Rusia lanza un misil con capacidad nuclear contra Ucrania en represalia por el ataque a la residencia de Putin
Guerra en Europa
El uso por segunda vez del misil balístico hipersónico Oréshnik cerca de la frontera con Polonia, supone una escalada del conflicto y envía un mensaje a Kyiv y a sus aliados
Ucrania espera que ataque ruso no debilite el compromiso occidental
Tras el supuesto ataque ucraniano contra una de las residencias de Vladímir Putin en la región rusa de Nóvgorod, hace una semana, Rusia ha respondido al Gobierno de Kyiv con una contundencia hasta ahora inédita en el conflicto.
Según el Kremlin, el Ejército ruso ha utilizado un misil hipersónico Oreshnik contra la ciudad de Lviv, situada cerca de la frontera con Polonia. Los primeros informes apuntan a que el proyectil portaba ojivas simuladas, por lo que los daños habrían sido limitadas. Sin embargo, el arma tiene capacidad nuclear y había viajado a una velocidad de casi 13.000 kilómetros por hora.

Ante el violento ataque ruso, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pidió este viernes una reacción clara a sus aliados, y en especial por parte de Estados Unidos. “Es necesaria una reacción clara por parte del mundo. Sobre todo por parte de Estados Unidos, cuyas señales Rusia realmente tiene en cuenta. Rusia debe recibir señales de que es su obligación centrarse en la diplomacia, y debe sentir las consecuencias cada vez que vuelva a centrarse en asesinatos y la destrucción de infraestructuras”, expresó el líder ucraniano a través de X.
Al menos cuatro civiles murieron en Ucrania durante el ataque de la noche del jueves
Según Zelenski, este nuevo ataque masivo sirve como un recordatorio muy claro a los socios de Ucrania de que apoyar la defensa aérea del país invadido es una prioridad permanente y subrayó que “en entregas, en producción o en acuerdos no se puede perder ni un sólo día”. Además, añadió que informaría durante el viernes a sus socios a todos los niveles sobre lo ocurrido y las medidas de respuesta que se necesitan.
Los misiles Oreshnik fueron desplegados en Bielorrusia el pasado 30 de diciembre, y según declaraciones de Putin, son imposibles de interceptar debido a velocidades supuestamente superiores a 10 veces la velocidad del sonido, además de ser comparables al de un arma nuclear, incluso cuando llevan una ojiva convencional. Pese a que varios expertos han expresado su escepticismo sobre las capacidades del Oreshnik, su uso supone una escalada en el conflicto y busca mandar un mensaje tanto a Kiyv como a sus aliados, pues aumenta la capacidad de Moscú para atacar objetivos en toda Europa en caso de guerra.

Durante el ataque de la noche del jueves, al menos cuatro civiles murieron —entre ellos un trabajador de los servicios de emergencia— y otros 19 resultaron heridos. El Kremlin confirmó que el uso del misil era la respuesta al ataque contra una residencia presidencial rusa, algo que el Gobierno de Zelenski ha desmentido, acusando a Moscú de buscar falsas justificaciones para seguir con la guerra.
El ataque masivo, según el propio Ejército ruso, tuvo como objetivo instalaciones energéticas y centros de fabricación de drones, además de otras infraestructuras críticas. Según la fuerza aérea ucraniana se derribaron 244 objetivos aéreos rusos, tras el lanzamiento de 36 misiles y 242 drones por parte de Moscú desde varias zonas de Rusia, así como desde la Crimea anexionada y territorios ucranianos ocupados, como Donetsk. 18 misiles y 16 drones rusos lograron evitar las defensas aéreas e impactar en territorio ucraniano.
Objetivo: amedrentar a Occidente
Los ucranianos esperan que sus socios occidentales mantengan su compromiso con las garantías de seguridad previstas. El ataque tenía como objetivo enviar una señal a los socios de Ucrania de que Rusia no tolerará la presencia de sus fuerzas en este país, tras los planes anunciados en la Cumbre de la Coalición de los Voluntarios de París el pasado martes de que preparan una fuerza multinacional de paz una vez haya un alto el fuego, según varios analistas.
“La idea de que tropas de la OTAN entren en Ucrania y hagan imposible ocupar este territorio en el futuro es absolutamente inaceptable para (el presidente ruso, Vladímir) Putin”, afirmó el analista político Vitali Portnikov en su canal de YouTube.
También el estadounidense Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, en inglés) cree probable que “el Kremlin haya apuntado a la parte más occidental de Ucrania con un misil Oréshnik para disuadir a Europa y a Estados Unidos de proporcionar garantías de seguridad a Ucrania”.
El Kremlin ha declarado en repetidas ocasiones que las tropas extranjeras serían objetivos “legítimos”, recordó también el ISW en su análisis de este sábado.
La fuerza multinacional
Ya están en marcha los preparativos para un posible despliegue de una fuerza multinacional, que estaría liderada por el Reino Unido y Francia.
El Gobierno británico ha asignado 200 millones de libras esterlinas (230 millones de euros) para equipar y entrenar a sus tropas para un posible despliegue de la fuerza multilateral, según declaró su ministro de Defensa, John Healey, tras su visita a Kiev el viernes.
Mientras, en Francia, el presidente Emmanuel Macron informó a diputados de planes para desplegar “varios miles” de soldados en zonas más alejadas del frente en caso de un posible alto el fuego.
Aunque los preparativos no harán que Rusia detenga la guerra de inmediato, sí sirven como una señal importante para Moscú del compromiso a largo plazo de Occidente con la seguridad de Ucrania, creen los analistas consultados por EFE.
Una reacción esperada
Pese al miedo experimentado por el ataque con el Oréshnik, los residentes de Leópolis, fronteriza con Polonia, país de la UE y miembro de la OTAN, creen que ceder ante la amenaza sería un error.
La mejor reacción de Occidente sería suministrar por fin a Ucrania misiles Tomahawk de fabricación estadounidense y Taurus alemanes para ataques contra Rusia, escribió en las redes sociales Sviatoslav Pavliuk, miembro del grupo de intelectuales de Leópolis 'Néstor'.
“Fue aterrador”, reconoció Hanna Goshko, trabajadora del ámbito cultural de Leópolis.
“Apenas hubo tiempo para buscar refugio, ya que las explosiones se oyeron apenas unos minutos después de la alarma aérea”, declaró a EFE.
Goshko acepta que los socios de Ucrania “tienen miedo” de brindar más apoyo, pero espera que comprendan que Moscú seguirá ampliando sus amenazas a menos que se le detenga.
“¿De verdad no existe el deseo de detener juntos a este monstruo que ha desatado tantas guerras y ha matado a tanta gente?”, se preguntó.
El Consejo de Seguridad de la ONU debatirá el ataque el lunes y varios políticos extranjeros han condenado el bombardeo, entre ellos la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas.
“Me gustaría que la reacción no se quedara solo en palabras y que incluyera sanciones más duras y un uso más activo de los activos rusos congelados”, dijo a EFE desde Dnipró la periodista Maria Jrebtievska.
Su ciudad fue atacada por un Oréshnik en su primer uso por parte de Rusia, en noviembre de 2024, pero los residentes se han adaptado lo mejor posible a los bombardeos continuos con diversos drones y misiles.
Solo acciones más contundentes pueden obligar a Rusia a dejar de atacar Ucrania, subrayó.
Más de medio millón de personas sin luz y calefacción en Rusia tras un ataque ucraniano
En paralelo al lanzamiento del misil Oreshnik, más de medio millón de personas se quedaron sin luz y calefacción este viernes en la región fronteriza rusa de Bélgorod tras ataques ucranianos durante la noche. El gobernador de Bélgorod, Viacheslav Gladkov, estimó en 566.000 las personas que se quedaron sin suministro eléctrico y calefacción en seis municipios de la región, la más castigada por la guerra. Además, habló de aproximadamente dos mil edificios de viviendas afectados, a lo que hay que sumar otras casi 200.000 personas sin agua corriente. El gobernador acusa a los ataques de Ucrania contra infraestructura civil en Bélgorod, donde los termómetros marcaban este viernes varios grados bajo cero durante la madrugada.
Esta es la segunda vez que Rusia utiliza un misíl hipersónico Oreshnik contra Ucrania. Su precedente fue en el 2024, cuando Moscú disparó el mismo proyectil a una fábrica aeroespacial en la ciudad de Dnipro. Sin embargo, causó daños mínimos, ya que portaba ojivas simuladas.
Al utilizar estas ojivas, los daños son mucho menores y el uso del arma es simbólico, pero esta vez ha sido lanzado mucho más cerca de la frontera con Polonia, país vecino de Ucrania y miembro de la OTAN. En el ataque de hace un año, además de promocionar las capacidades de la industria armamentística rusa, Putin dijo que el misil Oreshnik era una razón para que Occidente dejase de ayudar a Ucrania, quien además no cuenta con sistemas de defensa aérea capaces de derribarlo.
La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, aseguró que el uso de un misil hipersónico es “una clara escalada contra Ucrania y una advertencia a Europa y a Estados Unidos”, e instó a aumentar el coste de la guerra para Moscú con más sanciones. “Los países de la UE deben profundizar en sus reservas de defensa aérea y actuar ahora”, añadió la líder europea.

