Trump advierte que como no logró el Nobel “ya no se siente obligado a pensar solo en la paz”
La ofensiva por Groenlandia
El presidente de EE.UU. Responde así a un mensaje del primer ministro noruego y no descarta ante la pregunta de NBC News la posibilidad de un ataque militar a Groenlandia: “Sin comentarios”

El presidente de Estados Unidos Donald Trump junto al primer ministro de noruega, Jonas Gahr Støre, en la reunión que mantuvieron en el Despacho Oval en abril de 2025

Donald Trump, un presidente que bombardeó 7 países en su primer año de mandato, no ganó el Premio Nobel de la Paz a pesar de su intensa campaña. Frustrado, ahora trabaja abiertamente al servicio de la guerra. O al menos eso es lo que se desprende de la carta que envió el domingo al primer ministro de Noruega, Johas Gahr Store, así como a varios embajadores europeos en Washington: “Teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber detenido 8 guerras Y MÁS, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos”.
El mensaje, avanzado por PBS y confirmado por el propio Store, justifica el posible uso de la fuerza militar para lograr la anexión de Groenlandia, algo con lo que Washington ha amenazado repetidamente a sus supuestos aliados europeos. “No existen documentos escritos” que demuestren que la isla ártica pertenece a Dinamarca, añadió Trump en su carta, a pesar de que es así desde hace tres siglos, desde antes incluso que la declaración de Independencia de EE.UU.
Donald Trump, presidente de EE.UU.
“Ya no siento la obligación de pensar en la paz. Ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos”
El primer ministro de Noruega, un país fundador de la OTAN, respondió a Trump a través de un comunicado en el que señaló su ignorancia sobre el funcionamiento del Nobel: “En varias ocasiones he explicado claramente a Trump lo que es bien sabido: que es un Comité Nobel independiente, y no el Gobierno noruego, quien concede el premio”. Los cinco miembros de ese comité son elegidos por el parlamento noruego por mandatos de seis años, y no pueden ser miembros activos del Gobierno ni parlamentarios, pues se considera que es independiente.
Este lunes, preguntado en NBC News por la posibilidad de usar al ejército contra Dinamarca, Trump ha respondido: “Sin comentarios”. En la misma entrevista, ha desacreditado el comunicado de Store sobre el Nobel, afirmando que “Noruega lo controla totalmente, pese a lo que digan”. “Les gusta decir que no tienen nada que ver con ello, pero tienen todo que ver”, ha concluido.
El comité del Nobel decidió en octubre otorgar el galardón a la opositora venezolana María Corina Machado, quien, después de once meses escondida, reapareció en diciembre para ir a recoger el premio en Noruega. Desde el primer momento, dedicó el Nobel a Trump y al pueblo de Venezuela. Pero eso no bastó para que, después de que el presidente ordenara una agresión militar al país latinoamericano para secuestrar a su dictador, Nicolás Maduro, fuera ella la elegida para liderar una transición.
En su intento de cortejar a Trump, Machado viajó la semana pasada a Washington y le entregó en persona la medalla de oro con la cara de Alfred Nobel, a pesar de que el Comité Nobel ha recordado que el premio es intransferible y “seguirá siendo el galardonado original quien quedará registrado en la historia como el destinatario del premio”.
Para justificar su expansionismo en Europa, Trump afirma que la propiedad danesa de Groenlandia no está en papel, pero eso es mentira. En 1721, el misionero Hans Egede inició la colonización de Groenlandia en nombre de la Corona de Dinamarca-Noruega, y la isla ha sido legalmente danesa desde poco después, por medio de decretos reales. El tratado de Kiel de 1814, tras las guerras napoleónicas, es el primer reconocimiento internacional formal de la soberanía danesa. En 1933, el antecesor del Tribunal Internacional de Justicia falló unánimemente a favor de Dinamarca en la disputa por el territorio cuando Noruega trató de ocupar parte del este de la isla, y Washington no se opuso.
De hecho, EE.UU. Reconoció por primera vez la soberanía danesa en 1916, cuando Dinamarca vendió a Washington lo que hoy son las Islas Vírgenes por 25 millones de dólares. Una cláusula del tratado en el que se plasmó esta operación establece que “EE.UU. No se opondrá a que el Gobierno danés extienda sus intereses políticos y económicos a la totalidad de Groenlandia”. Y este siglo, en el 2004, la enmienda al pacto de defensa entre Washington y Copenhague, que otorga al Pentágono un amplio acceso militar a la isla, reconoce explícitamente a Groenlandia como “una parte igual del Reino de Dinamarca”.
“¡El mundo no está seguro a menos que tengamos el control completo y total de Groenlandia”, concluye Trump en su carta filtrada al primer ministro noruego. Su principal argumento para quedarse con esta tierra helada es que “está rodeada de barcos chinos y rusos” y tan solo defendida por “dos trineos tirados por perros”. Sin embargo, sobre el papel, Groenlandia debe ser defendida por parte de EE.UU. Y los demás países miembros de la OTAN en caso de ataque, según lo establecido en el artículo 5 del tratado de la alianza transatlántica, por el que se entiende que el ataque a un miembro es un ataque a la alianza entera.
Además, EE.UU. Tiene una base militar en la isla, por lo que, si su justificación es la defensa frente a Rusia y China, podría haber buscado un acuerdo para ampliar la instalación o su presencia en Groenlandia. Este lunes, el presidente ha seguido alimentando esta visión: “La OTAN le ha estado diciendo a Dinamarca, durante 20 años, que 'tienen que alejar la amenaza rusa de Groenlandia'. Lamentablemente, Dinamarca no ha podido hacer nada al respecto. Ahora es el momento, ¡¡¡y se hará!!!”, publicó en su plataforma, Truth Social.
Donald Trump, presidente de EE.UU.
“Europa debería centrarse en la guerra entre Rusia y Ucrania, no en Groenlandia, porque vean cómo les ha ido”,
Los ministros de exteriores danés y groenlandesa viajaron el miércoles pasado a Washington para tratar de aliviar la tensión con la Casa Blanca. Sin embargo, tras una reunión acogida por el vicepresidente, J.D. Vance, en la que también estaba presente el secretario de Estado, Marco Rubio, reiteraron su “desacuerdo fundamental” con Trump. Aunque se emplazaron a seguir negociando en una mesa diálogo de alto nivel, afirmaron que las amenazas a su integridad territorial son “totalmente inaceptables” y lamentaron que “no es fácil pensar en soluciones cuando te despiertas cada mañana con amenazas”.
Desde ese día, ocho países europeos y de la OTAN han enviado un pequeño grupo de militares a Groenlandia en misión de reconocimiento y preparación de futuras maniobras conjuntas. Trump reaccionó anunciando que les impondrá aranceles del 25%, en un nuevo uso de la coerción económica al servicio de su agenda geopolítica. El domingo, siguió insistiendo a través de Truth en que es necesario que EE.UU. Se anexione Groenlandia, pues “la paz mundial está en juego”.
Y este lunes, en una breve entrevista telefónica con NBC News, no solo no ha descartado el uso de la fuerza en la isla ártica, sino que ha aleccionado a los líderes europeos. “Europa debería concentrarse en la guerra entre Rusia y Ucrania, porque, francamente, vean lo que eso les ha traído. Eso es en lo que Europa debería centrarse, no en Groenlandia”, ha sentenciado.



