Entre Dubái y Río de Janeiro, o, mejor dicho, entre la opulencia desorbitada de la vida de las grandes estrellas de fútbol y sus recuerdos infantiles en la favela brasileña, desconectó esta Navidad Vinícius Júnior, en la diana del Santiago Bernabéu por su annus horribilis (sin títulos en lo colectivo, apenas 13 goles en lo individual) y por una actuación ante el Sevilla con banda sonora: los silbidos de la gente sobre el jugador más protegido de La Castellana. “Que sea un año increíble. ¡Hala Madrid, siempre!”, lanzó en sus redes sociales, donde presume de hasta 14 colaboradores, entre ellos la Unesco, y donde no pierde la sonrisa pese a que este 2026 es el año más importante de su incipiente pero volcánica carrera deportiva (25 años). Su mensaje se ha interpretado en el entorno blanco como un guiño a su incierto futuro.
Vinícius Júnior ha perdido la coraza del público del Bernabéu debido a sus números (en los últimas cuatro temporadas marcó más de una veintena de goles y ahora lleva cinco), a sus desplantes a Xabi Alonso (“le dije que cometió un error”, le reprochó hasta Carlo Ancelotti, seleccionador brasileño, por su enfado al ser sustituido en el clásico) y a lo que envuelve una renovación que entra en la fase decisiva. El extremo deberá ampliar su contrato con el Real Madrid, que finaliza en 2027, o ser traspasado en un año en el que capitaneará a Brasil en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
En las últimas conversaciones, las posturas estuvieron alejadas. Vinícius, cuya anterior renovación fue en octubre de 2023, pidió más dinero del que el club blanco estaba dispuesto a darle. Aprovechó el empuje del interés real de Arabia Saudí, que tanteó al brasileño con una oferta mareante que lo colocaba a la altura de Cristiano Ronaldo (alrededor de 200 millones anuales), en lo que era otro golpe de efecto de Oriente Próximo para compensar la marcha de Neymar. Pero aquel amor de verano no prosperó porque el brasileño no estaba finalmente por la labor de cambiar de aires. Consideró -y lo sigue haciendo- que todavía tiene un largo recorrido en Europa.
Un declive también en la grada
El brasileño perdió en 2025 la protección del Bernabéu por su bajo nivel, los desplantes y su frenada renovación
Desde entonces, la carrera de Vinícius no ha sido alcista. En 2024 levantó la Supercopa de España y la Liga, pero vio como acababa de forma abrupta la etapa de Ancelotti (“para mí es el mejor entrenador que he tenido”, dijo en más de una ocasión) y cómo se quedaba sin el Balón de Oro de 2024, con un desplante incluido a France Football liderado por el presidente, Florentino Pérez.
Ambas figuras son capitales en la historia de Vinícius. El paso adelante lo dio con el italiano en el banquillo, quien lo serenó en la definición -sus números explotaron- y le dio confianza; y su vínculo con el presidente siempre fue cercano desde que se lo arrebató al Barcelona en 2017 y lo arropó en los momentos de dudas que genera una personalidad tan ambivalente y expansiva. El decorado es ahora distinto. Xabi Alonso sentó a Vinícius al comienzo de Liga, lo que ya contaminó su relación, aunque ahora las aguas estén mansas por la delicada situación del tolosarra, que ha perdido crédito. Y Florentino Pérez, desde curiosamente el declive de Vinícius, tiene un nuevo jugador franquicia, Kylian Mbappé, quien le funciona a las mil maravillas en lo individual; se le caen los goles.
El francés, curiosamente, será baja este domingo en la visita del Betis al Bernabéu (16:15), donde los focos alumbrarán de nuevo al brasileño, una pequeña escena de lo que le espera. Todos esperan que regrese el mejor Vinícius. Se pone en juego seguir viviendo en la opulencia del Bernabéu.
Antony, el reverso de su generación
El atacante bético apunta al Bernabéu
Criado también en una favela, esta de Sao Paulo, y nacido en el año 2000, como Vinícius, este domingo Antony debutará en el Santiago Bernabéu. Ayer se entrenó ya con el grupo, tras superar unas molestias, y comandará a un Betis que disfruta con el salto cualitativo que le ha dado el ex del Manchester United. Sus números son esta temporada mejores que los del atacante del Real Madrid. Ha marcado ocho goles en 17 encuentros, por lo que ha jugado menos y ha causado más impacto en su equipo. Religioso como Vinícius, vive en Sevilla en una urbanización con su familia y se deja ver poco. Ha encontrado su hábitat. El que además le debe llevar al Mundial. Ancelotti ya lo tiene en cuenta y en este 2026 también se la juega.
