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Si tienes el mismo salario que tu compañero, pero cobras menos en la nómina, esta es la razón 

Claves

Hay varias circunstancias que explican que trabajadores con idéntico salario pactado reciban cantidades diferentes al final de cada mes en su nómina

Trabajadores de la construcción en Barcelona

Trabajadores de la construcción en Barcelona

Llibert Teixidó / Propias

Dos empleados pueden firmar el mismo salario anual y, aún así, ver cifras distintas en su cuenta bancaria a final de mes. La respuesta a por qué dos personas con el mismo sueldo cobran distinto en la nómina no está en el salario pactado, sino en cómo se aplican impuestos, cotizaciones y circunstancias personales. La clave no siempre es cuánto se gana, sino cuánto se descuenta antes de cobrar.

Las nóminas siguen siendo un territorio confuso para muchos trabajadores. Entre bases de cotización, complementos, retenciones y conceptos técnicos, descifrar qué parte del dinero se queda por el camino puede resultar complejo. Sin embargo, entender esas diferencias es esencial para evitar sorpresas cuando llega la declaración de la renta.

La primera gran distinción está entre el salario bruto frente al salario neto. El bruto incluye todo lo que genera el trabajador (sueldo base, incentivos, pluses o dietas). El neto es lo que finalmente se percibe tras restar la Seguridad Social y la retención del IRPF. Esa resta es la que determina la renta real disponible.

La abogada Montse Martínez Mora, exsecretaria de la sección de derecho laboral del Il·lustre Col·legi d’Advocats de Barcelona (ICAB), sitúa el foco en el IRPF como primer factor de desigualdad. “La retención se calcula teniendo en cuenta la situación personal y familiar —hijos a cargo, estado civil o discapacidad—. Eso puede hacer que dos trabajadores con el mismo salario bruto cobren distinto”, explica. 

Un camarero limpia una mesa en la plaza Real de Barcelona
Un camarero limpia una mesa en la plaza Real de BarcelonaDavid Zorrakino - Europa Press / Europa Press

Y añade un matiz importante: la comunidad autónoma no influye en la nómina mensual. “Esa diferencia se aplica después, en la declaración de la renta, no en el cálculo de la retención”, aclara. 

Es decir, el sueldo pactado es solo el punto de partida. Lo determinante es cuánto se descuenta.

Los complementos también cuentan

Más allá del sueldo base, muchas nóminas incorporan conceptos variables: nocturnidad, turnicidad, peligrosidad, horas extraordinarias, incentivos o dietas. Aunque a menudo se perciban como “extras”, forman parte del salario y computan tanto para cotizar como para calcular futuras prestaciones.

Estos importes elevan la base de cotización, lo que puede traducirse en mejores coberturas por paro o jubilación. En términos prácticos, aumentan el bruto, pero también incrementan los descuentos.

El peso de la situación familiar

Las diferencias más visibles suelen estar vinculadas a la situación personal. El sistema fiscal aplica tipos distintos según las cargas familiares: no tributa igual una persona soltera sin hijos que alguien con descendientes o con discapacidad reconocida.

Esa circunstancia explica que dos compañeros con el mismo puesto y el mismo salario anual vean cifras diferentes en la línea final de su nómina. No es un error administrativo, sino una adaptación automática del impuesto a la realidad de cada contribuyente.

Además, quienes tienen otras fuentes de ingresos (alquileres, inversiones, segundos empleos o actividades por cuenta propia) pueden notar desajustes posteriores en la declaración anual, donde se suman todas las rentas.

¿Es legal cobrar distinto en el mismo puesto?

La otra gran pregunta es laboral: ¿puede la empresa pagar salarios diferentes a trabajadores que desempeñan la misma función?

La normativa no obliga a igualar todas las nóminas. El artículo 28 del Estatuto de los Trabajadores exige retribución equivalente para trabajos de igual valor y prohíbe discriminaciones, especialmente por razón de sexo, pero permite diferencias cuando existen causas objetivas.

Antigüedad, experiencia, formación específica, mayor responsabilidad o productividad acreditada son motivos válidos. También los complementos previstos en convenios colectivos, como los pluses por turnos o por condiciones especiales del puesto.

.Actualmente, la normativa no obliga a igualar todas las nóminas
.Actualmente, la normativa no obliga a igualar todas las nóminasMané Espinosa / Propias

Para garantizar la transparencia, las empresas deben elaborar un registro retributivo con salarios medios, complementos y percepciones extrasalariales desglosados por categorías y sexo. Los representantes de los trabajadores pueden consultarlo para detectar posibles desigualdades injustificadas.

Si un empleado sospecha que cobra menos sin causa objetiva, puede reclamar primero internamente, acudir después a la Inspección de Trabajo o, en última instancia, a los tribunales.

Mitos frecuentes

Persisten algunas ideas erróneas. Una de las más extendidas es pensar que una subida salarial puede reducir el sueldo neto por entrar en un tramo superior del IRPF. El sistema, sin embargo, es progresivo: solo se aplica el tipo más alto al incremento, de modo que siempre se gana más dinero del que se pierde en retenciones.

Tampoco influye la forma de cobro. Percibir el salario en 12 o 14 pagas cambia la distribución mensual, pero no el total anual ni la carga fiscal final.

En definitiva, detrás de cada nómina hay una suma de variables personales, fiscales y laborales. Dos cifras iguales en el contrato no garantizan ingresos idénticos. La letra pequeña (impuestos, cotizaciones y circunstancias familiares) es la que termina marcando la diferencia.