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Ibai Llanos sobre su cambio físico: “Sentía que tenía una responsabilidad con la promesa que había hecho”

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El autor de contenidos detalla cómo la constancia, la visibilidad social y el entrenamiento físico cambiaron su vínculo con el bienestar general.

Ibai Llanos durante su participación en el podcast de Jordi Wild, 'The Wild Project'

Ibai Llanos durante su intervención en el espacio de Jordi Wild, 'The Wild Project'

YouTube 'The Wild Project'

La transformación corporal del comunicador Ibai Llanos ha generado curiosidad a partir del momento en que él comunicó su determinación. En una charla con Jordi Wild para el espacio The Wild Project, detalló con honestidad la trayectoria íntima que lo impulsó a modificar drásticamente su bienestar físico y psicológico. Sin recurrir a soluciones mágicas, Llanos aclaró que el momento clave no derivó de una técnica compleja, sino de una promesa colectiva que terminó siendo un impulso y, simultáneamente, una carga que actualmente admitía como contradictoria.

“Lo que me cambió la vida fue compartirlo con la gente”, declaró el creador de contenido, al evocar su determinación de registrar y compartir cada una de sus sesiones físicas. Dicha obligación produjo una exigencia continua que, tal como confesó, no resultaría tan decisiva de no haber contado con un público. No obstante, con el paso de los días comprendió los peligros de tal exposición: “Ahora lo veo y no me parece hecho de la mejor manera y me parece ciertamente tóxico”, puntualizó, si bien aceptó que el respaldo multitudinario obtenido resultó fundamental para persistir durante las etapas de inicio.

Cuál fue el origen del cambio

La raíz de la transformación fue, según detalló, increíblemente simple. “Para mí fue caminar. Fíjate. Para mí caminar fue lo que me cambió la vida”, narró. Realizar caminatas diarias de entre treinta y sesenta minutos, sumado a una nutrición esencial y coherente —“comer limpio, pescado, carne, verduras”— constituyó el pilar de una disciplina que más tarde integró con prácticas de fuerza amoldadas a sus posibilidades corporales de ese periodo.

En el transcurso del diálogo, Llanos abordó con honestidad el peso psicológico ligado a la obesidad. Evocó el pudor que le producía estar en el gimnasio y la impotencia de chocar con trabas muy definidas: “No cabía ni en el press de banca, tío. Qué vergüenza para mí mismo”. Ese estado de ánimo, relató, desembocaba en un sentimiento recurrente de insuficiencia: “Te sientes un fracasado total”, sobre todo al ver que su nivel de exigencia era mucho más alto que el de personas con menos kilos.

He aplicado mi antigua disciplina laboral a mi vida

La constancia representó el eje fundamental que sostuvo todo el desarrollo. “Lo disciplinado que yo era en mi trabajo lo he trasladado a mí”, relató, confirmando que cumplió estrictamente cada jornada tanto con las rutinas físicas como con las caminatas habituales. Sin embargo, también avisó sobre los riesgos de elevar esa autoexigencia al máximo. “Los extremos no están bien”, puntualizó, al admitir que su fijación llegó a tal grado que experimentaba remordimiento por tomarse un respiro o alejarse momentáneamente del plan nutricional.

A medida que transcurrieron los años, el generador de material digital manifestó haber obtenido un balance más beneficioso. La meta dejó de enfocarse en la apariencia para priorizar el bienestar general y la vitalidad prolongada. “No quiero morirme”, expuso con franqueza, defendiendo el entrenamiento como un medio para subsistir sin trabas diarias y encarar el porvenir con una independencia corporal y psicológica superior.