Unai Sordo desconfía del incentivo fiscal planteado por el Gobierno con el fin de pactar el SMI.
Laboral
“No me gusta nada como suena la música”, ha manifestado el secretario general de CC.OO. En relación con la deducción en el impuesto de Sociedades que busca sumar a la patronal al acuerdo.

El secretario general de CCOO, Unai Sordo,

Las organizaciones sindicales miran con recelo las ventajas tributarias que el Ejecutivo ha planteado a la CEOE con el fin de que consienta el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI). Se trata de una iniciativa de la cual únicamente se ha divulgado el título por ahora, beneficios a través de la normativa de Sociedades bajo ciertos requisitos, aunque ha obtenido una respuesta gélida tanto de la representación empresarial, que afirmó encontrarse “llena de incógnitas”, como sobre todo de las centrales sindicales.
Este día, el secretario general de CC.OO., Unai Sordo, se ha mostrado más tajante al manifestar que “no me gusta nada como suena la música”, y aún más si se formula como un incentivo en la ley de Sociedades que “es el único de los grandes impuestos que no ha recuperado el nivel de recaudación previo al 2008”, que ya contempla múltiples beneficios fiscales.
El veredicto definitivo aún no se ha establecido, aguardando la entrega del plan detallado para la sesión de diálogo social de mañana, jornada en la que teóricamente se daría carpetazo a esta cuestión que ya sufre demoras. Tal tardanza es reprochada por los sindicatos, quienes manifiestan dudas sobre la ejecución de la estrategia que diseña el Ministerio de Hacienda y que se prevé sea mostrada hoy o mañana a primera hora a los interlocutores sociales para su estudio antes de emitir un juicio.
El pasado lunes, Trabajo causó asombro durante el encuentro del foro de concertación social al plantear la propuesta de beneficios tributarios para los negocios más impactados por el alza del SMI bajo el cumplimiento de dos requisitos, conservar los puestos de trabajo y elevar las retribuciones inferiores superando el repunte del SMI. Se trata de una iniciativa diseñada para evitar que las compañías se estanquen en el umbral del sueldo base, promoviendo en su lugar que las escalas salariales suban hacia niveles retributivos superiores.
Personas próximas a las conversaciones relatan el asombro provocado por la propuesta del secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, principalmente al haber comunicado la iniciativa sin precisar detalles. Se define así la estructura de este beneficio que Hacienda prepara actualmente con premura para su exposición en la cita de mañana, buscando confirmar si la CEOE brindará su aval al aumento previsto para este periodo.
Por su lado, las centrales sindicales recalcan que su conformidad con el alza del 3,1% se vincula a la limitación en la absorción de pluses, aunque consienten que este proceso se gestione de manera aislada para evitar retrasar la mejora del SMI, que ya acumula una demora al tener que implementarse con carácter retroactivo desde el uno de enero de este año.
El principal reclamo de las organizaciones empresariales para consentir un incremento del 3,1% del SMI radicaba en posibilitar cierta actualización de los contratos públicos. No obstante, ante la oposición de Hacienda a ejecutar esta medida, motivada por su dificultad técnica al implicar a comunidades y ayuntamientos y por su repercusión económica, se ha explorado recientemente una opción mediante beneficios fiscales que todavía no se ha concretado.
