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Erika Valls, a sus 24 años, se desempeña como modelo de Cataluña laborando en China: “Vivo en una ciudad de 18 millones de habitantes, pero me sorprendió que puedo caminar sola a las cuatro de la madrugada sin miedo; todo es muy seguro”

Vivir en el gigante asiático


Originaria de Sitges, inició su carrera profesional en el sector de la moda con apenas 18 años. Actualmente persigue desafíos profesionales más ambiciosos lejos de Cataluña, concretamente en la urbe china de Guangzhou.

Erika Valls 

Erika Valls 

Cedida

La industria de la moda resulta, esencialmente, discontinua, global y rigurosa. Agendas inciertas, trabajos efímeros, periodos breves en naciones distantes del hogar y un concepto estético que varía drásticamente dependiendo de la sociedad. Dentro de Occidente, una joven acostumbra a ser ignorada; no obstante, en Asia, particularmente en zonas carentes de turistas, una maniquí de cabello dorado y mirada clara logra transformarse en una verdadera sensación colectiva.

Este es el ejemplo de Erika Valls, una joven de Cataluña de 24 años que en el presente se desempeña como modelo en Guangzhou, una de las principales urbes situadas al sur de China. Nacida en Sitges, Erika entró con 12 años al CAR de Sant Cugat con el fin de entrenar como gimnasta; más tarde, se mudó a Barcelona al cumplir los 17 años para seguir su educación en un bachillerato ordinario, tras perder el interés por la competición deportiva de élite. Previo a cumplir la veintena, comenzó a alternar su formación académica superior y empleos menores con diversas colaboraciones en el sector de la moda. En la actualidad, impulsada por un deseo de superación, halla sus más destacadas opciones de trabajo en variadas localizaciones del extranjero.

Hacia el gigante asiático

Después de permanecer un extenso periodo en Egipto, el siguiente destino es China. Ubicada en la provincia de Guangdong y contando con una población que supera los 18 millones de residentes, Guangzhou representa uno de los núcleos económicos más potentes del territorio. Aunque posee un carácter menos cosmopolita que Shanghái o Pekín, resulta bastante más fiel a la China genuina, integrando un dinamismo profesional incesante, innovaciones tecnológicas y un día a día que deja perplejos a bastantes occidentales.

Vista aérea de Guangzhou, la cuarta ciudad más poblada del país y también del continente, según el último censo de 2021.
Imagen cenital de Guangzhou, que figura como la cuarta ciudad más poblada de la nación y del continente, de acuerdo con los registros censales de 2021.Wikipedia

Guangzhou representa uno de los principales motores financieros de China, una urbe con escasa apertura hacia el exterior donde el día a día transcurre mayoritariamente en idioma chino —sobre todo en la variante cantonesa— y donde la lengua inglesa posee un alcance bastante reducido.

Lengua y efecto burbuja

La impresión cultural inicial se produjo justo al descender en el territorio. “En el punto de información del aeropuerto de Pekín me di cuenta de que no hablaban nada de inglés. Allí entendí que utilizaría muchísimo el traductor simultáneo”, relata. Este suceso se reiteró cuando alcanzó Guangzhou, donde un transportista la recibió exhibiendo un retrato suyo en el celular y la condujo velozmente hacia el piso, casi sin entablar conversación.

“Es impactante ver que casi nadie habla inglés. El traductor ayuda, pero no expresa exactamente lo que quieres decir, y te das cuenta de que viven dentro de su propia burbuja”, comenta. De acuerdo con su versión, únicamente en localidades bastante específicas como Shanghái el uso del inglés es más frecuente: “Aquí no lo necesitan”.

Desafío de los estereotipos: cordialidad, innovación y una comunidad sumamente dinámica

Pese a los obstáculos del lenguaje, la interacción con los residentes locales le ha causado una grata impresión. “Aunque no sepan inglés, siempre quieren ayudar. Sonríen, usan el traductor y lo intentan”, señala. No obstante, la eficiencia laboral representa una característica distintiva de la China contemporánea: “A la hora de trabajar no hay tiempo para florituras; la eficiencia manda, van todos a una y no pierden ni un segundo”.

El vínculo con los avances tecnológicos igualmente ha despertado su interés. “Aquí los niños no están enganchados al móvil. Tienen parques enormes para jugar, van solos desde muy pequeños y utilizan relojes inteligentes para llamar a sus padres”, aclara. En el polo opuesto de la población, afirma que los ancianos manejan las herramientas digitales y comprenden perfectamente la necesidad de reservar un tiempo diario para la actividad física exterior y el fomento de lazos sociales. “Ves a mucha gente haciendo taichí, deporte o danza en grupo por toda la ciudad”, comenta.

La percepción social a primera vista muestra que la gente mayor tiene muy claro que el ejercicio es sinónimo de salud
La visión colectiva inicial indica que los adultos mayores comprenden perfectamente que la actividad física equivale al bienestar.Instagram

Las personas de edad avanzada manejan con soltura las herramientas digitales y comprenden perfectamente la importancia de reservar un momento diario para realizar actividad física en exteriores y fomentar los vínculos sociales.

Erika Valls

modelo catalana en China

Protección, calma y una perspectiva renovada acerca de China.

Uno de los aspectos que más la sorprende es la sensación de seguridad. “Desde el primer día siento que no me va a pasar nada. Camino sola de día y de noche sin miedo”, asegura. Las cámaras en las calles y el control hacen que los robos o asaltos sean totalmente excepcionales. “Vivo en una ciudad de 18 millones de habitantes, pero me sorprendió poder caminar sola a las cuatro de la madrugada sin miedo a que me pase nada; todo es muy seguro”.

Erika Valls, 24 años
Erika Valls, 24 añosCedida

De Cataluña echa de menos sobre todo la comida y los productos de calidad, pero la experiencia le ha permitido romper muchos prejuicios. “En Europa a menudo se habla muy mal de China en muchos aspectos, pero yo he descubierto una realidad muy diferente. Son limpios, organizados y he encontrado una oportunidad laboral real, algo que no encontré en Cataluña”, concluye. Una vivencia que, más allá del modelaje, le ha abierto una nueva manera de entender el mundo.

Graduado en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Responsable de edición en