La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn ha revelado este lunes que estuvo a punto de sufrir la amputación de su pierna izquierda tras la caída que sufrió durante la prueba de descenso en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina. Por suerte, finalmente ha podido conservar su pierna y ya ha salido del hospital en el que se encontraba ingresada.
Vonn, de 41 años, ha afirmado en una publicación de Instagram que el terrible accidente que sufrió a los 13 segundos de una de las carreras más esperadas de los Juegos Olímpicos de Invierno le provocó un síndrome compartimental, en el que un traumatismo excesivo en una zona del cuerpo se acumula dentro de un grupo de músculos y la presión resultante restringe el flujo sanguíneo.
Vonn, campeona olímpica en el 2010 y la segunda esquiadora más exitosa de la Copa del Mundo de todos los tiempos, agradeció al Dr. Tom Hackett, que trabaja para el equipo de Estados Unidos y que, según ella, estaba en Cortina porque ella iba a competir poco después de romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, por salvarle la pierna.
“Él salvó mi pierna de la amputación”, ha explicado Vonn en un vídeo, añadiendo que se rompió la tibia, la cabeza del peroné y la meseta tibial. “Me hizo lo que se llama una fasciotomía, en la que me abrió ambos lados de la pierna, como si la filetease, por así decirlo, para dejarla respirar. Y me salvó”, concluyó la estadounidense.


