Una frondosa buganvilla da un toque de color y de vida entre tanto asfalto en la rambla Catalunya, a la altura de la calle Còrsega. Maria Ponsà, la propietaria de la floristería que lleva el mismo nombre en este emplazamiento, trasplantó la planta hace más de veinte años en un alcorque frente al establecimiento. De hecho, era una buganvilla que no se vendió, le quedaban un par de hojas y antes de que se muriera, la florista decidió darle una segunda oportunidad. Con el paso del tiempo, esta especie trepadora creció y hoy en día forma una especie de pérgola natural, conocida como el túnel de la felicidad.
El fuerte temporal de viento que azotó la ciudad el 7 de diciembre hizo que la planta cayera unos 20 centímetros. Ponsà entonces avisó por precaución a Parcs i Jardins para que perimetraran la zona para evitar posibles problemas de seguridad. Su sorpresa fue que le plantearon cortar la buganvilla un metro desde el suelo. Ella no se quedó de brazos cruzados e inició una recogida de firmas para proteger y preservar este elemento.
Ponsà plantó la buganvilla hace más de dos décadas en un alcorque frente a la floristería
De hecho, no le es una situación nueva y recuerda que en el 2017 el Ayuntamiento le requirió retirar algunos elementos exteriores de su negocio, incluida la buganvilla, por “ocupación ilegal del espacio aéreo”. Tras iniciar esta nueva campaña -ya lleva recogidas un millar de firmas-, Ponsà explica que Parcs i Jardins le comunicó verbalmente hace unos días que no cortarán la buganvilla.
Ella agradece esta decisión aunque quiere este compromiso por escrito y su deseo es dar un paso más: la inclusión de la planta en el catálogo de pequeños paisajes urbanos para garantizar su supervivencia. “Es un elemento icónico y singular de la ciudad. La gente quiere la buganvilla y no ha habido ninguna queja, sino todo lo contrario. Las plantas no solo embellecen sino dan vida, da cobijo a insectos, mariposas y pájaros”, destaca Ponsà, cuarta generación familiar de la centenaria tienda.
Añade que la buganvilla “no pertenece a ningún partido político” y cuenta que a raíz de una reforma en la tienda encontró un zulo del que hablaba su padre, Venancio Ponsà, que sirvió para dar refugio tanto a nacionales como a republicanos durante la Guerra Civil. “Mi padre decía que en algunas ocasiones cuando salían unos de un bando y entraban los del otro se encontraban, e incluso a veces se abrazaban”, rememora Ponsà. La florista también trasladó al Consistorio un anteproyecto para reforzar la seguridad de la planta con una estructura ante futuros temporales de viento.
Ruego de Junts para preservar la buganvilla
El viernes pasado el grupo municipal de Junts registró un ruego solicitando al gobierno municipal que incluya la buganvilla en el catálogo de pequeños paisajes urbanos y que también se preserve con una construcción adecuada. Joan Rodríguez, el concejal de Junts, manifestó que si este elemento singular “tiene problemas de seguridad, lo que hay que hacer es asegurarlo, no eliminarlo”.

