Internacional

Washington reclama “indefinidamente” la soberanía económica sobre Venezuela

Estados Unidos

El secretario de Energía, Chris Wright, confirma que EE.UU. “Supervisará” toda la extracción y venta de crudo venezolano

Estados Unidos ya ha comenzado a rentabilizar la agresión militar a Venezuela con la que secuestró en la madrugada del sábado a su dictador, Nicolás Maduro. Washington ha reclamado el control indefinido sobre todas las exportaciones de crudo del país sudamericano, demostrando que su intervención no solo persigue someter políticamente al régimen chavista, también expoliar sus reservas de petróleo, las más grandes del mundo y su motor financiero. Se trata de un asalto sin precedentes, no solo a la independencia geopolítica del país, también a su soberanía económica.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, en una imagen de archivo desde la Casa Blanca.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, en una imagen de archivo desde la Casa Blanca.POOL / EFE

El martes, el presidente Donald Trump anunció que su estrategia en Caracas, la de mantener al régimen en el poder interino, pero bajo la amenaza coercitiva de una “segunda ola de bombardeos” más letal, ha funcionado. Afirmó que el gobierno, liderado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro, ha cedido y “entregará” a EE.UU. Entre 30 y 50 millones de barriles de “petróleo sancionado de alta calidad”.

“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente, para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo de Venezuela y de EE.UU.”, afirmó Trump. En caso de que sea cierto, Venezuela entregaría petróleo por un valor de entre 1.800 y 3.000 millones de dólares, según los precios actuales del crudo.

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Caracas tiene millones de barriles de crudo cargados en petroleros y tanques de almacenamiento que no ha podido enviar a causa del bloqueo impuesto por EE.UU., que el mes pasado apresó al menos tres petroleros. Si se confirma la noticia, el país norteamericano se quedará con un petróleo que probablemente hubiera acabado en manos de China (el principal comprador de petróleo venezolano en la última década), Rusia o Irán.

Horas después del anuncio de Trump, EE.UU. Ha incautado este miércoles dos buques petroleros que presuntamente habían salido de Venezuela. El primero, un barco con bandera rusa que había estado eludiendo durante semanas el bloqueo de Washington, ha sido apresado en aguas internacionales, concretamente en el Atlántico Norte, cerca de Islandia. El barco –llamado Bella 1 y renombrado a mitad del trayecto como Marinera para tratar de despistar al ejército americano– había sido escoltado por un submarino y otros activos navales rusos. Sin embargo, en el momento del abordaje, no ha opuesto resistencia, evitando el choque directo entre EE.UU. Y Rusia.

EE.UU. captura el petrolero sancionado que rompió el bloqueo a Venezuela escoltado por Rusia Video

EE.UU. Captura el petrolero sancionado que rompió el bloqueo a Venezuela escoltado por Rusia

Chris Wright, secretario de Energía de EE.UU.

“Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela, primero este petróleo almacenado, y luego, indefinidamente, venderemos la producción en el mercado”

El Kremlin ha denunciado una “violación de la ley internacional”. Según la Casa Blanca, “esta incautación está respaldada por una orden del presidente de EE.UU. Dirigida a buques sancionados que amenazan la seguridad y la estabilidad del hemisferio occidental”. Poco después, la Guardia Costera estadounidense ha interceptado otro petrolero en el Caribe con la falsa bandera de Camerún.

Washington no ha dado pruebas de que estos buques supusieran una amenaza para EE.UU., aunque sí eran un desafío claro a su ambición: ejercer control total sobre el destino del petróleo de Venezuela y, en conjunto, seguir el principio rector de la doctrina Monroe, que establece que todo el continente occidental debe pertenecer a EE.UU. Y alejado de la influencia o los negocios de Rusia y China. Las consideraciones legales, según ha demostrado la Casa Blanca, no frenarán el esfuerzo imperialista.

Esta mañana, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, el encargado de ejecutar el plan de explotación y exportación del petróleo de Venezuela hacia EE.UU., se ha reunido en Miami con varias de las principales compañías petroleras del país, en una conferencia energética organizada por Goldman Sachs. Allí, ha confirmado que el anuncio de Trump –que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo– es solo el principio de la operación extractivista.

Wright ha asegurado que EE.UU. Ejercerá “indefinidamente” un control significativo sobre la industria petrolera de Venezuela, lo que incluye la supervisión de la venta de toda la producción del país. “Vamos a comercializar el crudo que sale de Venezuela, primero este petróleo almacenado, y luego, indefinidamente, venderemos la producción venezolana en el mercado”, ha afirmado. “Estabilizaremos la producción y, lo antes posible, veremos que vuelve a crecer. A largo plazo, crearemos las condiciones para que las grandes empresas estadounidenses que ya estaban allí, o que quizás no estaban antes, pero quieren estar, se incorporen”, ha concluido.

El viernes, el mismo Trump también se reunirá en la Casa Blanca con algunas de las mayores petroleras del mundo, según ha avanzado la prensa estadounidense. Entre ellas, Exxon, Chevron y ConocoPhillips, que han experimentado en los últimos días un fuerte descenso en la bolsa después del entusiasmo inicial en los mercados tras la intervención militar de Venezuela. 

Washington quiere tranquilizar a estas compañías, demostrando que, aunque se mantenga al régimen chavista en el poder, quien manda es EE.UU. Y su industria petrolera, que tendrá un papel protagonista en el futuro del país latinoamericano. Aunque EE.UU. Es autosuficiente a nivel energético y no necesita este petróleo, su posesión permitirá tener mayor poder sobre el precio del crudo en el mercado internacional.

Rubio traza un plan de tres fases para el futuro de Venezuela: estabilización, recuperación y transición

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, uno de los miembros del gabinete más influyentes en la operación neocolonialista en Latinoamérica, ha informado esta mañana a los senadores en el Capitolio, en una reunión clasificada, sobre los planes de la Administración en Venezuela, así como en Cuba, Colombia, México y Groenlandia, también amenazados por el expansionismo estadounidense.

Después de la reunión a puerta cerrada, ha declarado ante los medios que la Administración “no está improvisando” y ha descrito un plan de tres fases para Venezuela. Primero, se “estabilizará” el país, lo que incluye la restructuración del sector petrolero, que queda a manos de Washington, y el levantamiento progresivo de las sanciones que se impusieron durante la primera Administración Trump.

Después, llegará la fase de “recuperación”, es decir, “asegurar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano de una manera que sea justa”. En este punto, Rubio ha asegurado que EE.UU. Comenzará a “crear el proceso de reconciliación nacional dentro de Venezuela, de modo que las fuerzas de la oposición puedan ser amnistiadas y liberadas de las cárceles o regresadas al país”. Después, se dará inicio de la tercera fase, de “transición”, que incluye la celebración de elecciones “libres”.

Ni el secretario de Estado, ni ninguna autoridad de EE.UU., ha dado una hoja de ruta temporal clara, es decir, cuánto tiempo tienen previsto mantener la coerción política y económica sobre Venezuela. Lo que sí ha quedado claro, a juzgar por las declaraciones del secretario de Energía, es que Washington controlará “indefinidamente” la extracción y la venta de petróleo venezolano.

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla Puig

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Washington

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