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Álex Goñi, pescadero, 79 años: “Antes el cliente era culto en pescado, ahora prima la rapidez”

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El veterano pescadero, que fue presidente de PIMEC Comerç, analiza cómo han cambiado el consumo, la cocina y la relación entre cliente y mercado tras décadas de oficio

Àlex Goñi, expresidente de PIMEC Comerç 

Àlex Goñi, expresidente de PIMEC Comerç 

ACN

Álex Goñi ha dedicado toda su vida al pescado. Empezó con solo 11 años en la Boquería de Barcelona y hoy, ya jubilado, observa con distancia y experiencia cómo ha cambiado la manera de comprar, cocinar y consumir pescado en España. Goñi, que fue presidente del gremio de pescaderos de Catalunya y también presidente de PIMEC Comerç, resume en su trayectoria la evolución de un oficio tradicional que lucha por adaptarse a nuevos hábitos y ritmos sociales.

En una entrevista concedida a Onda Cero, en el programa Más de uno, Goñi repasa su historia personal y reflexiona sobre el presente del sector. Desde los mercados hasta las cocinas domésticas, su mirada es la de quien ha vivido varias transformaciones profundas del comercio y del consumo.

“Empecé en la Boquería con 11 años; allí aprendí lo que no se puede aprender en ningún otro sitio”, recuerda Álex Goñi

Goñi comenzó a trabajar en 1958, en un contexto muy distinto al actual. “Yo tenía 11 años y mis padres decidieron que fuera al colegio por la mañana y luego a la tarde, evidentemente iba, y me pusieron en la boquería con 11 años”, recuerda. Aquella Boquería, explica, no tenía nada que ver con la de hoy: sin turistas, con duras condiciones laborales y jornadas que empezaban de madrugada.

El aprendizaje fue exigente. “Lloré mucho”, admite, no por falta de vocación, sino por la dureza del oficio: el frío, el cansancio y la responsabilidad de repartir pescado por el barrio chino siendo apenas un niño. Con el tiempo, sin embargo, ese esfuerzo se transformó en orgullo profesional. “Allí aprendí lo que no se puede aprender en ningún otro sitio”, afirma, refiriéndose al mercado como una auténtica escuela de vida.

“Antes el cliente era culto en pescado, ahora prima la rapidez”, lamenta el pescadero jubilado

Con el paso de los años, el negocio familiar se consolidó. La pescadería pasó de generación en generación hasta alcanzar la sexta, con hijos y nietos al frente de distintos puestos en Barcelona. Para Goñi, este modelo de pequeño comercio familiar es clave para entender el sector, aunque reconoce que hoy “nadie habla de un pequeño negocio familiar”, a pesar de que su supervivencia depende directamente del esfuerzo y la profesionalidad de toda la familia.

Uno de los cambios que más le preocupan es la caída del consumo de pescado, acelerada tras la pandemia. “Antes el cliente era culto en pescado, ahora prima la rapidez”, lamenta. A su juicio, cocinar se ha vuelto una barrera para muchos consumidores, que optan por productos fáciles y rápidos, aunque eso suponga perder variedad y conocimiento.

Esa falta de cultura gastronómica afecta también a la compra. “Para ir a comprar el producto lo has de conocer”, explica, poniendo como ejemplo la sardina. Si no se sabe cómo cocinarla, difícilmente se pedirá en el mercado. Por eso, hoy triunfan pescados como el salmón, más sencillos de preparar, aunque no siempre representen la mejor opción desde el punto de vista culinario o cultural.

Goñi también reivindica el papel del pescadero como asesor. Para él, un buen profesional no solo vende pescado, sino que orienta al cliente y le sugiere recetas. “Un buen pescadero es aquel que también le dice al cliente: ‘¿por qué no te llevas esto para hacer una receta?’”, señala, defendiendo el valor del trato humano frente a la compra impersonal.

En un mundo cada vez más rápido y dominado por la tecnología, Goñi observa con preocupación la pérdida de relaciones personales. Reconoce que los hábitos siempre han cambiado, pero advierte que ahora el ritmo es vertiginoso. “Todo es más rápido y esto empieza a ser preocupante desde mi punto de vista, porque estamos dejando atrás la relación humana”, concluye.