Incidir en el juego

Por la escuadra

En el 2017, cuando el Barça remontó la eliminatoria contra el PSG con aquel 6-1 memorable, la sociedad francesa, traumatizada por la derrota, adoptó el concepto “remontada” como un injerto proveniente del español que ya forma parte del vocabulario mediático de los franceses. Para definirlo, consensuaron la fórmula “vuelco de una situación totalmente inesperada y altamente improbable en el ámbito deportivo, en particular en el fútbol”. La remontada de mañana contra el Atlético de Madrid, que necesitaría un resultado parecido al que eliminó el PSG, menosprecia algunos ingredientes de la definición francesa e introduce otros. La fe, por ejemplo, que Lamine Yamal, inspirándose en su ídolo Neymar (entonces Lamine tenía diez años), cuantifica en el 99% contra el 1% de probabilidades racionales.

Si entonces funcionó, ¿por qué no debería funcionar mañana? A los culés se nos invita a superar la previa del partido aferrados a una proyección de desenlace que contrasta con la racionalidad matemática de los que ya dan por hecho que, aunque el Barça gane, no lo hará –¿spoiler?– con la suficiente contundencia para clasificarse. Si un redactor de la definición francesa, que parte de la evidencia del “totalmente inesperada” y “altamente improbable”, aterrizara en la Barcelona mediática de hoy, percibiría que la remontada cuenta con una mayoría exponencial, multitudinaria y felizmente irracional de adeptos.

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El sábado ningún jugador incidió en el juego desde el despiste, el error o la desconexión

Puede que no estén convencidos de que el equipo superará la eliminatoria, pero sí saben que el mejor modo de intimidar al rival y afrontar el reto es transmitir esa voluntad que Lamine Yamal ha decidido liderar (por cierto: después de un partido extraordinario). Del partido del sábado nos ha quedado el buen sabor de boca de los tres goles de Lamine y del regreso de un Pedri omnipresente y, sobre todo, muy eficaz. La diferencia entre el Barça intermitente y vulnerable de hace unas semanas y el que ganó al Villarreal es que hay jugadores que inciden positivamente en el juego y no hay ninguno que incida en el juego desde el despiste, el error o la baja forma.

La incidencia en el juego de Pedri, Fermín y Lamine Yamal simboliza la eficacia de otros jugadores, quizá menos vistosos pero que se contagian del liderazgo de estas tres figuras (a quien da la sensación de que, si hay un problema, basta pasarles el balón y darse cuenta de que nunca se conforman con recursos mediocres o convencionales sino que buscan el riesgo desde una sana mezcla de determinación, persistencia y audacia).

BARCELONA, 28/02/2026.-El centrocampista del Barcelona Pedro González

Pedri tuvo una buena actuación cuando entró ante el Villarreal

Alejandro Garcia / EFE

La audacia, pues, también incide en el juego. En este contexto, la actitud del público tendrá que ser –como lo fue aquella noche contra el PSG– audaz. Quizá no logrará incidir en el resultado final, pero sí en la naturaleza emocional del momento compartido entre jugadores y aficionados. Creer en la remontada ya no es un acto de ingenuidad y de autoengaño sino, como el “dime que me quieres aunque sea mentira” de la película Johnny Guitar, una estrategia sentimental que, en la jerarquía de estrategias legítimas, nos sitúa en ese punto en el que, aunque solo tengas un 1% de posibilidades de lograr el reto que te propones, debes crear una ilusión que incidirá en el juego. En otras palabras: es un acto colectivo de inteligencia artificial.

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