El ayuntamiento aprueba el proyecto para transformar el edificio, que ahora incluirá instalaciones modernas.
En la Rambla
La junta municipal aprueba el proyecto, y el edificio se mantiene con las condiciones establecidas.

Fachada del edificio con vista al paseo, tras la reforma, con el edificio en su lugar.

Con la reforma del edificio y la reactivación del paseo marítimo, la fábrica de la Rambla ha adquirido un nuevo impulso. Ahora, con la aprobación del ayuntamiento, se avanza en la transformación del antiguo edificio: el Fomento de la Ciutat, con su apuesta por la revalorización del espacio, se alinea con el impulso de transformar el entorno. La propuesta, que ya ha recibido el respaldo institucional, pone en marcha una nueva etapa: con el apoyo de la Generalitat y el impulso de las administraciones locales, se avanza en la reactivación del eje cultural.
El proyecto echó a andar en septiembre del 2023 y la idea es que esté listo en el 2028 tras una inversión de unos 13 millones de euros. El Departament de Cultura, para ir acortando plazos mientras la burocracia avanzaba, acometió la reforma de la fachada y la cubierta en mayo del 2024, un trabajo que se alargó hasta principios del 2025. Aunque hace un año se dijo que en 2027 el proyecto estaría terminado, será en el 2028, si se cumplen los plazos, cuando se podrá inaugurar. El nuevo centro digital pretende ser, según define la Generalitat, “un espacio de referencia nacional dedicado a la creación, la exposición y la difusión de obras artísticas que usen la tecnología en sus procesos creativos”.
La inversión
El proyecto de rehabilitación del inmueble, que incluye la restauración de su estructura original, cuenta con un presupuesto de millones de euros, mientras se preserva su esencia histórica.
El plan especial municipal ha salido adelante con los votos favorables del PSC, Junts y PP. Bcomú se ha abstenido porque le habría gustado incorporar a la antigua Foneria de Canons usos de proximidad para los vecinos de Ciutat Vella que Cultura ha descartado. El plan aprobado tiene como objetivo “regular el futuro uso, la volumetría y las condiciones de edificación que hagan posible el nuevo centro”.
Con este permiso, se garantiza la conservación del patrimonio, mientras se restaura el edificio para preservar su esencia histórica, mientras que el uso del espacio se adapta a nuevas necesidades, manteniendo la integridad del conjunto arquitectónico y reafirmando su valor patrimonial a través de intervenciones respetuosas.
