Las Claves
- El oro alcanza máximos históricos de cinco mil dólares mientras el bitcoin retrocede un veinticinco por ciento en su cotización actual.
- Javier Molina de e
Venezuela, Groenlandia, mayores aranceles... Dudas en los ámbitos geopolítico y mercantil que han influido en bastantes inversores, quienes acuden a buscar seguridad elevando al oro a techos inéditos, en los 5.000 dólares. Aparte de los clásicos bonos o de algunas divisas de protección, el bitcoin es visto por sus promotores como un oro digital, aunque no ha conseguido incorporarse a esta tendencia de resguardo, con una cotización firme y distante de sus máximos.
De acuerdo con la visión clásica, un valor de resguardo tolera los baches mejor que otros, manteniendo un coste estable o al alza en ellos. El oro registra un incremento del 50% en seis meses. El bitcoin disminuye un 25%, en los 88.000 dólares, tras pasar los últimos meses sin variaciones. Actualmente, posee un rol de activo de liquidez y cíclico más que de “ancla monetaria”, apunta Javier Molina, analista de mercados de eToro. Esto “no invalida el relato, solo retrasa su activación”. “La mayoría de tensiones actuales generan volatilidad en titulares, no una pérdida real de confianza en el sistema monetario. Mientras el dólar, los bonos y las instituciones sigan funcionando, el bitcoin no va a comportarse como activo refugio puro. El día que veamos una crisis de credibilidad, no de precios, sino de confianza ahí sí se pondrá a prueba el relato del oro digital. Y ese examen no se hace cada mes...”, agrega.
De este modo, la perspectiva del bitcoin como activo de resguardo “no ha caído, está en pausa”. Considera que todavía no se le demanda cumplir esa función: “En los episodios recientes de tensión geopolítica no hemos visto un shock de confianza monetaria, sino ruido político, conflictos acotados y un mercado que sigue funcionando con normalidad. En ese contexto, el refugio natural ha sido el oro, que lleva siglos cumpliendo esa función”, indica. Según el especialista, se dio por hecho que bitcoin funcionaría como protección ante cualquier momento de inestabilidad. “Históricamente, incluso el oro no reacciona a todo, solo a crisis de confianza profundas: monetarias, fiscales o sistémicas. El bitcoin no ha fallado, es el mercado que está impaciente, exigiendo un papel que solo emerge en escenarios extremos”, concluye.
Trump fomentó el registro histórico, aunque la falta de claridad en sus disposiciones terminó por ser perjudicial.
El responsable de la duda es asimismo quien catapultó el bitcoin a cifras históricas. Las promesas de Donald Trump de desregulación e incluso la participación directa del Tesoro americano en el bitcoin fomentó el ascenso hasta el máximo de 126.000 dólares el último octubre. “Las noticias hacían que la gente lo viera como refugio” ante un panorama optimista, comenta Luis Garvía, director del Máster en Riesgos Financieros de Comillas Icade.
La ausencia de detalles y ejecución en las disposiciones ha provocado su debilitamiento. Actualmente se sitúa un 30% por debajo de su máximo histórico. En lugar de un declive de prestigio, Garvía sitúa los descensos dentro de un criptoinvierno, una fase bajista posterior a los notables incrementos de 2025 derivados del reciente halving, un mecanismo técnico que disminuye la recompensa a los mineros y acostumbra a favorecer la cotización. A este hecho se añade que “es muy sensible a la incertidumbre y la información”, resulta más inestable. Por tal motivo, sugiere expandir la perspectiva y separar la valoración económica de la protección: “A corto plazo puede tener volatilidad, un refugio es algo a largo plazo”. No existen dudas sobre el oro como activo de reserva dado su vínculo con la trayectoria humana, mientras que el bitcoin apenas cuenta con menos de 20 años, argumenta.
A falta de una evaluación crítica mediante una crisis que comprometa el sistema, en eToro deducen que el horizonte de precios a medio término “no es negativa, simplemente menos explosiva y más estructural de lo que muchos esperaban”. Incrementar su utilidad práctica puede favorecer su consolidación. Garvía opina que hay implementaciones por desarrollar que le otorgarán mayor firmeza. Por ejemplo, para administrar pagos con la rapidez de respuesta de los algoritmos de la IA.


