Trump presiona en la Casa Blanca a las petroleras para que inviertan 100.000 millones en Venezuela

Estados Unidos

El presidente da por hecha la inversión durante la reunión, pero todavía no ha sido confirmada por los ejecutivos

Horizontal

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asiste a una reunión con miembros del gabinete y ejecutivos de la industria petrolera en la Casa Blanca.

Evelyn Hockstein / Reuters

Donald Trump ya ha decidido que tomará “indefinidamente” el control de las reservas de crudo en Venezuela, las mayores del mundo, pero su plan requiere una inversión multimillonaria y estabilidad a largo plazo. Después de ordenar una agresión militar al país sudamericano y llevarse a su dictador, Venezuela es hoy más inestable y las empresas petroleras siguen considerándola una inversión de alto riesgo. Así se lo han hecho saber hoy al mandatario los ejecutivos de una veintena de grandes compañías energéticas de Occidente, a los que Trump ha citado en la Casa Blanca para arrancar un enorme compromiso de inversión, que les permita repartirse el pastel del país sometido al renaciente imperialismo de Estados Unidos. Entre los asistentes, estaba Josu Jon Imaz, consejero delegado de la española Repsol.

“Nuestras gigantescas empresas petroleras gastarán al menos 100.000 millones de dólares de su propio dinero, no del dinero del gobierno. No necesitan dinero del gobierno, pero sí su gran protección”, ha anunciado Trump, aunque las petroleras no han confirmado todavía que invertirán esa suma de dinero, por lo que es de momento la expectativa del presidente.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

“Las empresas estadounidenses tendrán la oportunidad de reconstruir la infraestructura energética de Venezuela”

“Vamos a recuperar lo que nos fue arrebatado”, ha celebrado al inicio del acto, al que se ha presentado con un pin de él mismo en la solapa de su americana. “Nosotros construimos toda esa industria petrolera y nos la quitaron. Fueron muy desagradecidos con este país, aunque ahora están siendo extremadamente amables”, ha añadido, en referencia a las expropiaciones del régimen chavista. 

“Las empresas estadounidenses tendrán la oportunidad de reconstruir la infraestructura energética deteriorada de Venezuela y, con el tiempo, aumentar la producción de petróleo hasta niveles nunca, jamás vistos antes”, ha firmado. Durante su intervención, el presidente ha insistido en que el objetivo es “bajar los precios del petróleo para los estadounidenses”.

En la reunión, en la Sala Este de la Casa Blanca, al lado del futuro salón de baile, han estado presentes el secretario de Estado, Marco Rubio, el de Energía, Chris Wright, y el de Interior, Doug Burgum, entre otros miembros del gabinete, junto con representantes de las compañías Chevron, Exxon, Conoco Phillips, Halliburton y Shell, entre otras.

Lee también

Esta semana, Trump avanzó que el régimen chavista, que mantiene el poder de forma interina con la vicepresidenta Delcy Rodríguez a la cabeza, iba a entregar pronto entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a EE.UU., el equivalente a dos meses de producción. Hoy ha confirmado que 30 millones ya “están en camino” a su país, pero ha recordado a los ejecutivos presentes que no se van a “llevar nada” de él y solo obtendrán beneficios de lo que extraigan.

Esa es la parte sencilla del plan: gran parte de este crudo se encontraba almacenado en petroleros y tanques en Venezuela, listo para ser exportado. Pero la reconstrucción de la industria petrolera, dañada por las sanciones occidentales, requerirá el levantamiento progresivo del bloqueo y un compromiso muy elevado y sostenido por parte de las petroleras.

Este tipo de proyectos pueden costar miles de millones de dólares y emplear a miles de personas. Solo realizar los estudios geológicos, la planificación y los trabajos preliminares puede llevar varios años. Después, la industria petrolera tendría que tender oleoductos, instalar plataformas de perforación, construir infraestructuras portuarias e implantar un suministro eléctrico fiable, entre otros proyectos. El secretario Wright estimó esta semana que se requerirán más de 10.000 millones de dólares al año y la inversión tardará más de una década en amortizarse.

Las empresas que decidan invertir en el petróleo venezolano se adentrarán en una iniciativa legalmente cuestionable de la Casa Blanca y legitimarán su expolio neocolonial. Eso añade otra capa de incertidumbre en la riesgosa inversión. Además, Trump debe convencerlas de que Venezuela seguirá respondiendo a largo plazo a los intereses de EE.UU. Grandes compañías como Exxon y ConocoPhillips, que ya invirtieron en el pasado en esta industria, siguen reclamando importantes indemnizaciones al gobierno venezolano por las expropiaciones del régimen chavista. Con este precedente, es comprensible que tengan reservas sobre el monto de una nueva inversión multimillonaria.

Darren Woods, director ejecutivo de Exxon

“Volver a entrar en Venezuela requeriría algunos cambios bastante significativos en las estructuras legales y comerciales”

“Volver a entrar en Venezuela requeriría algunos cambios bastante significativos respecto a lo que hemos visto históricamente aquí y a la situación actual, ha reconocido Darren Woods, director ejecutivo de Exxon. “Si miramos las estructuras legales y comerciales, los marcos que existen hoy en Venezuela, no nos permiten invertir”, ha añadido. “Hay que hacer cambios importantes. Tiene que haber protecciones de inversión duraderas y tiene que haber cambios en las leyes de hidrocarburos del país”.

Chevron, la segunda mayor petrolera de EE.UU., permaneció en Venezuela mucho después de que la mayoría de empresas occidentales se marcharan con el socialismo y sigue siendo el mayor productor privado de petróleo en el país. Su vicepresidente, Mark Nelson, ha asistido este viernes a la reunión con el gobierno de Trump. La participación de Chevron, y de las grandes petroleras, será imprescindible para que salga adelante el plan extractivista de la Casa Blanca.

Trump ha dicho que el dinero que salga del crudo venezolano servirá para beneficiar a los pueblos de Venezuela y EE.UU. Sin embargo, está claro que los norteamericanos serán los grandes premiados, pues también ha anunciado que todos los beneficios de Venezuela deberán ser utilizados para comprar productos hechos en EE.UU. El secuestro de Maduro llegó acompañado, pues, del secuestro de la soberanía económica de Venezuela, que según la Casa Blanca ya no podrá elegir a quién exportar, ni de dónde importar.

Además, el tipo de crudo de las reservas venezolanas es pesado y sulfuroso, y hay pocas refinerías en el mundo técnicamente diseñadas para procesar este tipo de petróleo. Se trata de unas instalaciones más complejas y caras. Sin embargo, EE.UU. Invirtió hace décadas miles de millones de dólares para procesar precisamente ese tipo de crudo pesado importado, por lo que el país se beneficiará incluso si las petroleras estadounidenses no comprometen las inmensas cantidades que les pide Trump.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...