Courtois todo lo puede, pero con eso no basta en Anfield

Liverpool, 1 - Real Madrid, 0

La verticalidad del Liverpool termina superando el muro del guardameta belga, el mejor blanco

Real Madrid's Kylian Mbappe reacts during the Champions League soccer match between Liverpool and Real Madrid in Liverpool, England, Tuesday, Nov. 4, 2025. (Peter Byrne/PA via AP)

Kylian Mbappé, poco presente, lamenta un error, este martes en Anfield Road 

Peter Byrne / Ap-LaPresse

Presumimos que esta liguilla de la Champions, surtida de equipos de todo pelaje y compromisos de andar por casa, puede resultar intrascendente. Sin embargo, a veces se desparrama.

El fútbol se desborda en Anfield Road, es una olla este clásico europeo que todos, rojos y blancos, se toman muy a pecho. Ahí porfían 22 purasangres acelerados por la afición de Liverpool, cantarina y entusiasta, también vandálica si se tercia: en los prolegómenos, ha amanecido pintarrajeado el mural dedicado a Trent Alexander-Arnold.

(Algún hooligan, cabreado, ha perdido el oremus porque aquel niño prodigio que se había criado en Anfield y jugó allí nueve años viste hoy de blanco).

El vértigo de Anfield azuza a sus caballos, y este Liverpool dubitativo en los últimos tiempos, timorato y cuestionado (hasta la fecha solo había ganado dos de sus últimos siete partidos), siente el apoyo de su gente, se contagia y echa a galopar.

Y tanto galopar le lleva al éxito: en el minuto 61, Mac Allister cabecea un maravilloso centro de Szoboszlai, y es ahí cuando definitivamente se quiebran las resistencias de Courtois, el mejor blanco anoche, el muro blanco en el césped.

El gol de Mac Allister certifica todo aquello que el curioso observa en Anfield: los muchachos de Arne Slot salen en tromba, fuera caretas, y aquel Madrid que en esta temporada estaba siendo tan Madrid –juegue bien o juegue mal lo ha seguido ganando todo– recula, contemporiza y sobre todo, sufre.

Mac Allister supera a Courtois, este martes en Anfield

Mac Allister supera a Courtois, este martes en Anfield

Jon Super / AP

En el fragor del combate, el hombre de la noche es Courtois, el gigante que se agiganta cuando le acosa Szoboszlai, el húngaro que finaliza la mayoría de arreones del Liverpool.

Una y otra vez lo intenta el húngaro, se cuentan tres intentonas en el primer periodo.

Lo prueba en remates a bocajarro y en disparos desde la frontal del área, y en todos esos episodios le replica el guardameta blanco: la envergadura de Courtois es infinita, se intuye inquebrantable, y de esa guisa mantiene vivos a los blancos, que durante ese primer tramo son poquita cosa, apenas los caracoleos de Vinícius en el carril izquierdo y algunos achuchones de Bellingham.

Los blancos apenas entran en el partido, apabullados por el compromiso y el sentido colectivo del Liverpool

En todo ese tiempo, Mbappé no aparece pero se le espera.

Nadie diría que el francés es quien es, enmarañado como se le ve en la nube de defensas rojos. Qué bien se estira y se encoge el Liverpool, buen trabajo está haciendo Arne Slot ahora que la temporada se le ha puesto cuesta arriba.

A la espera de Mbappé, Courtois le cubre las espaldas. En la reanudación desbarata sendos remates de Van Dijk y Ekitiké, también despeja un lanzamiento de falta de Szoboszlai, uno más, y en este partido vertical y sin pausas, la parroquia se lo pasa pipa.

Courtois atasca al Liverpool, que no le desquicia. Insisten las gentes de Arne Slot. Son verticales, practican el fútbol de la Premier como siempre lo hemos entendido, pero le añaden la presión alta. Agobian a los blancos.

El Liverpool se impone por insistencia, también porque le busca las cosquillas al equipo blanco. En Madrid DF (así rebautizó Enric Juliana a la capital) se analizan las debilidades del equipo blanco. Se le dan vueltas y más vueltas, y a menudo se desemboca en un dato: el Madrid sufre a balón parado.

El Liverpool lee la prensa y también tiene un sensor que detecta la deficiencia. Por ahí lanza a Mo Salah. El egipcio lucha con Álvaro Carreras, es magnífico este combate entre dos generaciones y dos maneras de concebir el fútbol. Salah se ha arreglado la melena, no es el velocista imparable de otros tiempos (ya suma 33 años), pero allí donde no llega por piernas, llega por zurdo. Salah es un incordio, cada vez que recibe busca un Pulitzer o las cosquillas de Carreras, y por momentos arranca faltas.

Retador, Xabi Alonso concede unos minutos a Alexander-Arnold, hijo pródigo que se ve abucheado

De un balón parado, el Vía crucis de los blancos, llega el gol del Liverpool. Szoboszlai coloca la rosca y Mac Allister descoyunta al fin a Courtois.

El gol transforma el escenario. El Madrid, hasta aquí casi incapaz de superar el centro del campo con el balón controlado, ahora se adueña del lugar. Ruge Anfield, ruge aún más cuando Alexander-Arnold aparece en escena, tan retador él como lo es su técnico, Xabi Alonso, otro que en otros tiempos jugó en Anfield y para Anfield.

Quien surge es Mbappé, o al menos eso parece.

Mbappé se asocia al fin con Vinícius y también se aprovecha de la incorporación de Rodrygo. Ahora es el Madrid el que ataca por tierra, mar y aire, hace sufrir al Liverpool, demasiado achicado en el tramo final, pero el marcador no se mueve mientras la clasificación se apretuja. Ahora mismo, blancos y rojos ya están a la misma altura, con tres victorias en cuatro partidos.

Ficha técnica

Liverpool, 1 - Real Madrid, 0

Liverpool: Mamardashvili, Bradley, Konaté, Van Dijk, Robertson (Kerkez, m.88), Gravenberch, Mac Allister (Jones, m.78), Szboszlai, Salah, Ekitike (Gakpo, m.79) y Wirtz (Chiesa, m.88).

Real Madrid: Courtois; Valverde (Díaz, m.90), Militao, Huijsen, Carreras, Camavinga (Rodrygo, m.69), Tchouaméni, Bellingham, Vinícius, Güler (Alexander-Arnold, m.81) y Mbappé.

Gol: 1-0, m.61: Mac Allister.

Árbitro: István Kovács (Rumanía). Amonestó a Mac Allister, Vinícius, Huijsen, Bellingham, Carreras y Xabi Alonso.

Campo: Anfield Road.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...