Cultura

El viaje a través del caos se lleva con la serenidad de quien avanza en silencio.

Novedad editorial

El autor presenta una historia en la que el azar desempeña un papel clave.

Versió en català, aquí

Màrius Serra delante del hospital de Sant Pau, donde pasa una de las primeras escenas de la novela

Més enllà de l’edifici, Mireia avança mentre el camí es deu, i ella continua avançant.

Llibert Teixidó

El capitán Cook preguntó a unos aborígenes australianos el nombre de un marsupial que no había visto nunca, y le dijeron “ Kan-ga-rú”, que en su lengua sería “no te entiendo”. Con esta anécdota, Màrius Serra (Barcelona, 1963) inauguró una libreta de direcciones que décadas atrás le había regalado su madre, y fue escribiendo otras palabras de genealogía equívoca. “La historia es muy buena, pero resulta que era una invención, como pasa con muchos hechos que damos por consolidados y se pueden poner en cuestión”, recuerda el escritor sobre los orígenes de su nueva novela, El mal entès (Proa, Destino en castellano).

“En el inicio está esta inseguridad, un desconcierto que para mí ha sido central de qué quiere decir creer en algo desde que publiqué Mon oncle (Proa, 1996), pero que cada vez es más general. Vivimos en una sociedad de descreídos, porque nos dan todos los elementos del mundo para descreer –añade–. Aquel artificio retórico, ejercicio filológico o coleccionismo de curiosidades abrió la puerta de entrada a un mundo de ficción que pasó del equívoco del canguro a la historia de un traductor que tiene una aventura con la canguro de su hija y su mujer los pilla in fraganti, pero después de marcharse la esposa muere en un accidente de tráfico, la niña queda herida y él descubre que no es el padre biológico de su hija. No hay ningún lugar donde agarrarte”.

“El protagonista, Joan Ferrer –su nombre es un guiño a Vicenç Pagès Jordà–, es un hombre cualquiera, pero me siento muy cerca porque él es traductor y yo he traducido mucho, es el mejor aprendizaje de lengua y literario que puedes hacer. Además, no deja de ser alguien que habla en boca de otros y acaba siendo un trujimán que introduce equívocos en el texto, y muchos malentendidos pueden decantar hacia el mal o hacia el bien”, explica, a partir de una estructura que por una parte avanza cronológicamente y al mismo tiempo cuenta qué pasa antes o después de los episodios que trata.

A Ferrer se le suman una serie de personajes “que han ido llamando a la puerta”: la hija, que acabará convertida en una cantante de éxito internacional tras ganar un concurso televisivo, los exsuegros –ella controladora y él primero secundario hasta que toma las riendas de todo–, un editor con mucha visión comercial –que sirve para ironizar sobre el mundo literario–, una abogada especialista en defender a culpables confesos –de nombre, Digna Pena–, una psicoterapeuta convertida en tertuliana de éxito, un cerrajero, un poeta gay... Además de la canguro, claro. “Me ha enamorado relacionarme con los personajes como no me había pasado nunca antes, me habría quedado a vivir”, asegura.

Para Serra, “La creatividad a menudo está en territorios no regulados, no consolidados, y a veces viene del error”

Vidas que se conectan y se van encontrando gracias al azar, otro de los motores del libro, para el que Serra ha inventado un género, la aloficción: “Es un homenaje a Pau Riba y también quiere decir simplemente que todos los hechos que narro en el libro son reales, los he vivido o los podríamos sacar de mi biografía, puestos aquí al servicio de la ficción, que al fin y al cabo es como siempre ha pasado en la creación. Estamos hartos de la autoficción, de la literalidad, del desnudo deconstructivo o de montar libros documentales”. “Reivindico la ficción como un territorio de exploración que mezcla toda la vivencia, el conocimiento, la experiencia y las historias reales con la imaginación, la fantasía y la capacidad de intentar explicar las historias de siempre de maneras diferentes para intentar encontrar nuevas vías, porque el alma humana es la que es”, insiste.

Para Serra, hoy “en el ámbito libresco no prevalece lo que es literario o lo que es ficticio sino, desde el prestigio del libro impreso, una voluntad de no ficción, periodística en algún caso, vivencial en otro, y por eso en la novela los grandes éxitos de Ediciones Peregrinas son de no ficción, porque el best-sellerismo tira de expertos que tienen certezas. Mira, si no os interesa leer, no hace falta que leáis ni que utilicéis los libros para promocionaros”.

Màrius Serra delante del hospital de Sant Pau, donde pasa una de las primeras escenas de la novela
Més enllà de l’edifici, Mireia avança mentre el camí es deu, i ella continua avançant.Llibert Teixidó

El autor cree que es su novela más ambiciosa: “Lo he integrado todo, la ludolingüística, los cuentos infantiles girados, un cuento de Cortázar, la película de Woody Allen Zelig, una especie de hombre-camaleón que acaba siendo Joan, que además traduce o propone libros que me gustan... Mientras escribía todo encajaba y tenía la sensación de que, sin voluntad alguna de cerrar ningún círculo, había muchas piezas de cosas vividas desde la experiencia y desde la creatividad, es muy completa desde la perspectiva de mis manías y aficiones”.

El escritor defiende que “la creatividad a menudo está en territorios no regulados, no consolidados, y a veces viene del error. No aplico una mirada apocalíptica, como detecto a mi alrededor, a las incoherencias del mundo, porque también tienen una parte profundamente creativa. Las certezas, pongámoslas en cuarentena, y los malentendidos, valorémoslos en su justa medida sin ninguna fe, pero con la voluntad de mirárnoslos de otra manera”.

Francesc Bombí Vilaseca

Francesc Bombí Vilaseca

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Periodista de Cultura. Escritor de 'Febre amb gel (Fonoll, 2023) y 'Roger Mas. La pell i l'os' (Satélite K, 2011). Graduado en Periodismo (UAB) y en Filologia Catalana (UB).

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