
De la memoria al acoso
La docuserie Hristo, l’indomable (3Cat) homenajea la figura de Hristo Stoichkov en un tono que, para asegurarse la omnipresencia participativa del jugador, a la fuerza tiene que ser amable e incluso hagiográfico. Stoichkov ya había protagonizado otras aproximaciones biográficas, en formato de libro y de documental, pero ninguna tan trabajada como esta.
Salen los hristólogos consanguíneos de toda la vida –Xavi Torres, Josep Maria Minguella, Francesc Aguilar...–, algunos testimonios que conocen bien aquella época –Joan Poquí, Mercè Bayén, Ferran Correas...– y, para desmarcarse del repertorio habitual de voces extradeportivas, la serie ha elegido la mirada gran angular de las escritoras Empar Moliner y Anna Ballbona.

El paso del tiempo corrige la percepción de los hechos, de manera que lo que entonces creaba tensiones, polémicas, rechazos y adhesiones instantáneas (las relaciones con Cruyff, Núñez y Van Gaal), hoy, gracias al poder analgésico de la distancia, lo vivimos como un benevolente ejercicio de memoria. Una memoria que empieza en la Bulgaria comunista y acaba con el reconocimiento, más sentimental que racional, de la figura de Stoichkov, bien retratado por una serie que confirma aquel proverbio búlgaro que dice “A andar se aprende tropezando”.
El acoso de un ‘hater’ a través de internet y de las redes es la base del argumento de la serie ‘A better man’
HOMBRES TÓXICOS. Filmin ha estrenado la serie noruega A better man . El planteamiento inicial es rabiosamente actual. Un hombre infeliz, que se pasa media vida delante del ordenador, actuando como trol y hater en internet, decide insultar, con ataques misóginos y delictivos, a una conocida cómico, especializada en monólogos enfáticamente feministas. El infeliz queda en evidencia, lo descubren y tiene que desaparecer e inventarse otra vida para no ser víctima del linchamiento general. Para hacerlo, tiene que convertirse en una mujer –como si la Tootsie de Dustin Hoffman sufriera un ataque de dramatismo desesperado– que lo obliga a replantearse todas sus ideas –estereotipadas y cargadas de prejuicios– sobre el feminismo y las nuevas masculinidades.
Dura, con momentos de una rara comicidad, la serie pierde un poco el equilibrio entre la verosimilitud y la intención de denuncia. Pero, como mínimo, es una muestra inteligente de argumentos que no repiten las fórmulas ya existentes, sino que buscan conectar con las angustias y los desconciertos propios de nuestra época.