Una reja de gallinero protegida
BARCELONA SECRETA
Una sencilla valla protege el terrado de la Pedrera del vacío de los patios interiores, instalada por la propiedad en 1911 contra el criterio de Gaudí y que no puede sustituirse tras la declaración de monumento de interés nacional

La reja de la Pedrera que tanto disgustaba a Gaudí

Una sencilla reja, de las que se denominan de gallinero, protege a los visitantes del terrado de la Pedrera del vacío de los patios interiores. Se trata de una valla que los propietarios decidieron instalar en 1911, cuando Antoni Gaudí ya había dejado la dirección de la obra por desacuerdos con los promotores. Cuando el arquitecto de Reus certificó el final de los trabajos en 1912, se incluyó la reja. Hoy está protegida y no puede cambiarse por una más acorde a la majestuosidad modernista del tejado, la zona que atrae más visitantes en el edificio.
Gaudí había empezado a trabajar a desgana en el diseño de una valla más singular. Hay fotografías incluso de algunos ensayos que no pasaron de eso, pues el arquitecto decidió abandonar la obra después de registrarse algunos enfrentamientos con la familia propietaria. De hecho, el arquitecto no estaba muy de acuerdo en instalar una protección. Argumentaba que en la montaña tampoco había vallas.

Lo cierto es que, a principios del siglo XX, el uso del terrado de la Casa Milà era escaso, tan solo para tender y como espacio para albergar las chimeneas y salidas de humo. Pero finalmente la propiedad decidió instalar la valla para evitar cualquier accidente, aunque Gaudí estuviera en contra. Nadie preveía, por supuesto, que un siglo después aquel terrado tendría la alta afluencia de público que registra hoy.
En 1969, la Pedrera fue declarada monumento histórico artístico de interés nacional, y es a partir de ese momento que la reja de gallinero ya no se puede sustituir. De todas formas, en lo que menos se percatan los visitantes es en esta humilde valla, ante la espectacular visión de las salidas de humo monumentales en forma de guerreros, que la propia sinuosidad de la superficie del terrado resalta.
Se da la circunstancia de que el terrado y la planta inferior de la Pedrera se construyeron de forma ilegal, pues hacían que la altura del edificio superara la prevista en las ordenanzas del Eixample en aquel momento. La familia Milà se vio obligada a satisfacer una sanción al ayuntamiento para legalizarlo, así como una columna exterior que sobrepasa la alineación e invade parte de la acera del paseo de Gràcia.

