Trump advierte con clausurar un cruce entre Canadá y Detroit si no percibe una retribución.
Guerra comercial
El primer ministro Mark Carney habló por teléfono con el presidente de Estados Unidos para subrayar que los empleos fueron financiados por el gobierno canadiense.
Según sostiene Ottawa, el puente pertenece de forma compartida a Canadá y el estado de Michigan, habiéndose empleado acero y mano de obra de los dos países en su construcción, a diferencia de lo afirmado por la Casa Blanca.

El puente internacional Gordie Howe, con una extensión de 2,5 kilómetros, comunica Detroit y Windsor (Ontario) en el punto de tránsito comercial terrestre más transitado de Norteamérica.

Los especialistas en trumpología frecuentemente no comprenden cómo interpretar las asociaciones mentales que Donald Trump establece al publicar mensajes en su red social.
Casi a la medianoche del lunes publicó uno de esos desahogos donde enlaza cosas que más bien parecen desconectadas. “La primera cosa que hará China será acabar con todo el hockey sobre hielo que se juegue en Canadá y eliminar permanentemente la Stanley Cup”, indicó. La Stanley Cup es el nombre del trofeo de la liga de hockey (NHL) en la que compiten equipos de EE.UU. Y Canadá.
¿China y hockey sobre hielo? Trump expresó esto a través de una declaración que pretendía fundamentalmente avisar que impediría el funcionamiento de un viaducto reciente que enlaza Canadá con la zona de Michigan, originando un nuevo punto de conflicto entre las dos naciones por su fijación con anexar al vecino septentrional como el estado 51 de Estados Unidos.
El llamado puente internacional Gordie Howe está casi terminado tras ocho años de construcción, completamente financiado por Canadá. El costo asciende a 4.000 millones de dólares, según el gobierno del primer ministro Mark Carney.
El proyecto, con una extensión de 2,5 kilómetros, constituye un punto de inflexión en las obras para mejorar el flujo vehicular entre Detroit (Michigan, EE.UU.) Y Windsor (Ontario, Canadá).
Esta estructura atirantada, con una extensión de 2,5 kilómetros, representa un avance clave en las obras viales para agilizar la circulación entre Detroit y Windsor (Ontario), el paso fronterizo de mercancías con mayor actividad en Norteamérica.
“No permitiré la apertura de este puente hasta que EE.UU. Sea completamente compensado por todo lo que les hemos dado a ellos y también, muy importante, Canadá trate a Estados Unidos con la justicia y el respeto que nos merecemos”, sostuvo Trump.
El mandatario manifestó su convicción de que la iniciativa es inequitativa debido a que “ellos son dueños tanto del lado canadiense como del lado de Estados Unidos”, y sostuvo que no se emplearon suministros de origen estadounidense durante la edificación, ni tampoco trabajadores, punto que el ejecutivo canadiense desmiente.
A su juicio, debe iniciarse un diálogo sin demora. “Con todo lo que les hemos dado, debemos tener la propiedad de, tal vez, la mitad de ese activo”, subrayó. “Los ingresos generados por el mercado estadounidense serán astronómicos”, agregó.
Trump respaldó esta iniciativa en 2017, en el transcurso de su primera administración, luego de una reunión bilateral con el mandatario Justin Trudeau. “Cancelar este proyecto tendría serias consecuencias, un mayor costo para los negocios de Michigan, menos seguridad en las cadena de suministros y una caída en los empleos”, señaló.
Los días han transcurrido. “¿Qué obtenemos de esto? Absolutamente nada”, protestó recientemente en su perfil social. Y apeló a uno de sus blancos de siempre. “El presidente Barack Hussein Obama estúpidamente les dio una exención para no usar productos estadounidenses”, concluyó.
Trump respaldó el proyecto en 2017 después de reunirse con Justin Trudeau y ahora se cuestiona en su red social: “¿Qué obtenemos de esto? Absolutamente nada”
Carney detalló este martes que mantuvo una charla con Trump. “Le he explicado que Canadá ha pagado la construcción del puente y que la propiedad es compartida entre el estado de Michigan y el gobierno de Canadá”, volvió a señalar. Durante dicho diálogo le subrayó que se ha empleado acero de Canadá y de Estados Unidos, además de mano de obra de ambos extremos de la frontera.
“Es simplemente una locura. Cuando leo esa publicación (de Trump) no puedo creer lo que estoy leyendo, pero es lo habitual”, respondió el alcalde de Windsor, Drew Dilken.
El regidor se expresó en esos términos, aunque no únicamente debido a las nociones equivocadas mencionadas por el presidente norteamericano sobre las obras públicas. Trump manifestó su indignación, adicionalmente, debido a que “Ontario nunca pone licores y otras bebidas alcohólicas en sus estanterías, lo tienen prohibido”, aseguró.
Y ante todo, “el primer ministro Carney quiere un acuerdo comercial con China, que se comerá vivo a Canadá”, clamó con irritación ante el vínculo entre ambos estados, que no representa sino el efecto de la drástica política de impuestos que el propio Trump ha dictado, un enfrentamiento comercial que emplea como instrumento de fuerza para lograr un provecho significativo.
Este enero, Canadá llegó a un acuerdo con Pekín para bajar los aranceles sobre los automóviles eléctricos chinos a cambio de reducir los impuestos de importación para los productos agrícolas canadienses. Carney, bajo presión de Washington, afirmó que lo reconsideraría.
El jefe de gobierno Mark Carney gestionó en enero un pacto con China para aminorar los aranceles, aunque más tarde se retiró ante las reclamaciones de Trump.
Desde aquí, Trump extendió la lista de quejas. “Los aranceles que Canadá aplica a nuestros productos lácteos han sido inaceptables durante muchos años y puso a nuestros agricultores en una situación de gran riesgo financiero”, insistió. Este planteamiento lo desmienten numerosos analistas y los propios afectados, ya que su situación ha caído en una crisis severa tras la Casa Blanca imponer sus aranceles recíprocos a la casi totalidad de los países del mundo.
Trump aseveró que los ciudadanos de China arrollarán a los canadienses, señalando que en ese escenario pronostica que el mandato de Xi Jiping pondrá fin al hockey sobre hielo y a la competición de Norteamérica.

