Las lecciones del trágico temporal del 2009 que se cobró la vida de siete personas en Catalunya
Los efectos del temporal
La sociedad, tras un tenue aviso de Interior, fue a trabajar, a la escuela y a la universidad, con vientos que en Sant Boi causaron el colapso de un pabellón que costó la vida a cuatro niños de entre 9 y 12 años
DIRECTO sobre el vendaval en Catalunya y Barcelona: información al minuto sobre los heridos y la incidencia en la movilidad

El pabellón de Sant Boi que el 24 de enero del 2009 colapsó y segó la vida de cuatro niños de entre 9 y 12 años

El temporal que azotó Catalunya el 24 de enero del 2009 solo se parece al de este jueves por las condiciones meteorológicas. Entonces perdieron la vida siete personas en una jornada en la que, a diferencia de este jueves 12 de febrero del 2026, la rutina apenas se alteró aunque Protecció Civil había advertido de fuerte vientos que podían superar los 90 km/h. Los colegios y las universidades abrieron; las extraescolares no se cancelaron y la gente fue a trabajar. El Departament d'Interior, con Joan Saura al frente y José Montilla como president, defendió su gestión del desastre natural apelando al “sentido común” de la ciudadanía y a los mecanismos de “autoprotección” como instrumentos para evitar el peligro.
Catalunya se estremeció aquellos días por la muerte de cuatro niños de entre 9 y 12 años en el interior de un pabellón de Sant Boi que perdió la cubierta por el viento y se derrumbó. Al duelo inmediato le siguió la indignación que derivó en cuantiosas indemnizaciones al reconocer el Ayuntamiento, cosa que no fue nada fácil, que el recinto no estaba en buenas condiciones. Fueron 2,2 millones de euros que en ningún caso amortiguaron la pena de los familiares. Aquella tragedia terminó en los tribunales, con el constructor y dos funcionarios municipales condenados a dos años de prisión que no cristalizaron al carecer los acusados de antecedentes penales.

Pero no fueros estas las únicas víctimas mortales de aquel fatídico enero del 2009 en el que, en pleno temporal Klaus, se optó por no alterar la normalidad. Una mujer murió en el distrito 22@ de Barcelona al caerle encima un muro, un hombre perdió la vida por la caída de un pino en Abrera cuando estaba ayudando a retirar ramas de la calzada y un vecino de la Palma de Cervelló falleció en circunstancias similares. Los vientos registrados superaron la previsión, alcanzando los 200 km/h en Portbou o los 162 km/h en Núria. En Barcelona, el anemómetro instalado en la facultad de Física de la Diagonal marcó 128 km/h.
Víctimas mortales
También perdieron la vida una mujer aplastada por un muro y dos hombres a los que les cayó un árbol encima
Pasados unos días de aquel trágico temporal, algunos alcaldes del Área Metropolitana de Barcelona se quejaron de la falta de alertas de emergencia por parte de Interior. El president Montilla defendió al conseller Saura y dijo que el manejo de la situación había sido correcto, aunque el Govern se avino a revisar los protocolos de aviso a la población para garantizar una mejor respuesta en el futuro. La oposición promovió la reprobación del conseller de Interior en el Parlament de Catalunya, pero la suma de los votos del tripartito lo evitó.

Montilla dijo días después de la tragedia que los servicios funcionaron, aunque admitió que quizás “no con la precisión necesaria”. “No podemos cerrar actividades que no son nuestras y que no están programada por el Govern”, aseveró el president. En el presente temporal, la Generalitat lo tuvo claro: mensaje para toda Catalunya cancelando las clases, las actividades deportivas y los servicios sanitarios y sociales no urgentes, decisión global que, sin embargo, no ha gustado a determinados municipios. Son los nuevos tiempos del Es-Alert.
Otros tiempos
No podemos cerrar actividades que no son nuestras y que no están programada por el Govern”, argumentó entonces Montilla
Los daños causados por el vendaval del 2009 obligaron a realizar unas 7.000 salidas de los bomberos, que sobre todo tuvieron que actuar para retirar árboles y ramas de la vía pública. Hubo desperfectos en una treintena de escuelas de toda Catalunya que dejaron sin clase al menos durante un día a cerca de 8.300 alumnos.
El temporal también daño el tendido eléctrico. Durante varios días, cerca de 200.000 personas tuvieron problemas de suministro. Endesa calculó que reparar los daños generaría una factura de unos 25 millones de euros. La empresa calificó los desperfectos como “una catástrofe nunca vista en Catalunya”. Klaus también causó el derrumbe de más de 100.000 árboles y, paradójicamente, no permitió almacenar electricidad en los 17 parques eólicos porque las rachas eran demasiado potentes.

