El Cerle critica el crecimiento en sectores de baja productividad con alta demanda de inmigración
Macroeconomía
La institución reclama moderación en la llegada de trabajadores foráneos

Trabajadores de la construcción, muchos de ellos inmigrantes, en las obras de viviendas cerca de la futura estación de La Sagrera

El Cercle ha criticado hoy “el patrón de crecimiento de la economía catalana y española de los últimos 25 años, muy basado en sectores de baja productividad y alta intensidad de mano de obra y de demanda de inmigración”. En una Nota de Opinión, la institución que preside Teresa Garcia-Milà ha apostado por “una inmigración más moderada en volumen, más ordenada y alineada con las necesidades y las capacidades reales del país”.
Según el comunicado “en buena medida, el aumento muy intenso de la inmigración ha sido a la vez consecuencia y motor de un modelo de crecimiento extensivo”. El Cercle destaca que han sido los trabajadores foráneos lo que han sostenido el crecimiento del PIB y de la ocupación. Es un discurso similar al defendido la semana pasada por sendos informes de Fedea y de Fucas.
La consecuencia de este modelo de desarrollo -alerta la institución- es que no garantiza “a medio y largo plazo, la sostenibilidad del sistema de bienestar, especialmente en un contexto de envejecimiento acelerado de la población”.
En el trabajo se avisa también que el fenómeno migratorio al haberse dado de manera acelerada “también ha tensionado el mercado de la vivienda, en el que la oferta ha crecido muy por debajo de la demanda, así como los servicios públicos esenciales —educación, sanidad y servicios sociales—, lo que ha dificultado la gestión de la cohesión social”. El Cercle añade que “estas tensiones no afectan a todo el mundo por igual: impactan con más fuerza en los colectivos con menos recursos, y alimentan una percepción social de competencia por los mismos bienes escasos”.
Regularización extraodinaria
El Cercle opina que “es necesaria” e “inevitable” pero al mismo tiempo la considera como “la constatación de un fracaso y no puede convertirse en un precedente que perpetúe los errores del pasado”.
Sobre la regularización extraordinaria de inmigrantes, el Cercle opina que “es necesaria” e “inevitable” pero al mismo tiempo la considera como “la constatación de un fracaso y no puede convertirse en un precedente que perpetúe los errores del pasado”. A juicio de la institución “poner el contador a cero solo tiene sentido si simultáneamente se articula una verdadera política migratoria, lo que, pese al alcance del fenómeno, no ha existido hasta ahora”.
Precisamente, el Cercle reclama “la integración de los inmigrantes” y el fortalecimiento de la cohesión social. “La clave está en asegurar la igualdad de oportunidades a partir de un buen funcionamiento del ascensor social, lo que exige garantizar derechos efectivos —acceso al trabajo legal, a la educación, a la sanidad, a la vivienda y, progresivamente, a la ciudadanía—, pero también asumir que la cohesión implica deberes”. Entre estos cita “el conocimiento y el uso de la lengua catalana, así como asumir los valores democráticos básicos”.

