Trump amenaza con retirar el apoyo a Irak si el candidato chií vuelve al poder
Tensión en Oriente Medio
Washington lanza el ultimátum en plena negociación para formar gobierno en Bagdad, para el que se postula Nuri Al Maliki, que ya ha dirigido al país en dos ocasiones

Minifestantes chiíes queman un póster con la bandera de EE. UU. Y Trump durante una protesta en Bagdad contra la injerencia estadounidense.

Estados Unidos elevó esta semana la presión sobre Irak al advertir de que retirará su apoyo al país si Nuri al Maliki regresa al cargo de primer ministro. El presidente Donald Trump lanzó el ultimátum en plena negociación para la formación de gobierno en Bagdad, al asegurar que Washington no ayudará a Irak si vuelve al poder un dirigente al que considera alineado con Irán.
En un mensaje en su red Truth Social, Trump atribuyó a la etapa anterior de Maliki, concluida en 2014, el “caos total” y la pobreza del país, y dejó claro que un tercer mandato del político chií supondría un punto de ruptura en la relación bilateral. “Si es elegido, Estados Unidos de América dejará de ayudar a Irak y, si no estamos allí para ayudar, Irak tendrá CERO posibilidades de éxito, prosperidad o libertad”, añadió el presidente estadounidense.
La advertencia fue interpretada en Irak como una injerencia directa en su proceso político. Maliki, designado por el Marco de Coordinación -la principal alianza chií con mayoría parlamentaria- como candidato a primer ministro tras las elecciones de noviembre, rechazó de plano las amenazas de la Casa Blanca.
En un mensaje en redes sociales, el candidato rechazó “categóricamente esta flagrante injerencia estadounidense en los asuntos internos de Irak”, que consideró “una violación de su soberanía” y del sistema democrático instaurado tras 2003. Maliki confirma así que continúa con su candidatura y que trabajará hasta el final en defensa de los intereses del pueblo iraquí.
La tensión política se ha traspasado a las calles. En Bagdad, cientos de personas se concentraron ante la embajada de Estados Unidos para apoyar a Maliki y protestar contra Washington, mientras dentro del bloque chií se intensificaron las divisiones.
Algunos dirigentes abogan por dar marcha atrás para evitar represalias estadounidenses, mientras otros sostienen que ceder sentaría un precedente peligroso. Entre bastidores, continúan los contactos para explorar una salida que evite una confrontación abierta con Estados Unidos.
EE.UU. Controla parte de los ingresos del petróleo iraquí y cuenta con bases en el país
El pulso se produce en un momento delicado para Irak, que ha recuperado una frágil estabilidad tras décadas de guerra, ocupación y violencia sectaria. El país intenta mantener un equilibrio cada vez más difícil entre sus dos grandes interlocutores, Estados Unidos e Irán, en un contexto marcado por la escalada entre ambas potencias, y que amenaza con desatar la guerra en toda la región.
La tensión creciente puede afectar, sobre todo, a la vulnerable economía iraquí, muy dependiente del petróleo y del sistema financiero internacional. Buena parte de los ingresos petroleros del país se canalizan a través de cuentas supervisadas en Estados Unidos, un instrumento que otorga a Washington una importante capacidad de presión.
La amenaza de sanciones o de un aislamiento financiero alimenta el temor a un retroceso económico y político. Al mismo tiempo, la influencia iraní en Irak sigue siendo profunda, tanto en el ámbito político como a través de grupos armados aliados, lo que limita el margen de maniobra del Estado. Un eventual conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán tendría un impacto directo en territorio iraquí, que podría convertirse en escenario de represalias o en plataforma de presión militar.
Balance de las fuerzas armadas
Israel admite la muerte de 70.000 gazatíes
El Ejército israelí considera que el número de muertos en la Franja de Gaza desde el inicio de la guerra, tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, ronda los 70.000, una cifra cercana a la difundida por el ministerio de Sanidad controlado por Hamas, que eleva el balance a 71.667 fallecidos. Según el mando militar, el desglose del número total sigue bajo revisión y no está claro cuántas de las víctimas pertenecían a grupos armados o murieron en combate. Hamas sostiene además que al menos 440 palestinos fallecieron por desnutrición o inanición, algo que Israel rechaza y atribuye a la inclusión de personas con patologías previas. Aunque Tel Aviv cuestiona los datos del ministerio gazatí, los servicios de seguridad admiten que el cómputo global suele ser relativamente fiable, aunque no distinga entre civiles y combatientes. Antes del alto el fuego, el Ejército aseguró haber matado a unos 22.000 combatientes en Gaza y a otros 1.600 durante el 7 de octubre.

