Tesla ha perdido su corona como primer fabricante del mundo de coches eléctricos en el 2025 después de cerrar un año peor de lo previsto y de que otros competidores ganaran cuota en algunos de los principales mercados gracias al lanzamiento de modelos más baratos. Mientras la estrategia de Elon Musk queda cada vez más cuestionada, el nuevo líder es ahora el fabricante chino BYD.
La compañía dirigida por el magnate sudafricano vendió 1,64 millones de coches eléctricos el año pasado, lo que supone un descenso del 9% con respecto a los 1,79 millones del 2024 y el segundo año consecutivo de retrocesos. Entre el 2011 y el 2023, no había dejado de incrementar las entregas y se presentaba como el fabricante llamado a hacerse con el prometedor segmento de la movilidad eléctrica.
Tesla vende un 9% menos y BYD, un 28% más
La cifra recién publicada contrasta con los 2,26 millones de unidades de eléctricos puros comercializadas por BYD el año pasado, un 28% más gracias a su fuerte expansión por Europa y otros mercados. Si ya había logrado superar al rival estadounidenses en algún trimestre, el grupo chino lo hace ahora por primera vez en un año completo. Su fuerte está en los precios, en un diseño aceptable para los consumidores occidentales y en unas cadenas de aprovisionamiento que la competencia europea y estadounidenses no logra batir.
En el cuarto trimestre del año, la caída de las ventas de Tesla fue mayor si cabe, del 16%, y quedó por debajo de las expectativas del mercado, que ha castigado a la empresa en bolsa. En los últimos cinco días su cotización ha caído un 7%, lo que deja la revalorización de las acciones en el 18% en el últimos año.
Uno de los motivos del menor ímpetu comercial de Tesla es la cancelación de los créditos fiscales a la compra de coches eléctricos en Estados Unidos. Sin las ayudas públicas, la empresa se desinfla, pese a la defensa del propio Musk de mercados sin ningún tipo de intervención.
Un año de desconexión con la Casa Blanca
Este año Musk también ha perdido el acceso privilegiado a la Casa Blanca con el que inició el mandato de Donald Trump. Tras su paso por la Administración estadounidenses al frente de un agresivo plan de recorte de empleo público, protagonizó un encontronazo con el propio Trump en las redes sociales al oponerse al plan económico estrella de la Administración, la Big Beautiful Bill, al considerar que no hace sino elevar el déficit.
El empresario anunció que se dedicaría por completo a su empresa de coches eléctricos, lo que despertó la esperanza de que Tesla pudiera corregir una trayectoria en descenso. Unos meses después, logró que los accionistas de la compañía aceptaran pagarle un bonus histórico de un billón de dólares.
La empresa pierde su brillo en Europa
Las aventuras políticas de Musk han contribuido a que las ventas de Tesla se hayan desplomado este año en Europa mientras el mercado de eléctricos crece a un ritmo de doble dígito. En Alemania han caído a cerca de la mitad, mientras que en países como Dinamarca el retroceso ha superado el 80%.
Tesla ha intentado animar las ventas con nuevos modelos de su vehículo Model Y y una versión más barata. También ha adoptado esta semana la decisión de anticipar su caída de las ventas para amortiguar el previsible retroceso en bolsa. Los analistas consideran que la valoración de Tesla se encuentra ahora sostenida no tanto por el negocio de la electrificación del automóvil como por el posicionamiento de la empresa en innovaciones relacionadas con la robótica y los vehículos autónomos.
