“El mayor enemigo es la desinformación”: Javier Guerrero, el abogado que ha dado el salto a la televisión
Guerrero & Asociados, Abogados
El letrado ha convertido la televisión en un altavoz jurídico para acercar la ley a millones de personas y romper con el ruido informativo que distorsiona la realidad

Javier Guerrero, en programa 'En Tela de Juicio'
Durante casi veinticinco años, Javier Guerrero, CEO y fundador de Guerrero&Asociados Abogados, ha ejercido la abogacía desde los tribunales, enfrentándose a casos complejos y defendiendo derechos que, en demasiadas ocasiones, quedan sepultados bajo titulares confusos o versiones interesadas. Sin embargo, en los últimos tiempos, su trayectoria ha dado un giro poco habitual en el sector jurídico. Guerrero no solo litiga, sino que también comunica, divulga y explica. Y lo hace desde uno de los escenarios más influyentes que existen: la televisión.
Javier se consolida como una figura clave en la modernización del contenido jurídico en los medios de comunicación gracias a sus dos programas: En Tela de Juicio, emitido desde Barcelona en ETV Terramar y La Ley Está de Moda, producido para Estutele.
Convertir la divulgación en una misión principal de su actividad profesional
Ambos proyectos, distintos en estilo, pero unidos por una misma esencia divulgativa, han situado a Guerrero como uno de los comunicadores jurídicos más influyentes. Su salto al medio audiovisual no responde a una estrategia de notoriedad personal, sino a una convicción profunda. “El enemigo de los derechos es la desinformación”, afirma Javier Guerrero, abogado y comunicador, convencido de que la falta de conocimiento jurídico deja al ciudadano en una posición de vulnerabilidad constante. Esa idea es la que explica por qué decidió salir de su zona de confort y convertir la divulgación legal en una misión paralela a su actividad profesional.

La experiencia comenzó de manera progresiva. Tras colaborar en un programa televisivo, el proyecto fue creciendo hasta materializarse en un formato propio en Barcelona, donde asumió un rol integral como presentador, director y productor. Un espacio concebido para combinar divulgación jurídica con entrevistas a perfiles relevantes del ámbito cultural, mediático y social, demostrando que el derecho puede explicarse sin solemnidad ni distancia. “En un juzgado ayudas a una persona cada vez; en televisión puedes llegar a ayudar a millones de personas”, reflexiona Guerrero al explicar el sentido de este paso.
En un juzgado ayudas a una persona cada vez; en televisión puedes llegar a ayudar a millones de personas”
Ese impacto masivo fue determinante para ampliar el proyecto. A Barcelona se sumó Madrid, con un programa de mayor duración y una propuesta más ambiciosa, donde el derecho convive con la actualidad, la cultura y el entretenimiento. Un formato en el que el abogado no se limita a analizar leyes y sentencias, sino que contextualiza, cuestiona y traduce el lenguaje jurídico para hacerlo comprensible. “La gente no quiere entender qué hay detrás de las decisiones que le afectan”, sostiene.
Lejos de los discursos encorsetados, Guerrero apuesta por una comunicación directa y sin teleprompter, asumiendo el riesgo del directo como parte del valor del mensaje. Esa naturalidad es la que le ha permitido conectar con una audiencia amplia y diversa, y también atraer a invitados con trayectorias consolidadas, desde actores y músicos hasta periodistas o comunicadores de primer nivel. El objetivo no es solo entrevistar, sino generar conversación y reflexión. “La comunicación es la distancia más corta entre dos personas”, afirma, convencido de que solo desde ahí se puede despertar conciencia.

La televisión, además, ha reforzado su forma de ejercer la abogacía. El contacto constante con la palabra y el debate ha potenciado una faceta más conciliadora dentro del despacho, donde el acuerdo y la escucha ocupan un lugar central. “No hay malas negociaciones, hay malos oyentes”, apunta, reconociendo que la exposición mediática le ha hecho evolucionar no solo como profesional, sino también como persona.
La gente no quiere estar desinformada, quiere entender qué hay detrás de las decisiones que le afectan”
Esa visibilidad también ha tenido un efecto directo en su actividad jurídica. Han aumentado las consultas y, sobre todo, la llegada de casos complejos, aquellos que requieren no solo conocimiento técnico, sino criterio y valentía. Guerrero asume ese reto con naturalidad, recordando que el despacho sigue siendo el núcleo de todo. La comunicación es un altavoz, pero la vocación sigue siendo la misma: ayudar a las personas y reparar daños reales. “Ayudamos a las personas a rehacer sus vidas y recuperar no solo su patrimonio, sino también su dignidad. Eso es hacer justicia”, explica con rotundidad.
Mirando al futuro, su prioridad no es crecer sin medida, sino consolidar. Mantener lo construido, preservar la calidad y reducir el peaje personal que implica una agenda tan exigente. Al mismo tiempo, aspira a seguir ampliando su presencia en el universo mediático de forma estable, participando en espacios donde pueda aportar una mirada jurídica crítica e independiente. “Vivimos en una época de hiperconectividad en la que todo parece inmediato, pero también profundamente manipulado”, reflexiona, subrayando la necesidad de ofrecer contexto y transparencia.

Guerrero ha logrado que el derecho —tradicionalmente rígido, distante y reservado para unos pocos— se convierta en un lenguaje común. Y lo hace con una mezcla única de rigor, carisma, narrativa visual y sentido social que lo sitúan como uno de los comunicadores jurídicos más potentes del país. Es por eso, que para poder potenciar esa divulgación en este 2026 comenzará un proyecto Televisivo muy poderoso con la gran comunicadora de televisión Elena Batista, donde este nuevo formato no dejará indiferente a nadie.
Desde esa posición, Javier Guerrero se siente un privilegiado. No por la exposición, sino por la posibilidad de influir positivamente en la sociedad. “Abogados hay muchos, pero que puedan explicar, cuestionar y ayudar desde un altavoz así, hay pocos”, concluye. Una afirmación que resume el espíritu de un profesional que ha entendido que, hoy más que nunca, defender derechos también pasa por saber comunicarlos.
Lecciones de Vanguardia
Javier Guerrero, abogado
“A las empresas les diría, sin titubeos: que no se rindan. Que abracen la dificultad como parte inevitable del trayecto. En este camino de lucha constante, donde la incertidumbre es compañera habitual y el sacrificio personal parece no tener fin, la clave está en resistir. Pero no resistir por inercia, sino con propósito, con estrategia, con visión. Rodearse de personas que compartan tus valores, mantener la ética como brújula y recordar cada día por qué empezaste. Que cada tropiezo no sea motivo de retirada, sino impulso para levantar la mirada con más fuerza. Porque en las pequeñas empresas late el corazón de un país entero, y su coraje sostiene el futuro”.


