¿Por qué se enfrentan Pakistán y Afganistán? Las claves del conflicto
Guerra abierta
La actual ofensiva militar es el último estallido de una crisis que se arrastra desde hace años

Milcianos afganos vigilan posibles incursiones de Pakistán en la zona fronteriza de Gurbuz, hoy

Pakistán ha iniciado una ofensiva militar contra Afganistán, con ataques de artillería en diversos puntos de la frontera y bombardeos sobre las principales ciudades del país, incluida Kabul. Esta “guerra abierta” –en palabras del ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif– supone el último estallido de un conflicto que, desde hace años, enfrenta a ambos estados vecinos. Repasamos a continuación las claves de esta crisis.
¿Qué ha desencadenado el actual enfrentamiento?
Bautizada con el nombre de Operación Furia Justa, la ofensiva pakistaní comenzó en la madrugada del viernes (hora local) como respuesta a varios ataques de las fuerzas afganas contra posiciones militares próximas a la frontera. La guerra estalla casi una semana después de que Pakistán bombardeara a su vecino como represalia por una serie de atentados suicidas cometidos en su territorio por milicias protegidas por el régimen de Kabul. La actual ofensiva entierra definitivamente el alto el fuego acordado por Pakistán y Afganistán con la mediación de Qatar en octubre del año pasado, tras meses de hostilidades.
¿Cuál es el origen del conflicto?
Como sucede en tantas partes de Oriente Medio y Asia, el conflicto entre Pakistán y Afganistán tiene raíces en la época colonial. A finales del siglo XIX, el diplomático británico Mortimer Durand trazó la actual frontera entre ambos países, que separó a grupos étnicos homogéneos, como los pastunes. Esa línea divisoria fue reconocida por Pakistán cuando se liberó del dominio colonial británico, en 1947, pero Afganistán nunca la reconoció. Así, desde entonces, ambos países mantienen serias discrepancias en torno a sus límites territoriales.
Sin embargo, la frontera no siempre ha sido una fuente de tensión. En el 2001, tras los atentados del 11-S, las fuerzas de la OTAN expulsaron a los talibanes de Afganistán, y estos encontraron refugio en Pakistán. Islamabad no solo dio cobijo a los fundamentalistas, sino que les prestó apoyo militar y financiero para su posterior insurgencia contra el Gobierno afgano respaldado por EE.UU. Pero cuando los talibanes recuperaron el poder, en el 2021, creció la inestabilidad fronteriza: Pakistán empezó a sufrir cada vez más episodios violentos protagonizados por milicias islamistas radicadas en Afganistán, como el Movimiento Talibán de Pakistán (Tehrik-e-Taliban Pakistan o TTP) y el Ejército de Liberación de Baluchistán. Islamabad acusa a Kabul de dar cobijo a estos grupos insurgentes, y de no hacer lo suficiente por controlarlos.
¿Cuáles son las capacidades militares de cada país?
Sobre el papel, Pakistán es claramente superior a Afganistán. Para empezar, posee armas nucleares. Asimismo, dispone de una potente fuerza aérea, con 465 aviones de combate y más de 260 helicópteros. Por otro lado, sus distintos cuerpos militares suman unos 660.000 efectivos activos, y acumula más de 6.000 vehículos blindados de combate. Todas estas cifras son inalcanzables para Afganistán, que ni siquiera dispone de fuerza aérea propiamente dicha y cuyo ejército ronda los 172.000 efectivos activos. Es más, las capacidades militares del régimen talibán han ido menguando en los últimos años debido al aislamiento internacional. Estas debilidades materiales se compensan con la habilidad de los afganos a la hora de explotar la orografía de su país: los talibanes saben convertir las montañas en refugios inexpugnables.
