Barcelona y Canarias
Alberto y Pablo –maestro y discípulo– se han reunido hace poco en Gran Canaria (hospital San Roque de Las Palmas) junto al robot con el que teleoperan juntos, y les hemos sacado la foto. Pulen detalles de su programa de telecirugía clínica y Alberto vuelve a Barcelona (al hospital de la Fundació Puigvert). Separados por 3.000 kilómetros el uno del otro –unidos por un cable submarino directo de Telefónica– teleoperan a pacientes urológicos con eficacia y eficiencia. Son dos pioneros, dos visionarios, dos valientes de la medicina y la cirugía, que convierten en presente lo que hace poco era un sueño: operar a distancia. Me lo apuntaba hace dos años en La Contra el doctor Breda y hoy lo anuncia como realidad que revolucionará el viejo paradigma de la cirugía y los quirófanos: ya no tienen paredes.
Son ustedes urólogos...
ALBERTO: Pablo fue médico residente mío en Barcelona, y hoy es el líder de la urología en Canarias (en Urointec).
PABLO: Alberto es una eminencia mundial en urología, y hoy el creador e impulsor de este proyecto.
¿Qué proyecto?
A: Teleoperar a cualquier paciente urológico de cáncer de próstata, de vejiga, de riñón, adenectomías...
¿Teleoperar?
P: Operar a distancia.
¿Cómo?
A: Con este robot de quirófano, de fabricación china, el Edge Medical MP1000, en el hospital San Roque de Las Palmas de Gran Canaria. Yo lo manejo desde mi despacho en la Fundació Puigvert, Barcelona.
¿En serio?
A: Desde una consola. Empuño unos joysticks , aplico mis ojos a unos binoculares...
¿Y qué ve?
A: Veo dentro del abdomen del paciente y opero, accionando bisturí, tijera, pinza...
¿A cuántos kilómetros del paciente?
P: Estamos a 3.000 kilómetros de distancia, yo al lado del paciente, asistiendo.
¿El paciente está conforme?
P: Yo le he informado y está encantado de los beneficios de la telecirugía.
¿Qué beneficios?
P: Le opera uno de los mejores cirujanos urológicos del mundo, sin moverse.
A: Opero descansado y fresco, tranquilo, con telecirugía robótica, una técnica precisa y mínimamente invasiva.
La distancia ¿no afecta a la seguridad?
A: La tecnología ha reducido el delay hasta lo imperceptible para el telecirujano.
P: Y la cirugía urológica se hace en espacios mínimos de difícil visibilidad: usar el robot mejora el ojo desnudo en precisión.
¿Son avances recientes?
A: Ha sido mi empeño y esfuerzo de los últimos dos años, y elegí Canarias como emplazamiento ideal del robot quirúrgico.
¿Por qué Canarias?
P: Canarias está entre África y América y Europa: ¡magnífico escaparate mundial para visibilizar el proyecto!
¿Cuál es el propósito del proyecto?
A: Globalizar la cirugía, democratizar la medicina, el quirófano ya sin paredes.
P:...Y más que el hospital importará el cirujano, los cirujanos de referencia.
Teleoperando desde su despacho.
A: A las ocho de la mañana yo puedo teleoperar a un paciente, a las diez a otro: operaremos a varios pacientes de diversos puntos del planeta sin salir de casa.
¿Qué falta para que esto sea una realidad generalizada?
A: Una parte técnica y otra parte política.
La técnica.
A: En vez de usar un cable de miles de kilómetros, conectaremos la consola y el robot mediante ondas vía satélite.
Y la política...
A: Necesitamos recabar el compromiso de instituciones y de gobiernos. En tal caso, el progreso será espectacular.
¿Progreso sanitario, económico...?
P: En todos los aspectos: es un salto enorme, un cambio de paradigma. La cirugía más vanguardista, ¡ya universalizada!
Habrá que instalar, pues, consolas y robots en muchos puntos.
A: Y de ahí lo importante de la colaboración de la política, de los sistemas sanitarios, de los médicos...
P: ¡Los equipos médicos! Los equipos muy colaborativos son básicos: estoy formando equipos médicos ya en Canarias.
A: Y en Barcelona, desde la Fundació Puigvert, he impulsado la primera cátedra de cirugía robótica con la UAB para formar a telecirujanos robóticos.
Lo que parecía ciencia ficción hace poco, ahora es...
P: Ahora es, más que futuro, presente.
A: En el 2015 hice el primer trasplante robótico de riñón, revolucionario entonces, ¡y hoy rutina! Con la telecirugía será igual.
¿Cómo es el robot?
A: Consta de cuatro brazos robóticos: uno lleva la cámara (que es mis ojos); otro, tijeras; un tercero, pinzas; y el cuarto, otra pinza para levantar los órganos.
¿Cuántos robots de quirófano hay instalados actualmente en Barcelona?
A: Una quincena en Barcelona, y una treintena en Catalunya.
¿Este modelo de telecirugía robótica puede crecer a medio plazo?
A: Lo intento desde la sociedad europea de cirugía robótica (ERUS), que presido, y vamos alzando una arquitectura legal.
¿Creen ustedes que nos teleoperará un robot, un día, sin humanos detrás?
A: Dentro de unos diez años... Eso es muy posible.
P: Aun así, optaremos por tener siempre cerca a una persona.
