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La biblioteca de la reina de España

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La Galería de las Colecciones Reales muestra el universo privado de Victoria Eugenia de Battenberg, y su pasión por la lectura

La reina Victoria Eugenia leyendo, en una fotografía de 1915, detalle 

La reina Victoria Eugenia leyendo, en una fotografía de 1915, detalle 

REDACCIÓN / Otras Fuentes

No lo tuvo fácil en España la reina Victoria Eugenia de Battenberg, nieta de la soberana británica a quien debía su primer nombre. El mismo día de su boda vio la muerte muy de cerca debido al sangriento atentado de Mateo Morral; su matrimonio con Alfonso XIII resultó desdichado; varios de sus hijos sufrieron enfermedades graves (y murieron jóvenes); tuvo que abandonar el país a toda prisa en 1931 dejando atrás pertenencias y recuerdos. 

La exposición Victoria Eugenia, abierta en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid hasta el 5 de abril, reconstruye “su figura y su legado”.

Visitar esta galería, que es el más reciente de los museos estatales, siempre resulta estimulante por la alta calidad de sus fondos. La exposición temporal dedicada a la reina fallecida en 1969, ubicada en la planta baja, hace hincapié en los aspectos más positivos de su trayectoria y ofrece una relectura de la monarquía alfonsina. Al igual que la también reciente biografía de Alfonso XIII de Javier Moreno Luzón El rey patriota (aunque ésta en tono más crítico), la exposición ilustra el papel modernizador de costumbres que propiciaron los reyes con sus prácticas deportivas; su indumentaria; su adopción de hábitos de la sociedad británica; sus veraneos; su afabilidad y ausencia del envaramiento que caracterizó la regencia de por lo demás sensata y eficaz María Cristina de Austria, madre de Alfonso.

⁄ Predominio de autores británicos entre los libros de Victoria Eugenia, conservados en el Palacio Real

Del mismo modo que otra exposición del 2018 en el Palacio Real, Cartas al rey, hizo sobre la mediación de Alfonso XIII en la Primera Guerra Mundial, la muestra sobre Victoria Eugenia –que coincide en el tiempo con la serie Ena en La 1– pone en valor su activismo humanitario, además de reconstruir los espacios domésticos de la reina, con sus indumentarias y alhajas y los retratos que le dedicaron pintores como László y Sorolla. Pero enfatiza especialmente su creación del cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja y su impulso a la lucha contra la tuberculosis, el cáncer y la hemofilia -de la que tuvo una dramática experiencia próxima-, así como a los comedores sociales.

El apartado más curioso para quien esto firma es el dedicado a La biblioteca de la reina Victoria Eugenia, cuyo contenido explica en el catálogo Arantxa Domingo Malvadi, comisaria de la muestra junto con Reyes Utrera Gómez. 

Un expositor con volúmenes de la colección de la reina Victoria Eugenia.
Un expositor con volúmenes de la colección de la reina Victoria Eugenia.

En su infancia Victoria Eugenia se benefició del intenso programa educativo implantado por su poderosa abuela, y que su madre, la princesa Beatriz, le aplicó a su vez. Los fondos del Palacio Real madrileño guardan lecturas infantiles que se trajo de Inglaterra: obras de aventuras, novelas históricas o memorias. 

Ya en España mantuvo la costumbre lectora; los 900 volúmenes que se conservan de su biblioteca, y de los que se expone una selección, apuntan a autores británicos de distinta índole como Dickens y el poeta Tennyson, Jane Austen, Bulwer-Lytton –el autor de Los últimos días de Pompeya –, Kipling, Chesterton o Conan Doyle; bastante novela popular, entre ellas las obras “casi eróticas” –según la comisaria– de Elinor Sutherland. También el Rubaiyat de Omar Khayyam. 

En suma, las lecturas propias de una británica de su tiempo de cultura media. Victoria Eugenia cultivó en cierta medida, pero comparativamente bastante poco, la literatura española: Cervantes, claro; el padre Coloma, Alarcón, Fernán Caballero, el antimonárquico Blasco Ibáñez, Concha Espina, Galdós...

No consta que mantuviera contacto personal regular y directo con la intelectualidad española. Como ocurre con Alfonso XIII, da la impresión de que la reina dejó pasar la oportunidad de tratar y de ganarse a las grandes figuras de la Edad de Plata florecida durante su reinado, las de la generación del 98 y del 27 (una audiencia en la que participó Unamuno, por ejemplo, resultó un desastre), quienes generaban opinión pública y articulaban el discurso sociocultural. Una carencia importante del periodo alfonsino, que la monarquía restablecida en 1975, consagrada en la Constitución de 1978 y renovada en el 2014 afortunadamente no ha repetido.

La Reina, leyendo. Fotografía de Christian Glanzen. Gelatina sobre papel
La Reina, leyendo. Fotografía de Christian Glanzen. Gelatina sobre papelPATRIMONIO NACIONAL
Sergio Vila-SanJuán Robert

Sergio Vila-SanJuán Robert

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Redactor Jefe del suplemento Cultura/s. Premio Nadal de Novela 2013. Premio Nacional de Periodismo Cultural 2020.

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