Barcelona

La crisis de la vivienda necesita sensatez

Opinión

Pedro Sánchez ha dado a conocer una nueva propuesta en el campo de la vivienda que consiste, entre otras medidas, en bonificar el 100% del IRPF a los propietarios que renueven el contrato de alquiler a sus inquilinos sin incrementarlo. La propuesta tiene como objetivo frenar la subida de los alquileres y poner algo de bálsamo a la crisis habitacional. Los partidos a la izquierda del PSOE, incluidos sus socios de Gobierno, han reaccionado de inmediato rechazando la medida, bajo el argumento de que lo único que hace es regalar dinero a los propietarios. Reclaman, a cambio, medidas más intervencionistas en el mercado y soluciones que ataquen el fondo estructural del problema. Es evidente que Sumar, Izquierda Unida y Podemos tienen razón en el fondo. La crisis de la vivienda es global y estructural, por lo que precisa soluciones globales y estructurales. Esta afirmación está muy bien como frase, queda de maravilla en declaraciones y artículos, pero es hora de dejar ya atrás las palabras y avanzar por fin con medidas efectivas.

La propuesta del presidente no es estructural, no va al corazón del problema, pero forma parte de una serie de medidas de choque que pretenden aliviar la emergencia. La solución a la crisis pasa, entre otras medidas, por contar con un parque de vivienda pública de una dimensión que permita el acceso asequible a una población afectada que alcanza a las clases medias y no solo a la tradicionalmente más vulnerable. También son necesarias regulaciones coyunturales que permitan limitar los alquileres.

Construir un parque de vivienda pública eficaz lleva años y la gravedad de la crisis requiere acciones urgentes y contundentes.

El problema es que son soluciones a largo plazo, no inmediatas. Para ganar tiempo, hay que poner sobre la mesa las mencionadas medidas de choque, como las fiscales dirigidas a los propietarios, las limitaciones a los pisos turísticos, la declaración de zonas tensionadas que permitan topar los alquileres… Construir un parque de vivienda pública eficaz lleva años y la gravedad de la crisis requiere acciones urgentes y contundentes. También es el momento de que estos pisos sociales lo sean siempre y no regresen al mercado libre. Esto es lo que ha sucedido en las últimas décadas y es una de las causas de la actual emergencia.

Las soluciones estructurales son factibles, pero habrá que aguardar al menos una década para que empiecen a dar frutos. Mientras tanto, ¿tenemos que renunciar a medidas temporales a corto plazo? El sentido común dice que no. ¿Tenemos que esperar a que una parte muy importante de la población se vea obligada a vivir en la calle porque no puede pagar un alquiler que se lleva una parte muy sustancial de unos salarios que, por contra, no se incrementan a un ritmo parejo?

La clase política de este país tiene que aportar más sensatez y que la vivienda no sea un arma arrojadiza pensando en réditos electorales. ¿Qué se puede esperar cuando hasta los presuntos abusos sexuales de Julio Iglesias se incorporan a la bronca política?

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