Bocadillo de romesco

Por la escuadra

Biorritmos de calçotada para un partido plácido. Buen tiempo y, en el minuto cuatro, un gol de Bernal que vuelve a dignificar la cantera como gran proveedor de alegrías. Los calçots tienen puntos en común con el juego del Barça: vitamínicos, minerales y con propiedades diuréticas, tonificantes, digestivas e incluso afrodisiacas. Al ataque le falta la energía del romesco, y los centrocampistas se encargan de marcar los goles. No hay que sufrir ni por el juego ni por el resultado, y el partido tiene una dimensión simbólica que, si no entramos en detalles escabrosos, nos remite a una anécdota vintage : se enfrentan los dos equipos de la Liga en los que jugó Cruyff.

Cualquier excusa es buena para recordarlo. En cambio, el recuerdo de Messi, aún en activo, genera codazos preelectorales de vergüenza ajena. El precandidato Marc Ciria lo homenajea copiando una idea de su máximo adversario, pero, por razones evidentes, no puede utilizar ni el nombre ni la cara del jugador. Luego, si le preguntan si ha hablado con Messi, se solivianta y responde lo mismo que los otros precandidatos, que también se llenan la boca con el argentino: “No”. En pocos días ya hemos asistido a unos cuantos errores de estrategia que ponen en evidencia la preparación de las candidaturas y elromescode egos y vanidades que arrastra cada grupo opositor.

La contrariedad de los tres delanteros del Barça está justificada

Entre la chulería y la hiperactividad, los precandidatos se multiplican con contorsiones mediáticas no siempre edificantes. A Laporta, mientras tanto, le basta con comprar una entrada que casi ningún culé se puede permitir (207 ­euros) y llevarse el bocadillo preparado para conectar con uno de los referentes proustianos de la tribu. Ah, y el gol de Fermín, claro. Da en el palo y, en otra jornada, habría salido, pero el destino se compadece de las estadísticas y decide premiar al jugador con un (otro) gol memorable (entrenado a conciencia, por cierto).

Soccer Football - LaLiga - FC Barcelona v Levante - Spotify Camp Nou, Barcelona, Spain - February 22, 2026 FC Barcelona's Frenkie de Jong celebrates scoring their second goal REUTERS/Albert Gea

De Jong marca el segundo de los tres goles del Barça, todos obra de centrocampistas

Albert Gea / Reuters

Gardel·la, cacau o cañardo son denominaciones que forman parte de nuestro vocabulario sentimental. Es un recurso futbolístico que a menudo echamos de menos y que Fermín cultiva con el acierto de los buenos plantadores de calçots . En cuanto a la frustración del tridente de ataque –Lewandowski, Lamine, Raphina–, que ayer se manifestó con muecas de contrariedad, está justificada y debería servir de estímulo para los próximos partidos, que confirmarán o desmentirán la solidez del liderazgo. Para acabar de competir electoralmente, Joan Laporta ha publicado esta semana el libro Així hem salvat el Barça (Ara Llibres), una conversación ordenada por Josep Maria Fonalleras. La etiqueta que aparece en la portada dice: “Una crónica exclusiva y en primera persona del presidente icónico”. Icónico es un adjetivo moderno y mutante. A pesar de los esfuerzos de Fonalleras, el libro pasa de puntillas sobre temas oscuros y se centra en ser un compendio de las ideas que Laporta se ha hartado de repetir en los últimos años. Si fuera un disco, sería un vinilo de grandes éxitos, con pequeñas aportaciones, como cuando Laporta elogia el papel de Alejandro Echevarría para pacificar las relaciones con Javier Tebas. Igual que cuando se comen calçots , en el fútbol también alguien tiene que asumir que te puedes quemar y mancharte los dedos.

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