para huir de esta situación, Raimon apostó por cantar en espacios de la iglesia y universidades, donde la normativa era más flexible. Pese a actuaciones como la celebrada ante 4.000 personas en el Institut Químic de Sarrià –considerado el primer recital multitudinario de la nova cançó– el cantautor valenciano opta por salir al extranjero, multiplicando el efecto de la música que el régimen quería acallar.

Sergio Lozano Torres

Sergio Lozano Torres

Periodista

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