Risto Mejide: “Debería hacer dieta de vanidad, tengo un ego que no me puedo permitir”
Anuncia que deja ‘Got Talent’
El presentador de ‘Todo es mentira’ recibe el premio Cygnus a su trayectoria en los medios: con él hablamos de televisión, productos publicitarios y también del precio de la fama

Mejide acaba de recibir un premio Cygnus en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá a su trayectoria. Otros galardonados fueron Clara Lago, Álvaro Morte y Elena Rivera.

Cuando hace 30 años franqueaba la puerta de la escuela de negocios ESADE, ni era un cándido ni pretendía convertirse en un tiburón. En su eje emocional solo había incertidumbre. Igual que ahora, según confiesa. Diez años después, Risto Mejide (Barcelona, 1974) dejaba a un lado la publicidad activa para, en este orden, entrar en televisión como cáustico jurado del concurso de talentos que lo cambió todo, arrancar confesiones impensables a personajes de primer nivel y presentar un programa de corte informativo diario. Por todo ello acaba de recibir un premio Cygnus a su trayectoria en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá. Y sigue sin creérselo: “Mi única constante en todo este tiempo ha sido no saber qué va a pasar conmigo la próxima temporada; siempre vivo con la sensación de que el año que viene va a ser el último. Y eso me ayuda”.
El presentador estrena la que ha anunciado su última temporada como jurado de Got Talent (Telecinco). Quiere dedicar su energía y ese don llamado ‘dardo de la palabra’ a la emisión diaria de Todo es mentira en Cuatro, la otra cadena de Mediaset, con el objetivo de continuar molestando a “los poderosos”, línea que le ha llevado a liderar su franja de emisión. Le encantaría tener en plató a Isabel Díaz Ayuso y a Pedro Sánchez, entre otros.
Molesto para los poderosos
Le encantaría tener en plató a Isabel Díaz Ayuso y a Pedro Sánchez, entre otros

“Me has puesto justo dos ejemplos que no se atreven a venir a un programa de televisión, sea el Chester o Todo es mentira. O no se atreven o piensan que tienen más que perder que ganar, no lo sé, sus razones tendrán, pero el hecho es que no vienen. Y eso me da muchísima información. Un error básico de la democracia es permitir que nuestros representantes públicos tengan la libertad de no acudir a los medios de comunicación. Cualquier empleado tiene la obligación de rendir cuentas cuando le llama el jefe y en este caso, el jefe somos todos los ciudadanos. Hay que ir a los platós que sean incómodos. Faltaría más”.
Todo es mentira seguirá dando guerra, buena parte de ella gracias al humor ácido con la incorporación de nuevos colaboradores.
Un error básico de la democracia es permitir que nuestros representantes públicos tengan la libertad de no acudir a los medios de comunicación
¿Qué alimenta más su vanidad, un reconocimiento mediático como este o uno literario? Su respuesta lo define: “Mi vanidad está sobrealimentada, tiene sobrepeso y debería hacer dieta de vanidad (risas). Mi problema es que tengo un ego que no me puedo permitir”, añade socarrón. “Hay que recoger y agradecer todos los premios porque las hostias vienen solas. Te va a sonar tópico pero es verdad: la continuidad y que mañana vuelva a hacer otro programa es el verdadero premio, que la gente te valide todos los días”.

No confunde el ilustrado publicitario vanidad con autoestima. Va bien surtido de ambas pero es consciente de sus flaquezas: “Yo desconfío de la falsa modestia y de la gente que se quita méritos. Si hay cosas que sé hacer bien ¿por qué lo voy a negar? Y luego hay cosas que se me dan de pena y también lo digo. Creo que esta honestidad es lo que te hace ser auténtico. Y que el espectador lo percibe y te valida como interlocutor en un medio de comunicación”.
Desconfío de la falsa modestia y de la gente que se quita méritos. Si hay cosas que sé hacer bien ¿por qué lo voy a negar?

El vuelco de Virginia Maestro en OT'2008
Cómo forjar un producto cuando hay talento pero todo está en contra
Risto consiguió lo impensable en la edición de OT 2008: convertir en ganadora a Virginia Maestro, la concursante que, aun con un talento incontestable, lo tenía todo en contra. “Ningún publicista consigue que vender un producto si el producto no tiene algo que la gente quiere comprar. Y en ese momento Virginia tenía una campaña de bullying espectacular montada desde la misma organización del concurso. Que no nos acordamos ya de eso. Hubo una campaña de acoso y derribo contra ella, le daban las peores canciones que podían e incluso a mí me intentaron también apartar de mis valoraciones. El espectador lo vio y se rebeló adhiriéndose al movimiento a su favor. Es un tema que ocurrió hace muchos años pero cuando me dicen, ‘Es que tú hiciste ganar a Virginia Maestro por encima de Pablo López’ [un artista fenomenal, reconoce Risto] respondo ‘Y lo volvería a hacer’. Y lo volvería a hacer porque se estaba cometiendo una injusticia”.
Mejide alcanzó en pocos meses la fama que otros persiguen durante años como jurado de Operación Triunfo. Contrariamente a lo que muchos creen, el publicista nunca impostó su papel construyendo un personaje: “En absoluto. Yo venía de Miami, con esas camisas y ese pelo, de intentar vender una serie de televisión. Conocía a Tinet Rubira, me puso en el programa El invento del siglo y le gusté como jurado. Aunque le dije que odiaba OT me respondió: ‘Precisamente por eso te quiero ahí’. Ni las gafas de sol estaban previstas: las llevé en el primer programa porque venía con ojeras de una de una despedida de soltero. Nada de personaje, fue todo un cúmulo de casualidades. Ese era yo en ese momento; no puedo renegar de ello y decir que construí un personaje”.
Nada de construir un personaje: las gafas de sol las llevé en el primer programa de OT porque venía de una despedida de soltero
Dos décadas después continúa en primera línea de la fama: OT, dos formatos del Chester, Todo es mentira, Top Star, Todo es verdad, Tú sí que vales, Domos, Got Talent… Paga un precio no pequeño por vivir de lo que ama: “El principal es la pérdida de mi anonimato. No solo es no poder ir al cine o a un restaurante sin que te miren, aborden o saquen fotos. Va más allá: si yo me estampo contra una palmera como hace poco le pasó a alguien muy conocido, salgo en todos los medios de comunicación. Tu vida, tus parejas, tu familia, tu trabajo, tus empresas… todo está bajo el escrutinio público”.