He pensado en mi vida. ¡Jesús mío! ¿Para qué he vivido?
La Madre, Máximo Gorki
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Le pregunto a Marta Galimany (40):
–¿Podría usted decir que aquella derrota, aquel disgusto, fue una bendición?
Y ella se encoge de hombros.
–Hombre, tras el disgusto, mi marido y yo (Jordi Toda, también su entrenador) nos dijimos: ‘¿Y si somos padres?’. Y nos pusimos a ello y la criatura salió enseguida y ahora tenemos a Eric.
(Eric tiene 17 meses: mientras son bebés, las madres y los padres cuentan por meses; todos lo hemos hecho así).
(...)
La derrota: en diciembre del 2022, Marta Galimany batía el récord de España de maratón (2h26m14s) y al año siguiente, en aquel mismo escenario, el castillo se le desmoronaba. Un abanico de españolas la superaban en el ranking y la apeaban de los Juegos de París 2024 y por eso, ella y su marido habían decidido resetearse.
No podían ser olímpicos en París, pero serían padres.
–Hombre, el disgusto de Valencia era relativo: en realidad, yo ya había sido olímpica antes (en Tokio 2020 acabó la 37.ª). Ya tenía los cinco anillos tatuados en el hombro. Además, me quedaba una opción en el febrero siguiente, en el maratón de Sevilla. Pero Jordi y yo lo hablamos y entendimos que nos tocaba cambiar la perspectiva: yo ya no disfrutaba de esta profesión (pues el atletismo es su profesión, es así desde el 2020, al firmar su contrato con Adidas).
–¿Qué le pasaba?
–El 2022 había sido muy bueno y en el 2023 me entrenaba muy bien (lector, le propongo que siga sus andanzas en las redes sociales: sus vídeos trotando y exprimiéndose son impagables) pero las cosas no salían como deberían. Me sentía presionada. Tras el disgusto de Valencia hicimos un cambio de chip. ¡Era lo mejor que podíamos hacer! Y desde entonces, magia.
Voy a ser retorcido.
Le pregunto:
–Si el maratón de Valencia le hubiese salido bien, usted hubiese ido a los Juegos de París 2024 y a partir de ese momento el reloj biológico estaría corriendo en su contra. Si tuviese que escoger...
Los equipos médicos me guiaban. Estaba monitorizada. Si no es un embarazo de riesgo, el deporte es muy importante”
–Si debo escoger entre París 2024 y la maternidad, sería madre. Sí, puedo decir que aquello de Valencia fue una bendición.
–Y ahora que es madre y atleta y se supone que duerme peor por las noches y vive más cansada, ¿cómo es posible que esté mejorando sus marcas?
(Hace veinte días firmaba 1h09m57s en el medio maratón de Sevilla; este domingo, en la Hyundai Mitja Marató de Barcelona by Brooks, aspira a arrancarle más segundos al registro).
–Bueno, cuando Eric se va a dormir, yo también me acuesto de inmediato. Es cierto, en algunas noches no todo va bien. Pero es sorprendente cómo se adapta el cuerpo, ¿no le parece? Nunca me despierto tan cansada como para no poder entrenarme. Supongo que es una reacción hormonal.
Por las mañanas, me cuenta, lleva a Eric a la guardería. Y a mediodía, lo recoge y así pasan juntos las tardes (“intento doblar lo mínimo, para la tarde me dejo unos pocos rodajes cortos; mientras troto, mi marido está con el niño”).
–Y después del embarazo, ¿cómo se ha repuesto tan deprisa?
–Había dejado de correr por muy poquito tiempo. Corrí hasta el final del embarazo.
–¿Hasta el final...?
–Por la mañana de aquel lunes salí a trotar diez kilómetros por debajo de 5 minutos cada mil metros. Por la tarde rompí aguas...
–¿...?
–Solo había engordado ocho kilos, y estaban en la barriga. Y los equipos médicos me guiaban. Estaba monitorizada. Iba siempre con pulsómetro, con todos los parámetros bajo control. Los médicos siempre me dijeron que podía seguir. También es verdad que Eric vino un par de semanas antes de lo previsto... Así que me pilló como me pilló.
–Entonces el deporte, durante el embarazo, ¿es bueno?
–Si el embarazo no es de riesgo, el deporte es muy importante: el día del parto debes estar en forma. ¿No cree?
–Y tras el parto...
–Respeté la cuarentena y volví a correr poco a poco. La fisioterapeuta me dijo que nunca había dado un alta tan rápido. Un mes después de la cuarentena, ya hacía estructuras de entrenamiento normales.
(Hoy, Eric va siempre en el paquete: si los padres viajan al maratón de Chicago, el bebé va con ellos).
–Queremos ser padres con todas las consecuencias e ir a las competiciones como la familia que somos.


