Vinícius Júnior salió al campo como si fuera un león que había sido liberado de la jaula después de un tiempo encerrado. La metáfora no es alejada de la realidad. Dolido por los silbidos del último partido en el Santiago Bernabéu ante el Sevilla, el extremo brasileño quería reivindicarse en este 2026 donde además debe renovar su contrato con el Real Madrid (finaliza en 2027).
Pasó las vacaciones en Dubái y Río de Janeiro y regresó a tope, consciente de que el equipo no había estado bien, ni él, y tenía que dar un paso adelante. A los 20 minutos, ya le había roto la cintura varias veces a Ángel Ortiz, le había sacado una amarilla y él dio inicio al 1-0 de Gonzalo, que llegó de falta. Estaba desatado, pero poco a poco se fue diluyendo.
“Vinícius nos ha aportado mucho. Entró muy bien en el partido, provocó esa amarilla, desequilibró especialmente en la primera parte”, dijo Xabi Alonso. Pero la pregunta no iba por ahí, sino por los silbidos que había recibido de nuevo el futbolista de 25 años cuando en el minuto 78 fue sustituido. Vinícius lleva ya 18 partidos seguidos sin marcar.
La megafonía pronunció el nombre de Rodrygo y los aplausos fueron unánimes. Cuando dijo Vinícius se distorsionaron con algunos silbidos. Fueron menos que ante el Sevilla, pero existieron. A la segunda pregunta, el técnico vasco sí habló de ello: “Entendemos los momentos. Somos maduros, él también, y hay que apoyarse. Vinícius es y será fundamental. Seguro que cuando vuelva de Arabia Saudí el Bernabéu le aplaudirá”.
Con cinco goles este curso y 13 en todo 2025, Vinícius ha perdido la protección de un Bernabéu que siempre le había defendido en las distintas situaciones de su carrera deportiva y en sus bajones, especialmente en su etapa inicial cuando entrenadores como Zinedine Zidane no le dieron demasiados minutos. Ahora afronta el tramo más determinante, con su liderazgo en cuestión en el Bernabéu, su renovación por cerrar y el Mundial en verano.
Pero el protagonista del encuentro, al menos por su rendimiento, fue Gonzalo García, quien asomó sonriente en la zona mixta, dispuesto a que sus compañeros le firmasen la camiseta y el balón con el que anotó un histórico ‘hat-trick’. Acabó con una ovación cerrada (“fue especial, fueron tres goles muy bonitos”). “No sentía la responsabilidad de sustituir a Mbappé, me dan confianza, y él es el mejor del mundo. Es un trabajo de todos”.



