Antes de Navidad, a raíz de la grabación de un programa para 3.cat sobre el retorno al Camp Nou, episodio extra de la serie El Nou clam , el presidente Laporta me explicaba que una de las peores cosas del cargo es que, mucho más a menudo de lo que querrías, tienes que despedir a tus ídolos. Lo decía a propósito de la despedida de Koeman, de la de Xavi, ya no digamos de la de Messi. Pero sobre todo lo decía recordando la despedida de Ronaldinho. Debería ser en las postrimerías de la primavera del 2008. Se ve que tuvo que ir a su casa, para hablar cara a cara, y que los dos acabaron entre lágrimas.
La escena, pensé de inmediato, daría para una obra de teatro, con solo dos personajes, claro, y un solo decorado. Me imagino una sala de estar un poco desarreglada, por la vida disoluta que dicen que llevaba el gaucho entonces. También veo algún trofeo individual, el Balón de Oro, quizá en una vitrina, y en la pared, bien central, un póster de Ronnie con una foto espectacular, reproduciendo alguno de los momentos gloriosos, y cruelmente recientes, de su paso por el Barça. De fondo, todo a lo largo de la obra, oiríamos las olas del mar, batiendo la arena de la playa de Castelldefels con monótona tozudez, para acordarnos de que todo lo que nos llega, de manera inevitable, siempre se acaba marchando.
El padre de Raphinha era miembro de la banda Samba Tri y amigo de Ronaldinho
El caso es que, ya entonces, todo el mundo tenía claro que aquel equipo maravilloso, a las órdenes de Frank Rijkaard, había perdido la tensión competitiva. Y sin que nadie les hubiera atribuido la responsabilidad directa, muchos encogíamos la nariz ante el desenfreno de Samba Tri. Samba Tri era una banda de pagode, que es el estilo más desenfadado y comunitario de vivir la samba, formada en el año 2006, en P orto Alegre, con amigos del grupo de Ronaldinho. Siempre que quería celebrar cualquier cosa, les hacía venir volando hacia Barcelona. Entre los bailoteos de Romário en las discotecas del upper , de los años noventa, y los toiss de Neymar (nombre extraído de la canción É estropeo toiss , del dúo Henrique & Diego), estuvo Samba Tri en la Sala Bikini.
No me habría acordado de ninguna manera, de toda esta farándula, de no haber sido por el partidazo de Raphinha, el miércoles en Arabia Saudí. Y eso, no tanto por el contraste que supone contar con un jugador brasileño tan profesional y comprometido como él, en relación a la imagen llena de tópicos moralizantes que nos hicimos de aquellos brasileños virtuosos y bohemios, sino, precisamente, porque se ve que Rafael, el padre de Raphinha, era miembro, de la banda Samba Tri. Y dice que es gracias al privilegio de asistir al Camp Nou, en primera fila, a la eclosión como una estrella de su amigo Ronaldinho, que siempre tuvo claro cuál tenía que ser un destino de ensueño para su hijo.